Hay despedidas que duran cinco minutos y despedidas que reúnen a más de 20.000 personas frente a un monolito. La ‘closing party’ del Mallorca Live Occident 2026 ha marcado el final de una edición del festival, pero también el comienzo (no oficial) del verano mallorquín.
Como suele decirse: «La última y nos vamos». Sin embargo, hoy en Calvià, este último baile se ha extendido durante varias horas y ha tenido a David Guetta y su ‘The Monolith Tour’ como principal reclamo.
Antes de su llegada, la electrónica iba calentando motores: Meduza, Miss Monique y Elkins han sido los encargados de ir rescatando a un público que iba llegando de forma escalonada tras dos días de conciertos y una marca de bronceado en la muñeca en forma de pulsera recargable.
El monolito como lugar de encuentro
Los monolitos han servido a lo largo de la historia como altares religiosos, hitos territoriales, señales para viajeros o simples accidentes geográficos convertidos en leyenda. El de David Guetta ha parecido reunir un poco de todo.
Ha sido altar para fieles de la electrónica comercial que ha marcado a toda una generación. Ha sido punto de referencia para miles de asistentes llegados de múltiples puntos de la isla. Y ha sido también una especie de faro luminoso señalando una dirección concreta: la de seguir bailando.
El despliegue audiovisual se ha convertido en el verdadero protagonista de la noche. Pantallas monumentales, láseres, columnas de luz y una producción calculada para generar sensación de gran escala.
Curiosamente, entre tanta tecnología también ha habido espacio para la nostalgia. Parte del éxito de Guetta consiste precisamente en eso: pinchar canciones que pertenecen a distintas generaciones de la cultura ‘club’ europea.
Hay algo profundamente nostálgico en escuchar algunos de sus himnos en 2026. Recuerdan a una época en la que una entrada para un concierto costaba más o menos lo mismo que lo que cuesta hoy salir a cenar. Mallorca también forma parte de esa historia. Hubo un tiempo en que ver a David Guetta en el BH de Magaluf era casi una tradición estival.
Himnos que sobreviven al paso del tiempo
Cuando han empezado a sonar los primeros acordes de ‘Titanium’, la reacción del público ha demostrado por qué ciertas canciones sobreviven a cualquier cambio de tendencia. Guetta ha aparecido sobre el escenario y lo primero que ha hecho ha sido advertir al público de que estaba afónico. «Llevo muchos días de fiesta», ha confesado entre risas. No parecía el mejor estado para liderar una de las mayores celebraciones electrónicas del año, pero tampoco parecía importar demasiado. La voz era casi lo de menos. Lo importante era la banda sonora. Y esa ha llegado encadenando temas como: I Gotta Feeling, Party Rock Anthem, Forever Young, Low o Somebody That I Used To Know.
La sesión ha avanzado como una máquina diseñada para activar recuerdos. Rihanna, Travis Scott, Justin Bieber, Adele, Cher… artistas de épocas, estilos y públicos distintos han convivido dentro de una misma narrativa.
La música ha sido comercial, sí. Pero también es de esa clase de electrónica que consigue escapar de la caducidad inmediata de las listas de reproducción. Canciones que han sonado en festivales, discotecas, gimnasios, bodas, viajes de fin de curso y veranos enteros durante los últimos quince años.
Ha habido momentos para cantar, para saltar y para ese sentimiento que aparece cuando uno se sorprende cantando: «Where have you been all my life?».
Entre un éxito y otro, el público parecía negarse a aceptar que aquello estuviera llegando a su final. Quizá porque, como cantaba Benny Benassi en la remezcla que ha sonado durante la noche, algunos todavía bailaban «’till I can get my satisfaction». O quizá porque las despedidas funcionan mejor cuando nadie tiene demasiada prisa por despedirse.
La ‘closing party’ ha terminado convertida en una gran celebración, con una sensación descafeinada tras un final quizás demasiado abrupto. Un desenfreno controlado. Lo suficientemente intenso como para justificar la noche y lo suficientemente ordenado como para que al día siguiente la vida pueda continuar.
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