Un hediondo atardecer

Mucha gente se siente irritada cuando lo mencionas pero el sanchismo -la praxis política y el estilo de Pedro Sánchez y la adaptación del PSOE al mismo- no es un cisne negro de la democracia parlamentaria española. Es la continuidad y exacerbación de algunas patologías estructurales. Antes de la Constitución se practicaron trucos. El sistema electoral para las primeras elecciones democráticas tras la dictadura franquista (junio de 1979) fue diseñado por un señor que casi nadie recuerda, Óscar Alzaga, con un objetivo expreso: el triunfo de la recental Unión de Centro Democrático. El sistema electoral, traspuesto a la Constitución de 1978, es supuestamente proporcional, pero la circunscripción provincial obra el milagro, porque en tal ámbito la ley d´Hont se beneficia a las mayorías, castiga a los partidos pequeños de ámbito nacional y en cambio levanta a los partidos nacionalistas y a los partidos más localistas. El objetivo estratégico de Alzaga y su equipo buscaba afianzar un bipartidismo, UCD y PSOE, ofreciendo presencia inclusiva a las fuerzas nacionalistas catalanas y vascas. Para garantizar un cierre de seguridad al debate constitucional se concedió al Rey que designase directamente a 40 senadores, que se sumarían a los 207 elegidos democráticamente. Pero, en fin, todo esto -y mucho más – fue previo a la aprobación de la Constitución, que perdonó pecados y sobre todo percadores.

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