Los Mossos d’Esquadra han arrestado este miércoles por la tarde al productor de cine Xavier Atance, jefe de Benecé Produccions SL por, presuntamente, agredir sexualmente a trabajadoras, según las fuentes consultadas por EL PERIÓDICO. Atance ha sido denunciado por tres empleadas de 24, 26 y 30 años, que relatan hechos ocurridos recientemente. El caso más grave es el de la primera denunciante, que ha declarado que Atance, que tiene 66 años, la violó en su domicilio cuando ella se encontraba en un estado de semiinconsciencia tras una noche de fiesta en la discoteca de La Paloma. «Tengo su imagen de él penetrándome, de decirle que parara pero él seguir», afirma.
Este diario ha podido hablar con las tres trabajadoras, que aseguran que Atance es un «manipulador» que se aprovechaba «del poder» que tenía sobre ellas. «Siempre contrata a mujeres del mismo perfil: muy jóvenes y sin experiencia«, explica una de las denunciantes. «Te hace creer que solo con él tenemos una oportunidad de trabajar en el cine», explica otra de ellas.
La Unitat de Investigacio de Les Corts, a cargo del caso, sospecha que puede haber más afectadas dado que Atance lleva cuarenta años al frente de una productora que ha hecho películas (‘El cadáver de Anna Fritz‘ o ‘Fénix 18-23‘), documentales (‘Maragall y la luna’ y ‘El sueño de Sigena‘) y también ha producido para las principales cadenas de televisión catalanas –3Cat, RTVE o Betevé– e instituciones como el Ajuntament de Barcelona.
La denuncia más grave
La primera denunciante tiene 26 años. Es decir, 40 menos que Atance. «En marzo me invitó a mí y a unas compañeras de la productora a asistir al festival D’A (Festival Cinema de Barcelona) y después fuimos a un bar. Yo había quedado con unos amigos en la discoteca La Paloma y quiso venir», explica. «No había bebido mucho pero lo último que recuerdo es que fui a la barra de la discoteca a pedir una copa y él venía conmigo», asegura.
Esta mujer afirma que se despertó sola al día siguiente en su domicilio pero con «flashes» de que Atance había estado allí y le había agredido sexualmente. «Tenía imágenes de mi habitación y también de él sobre mí penetrándome. En esos ‘flashes’ yo le pedía que parara y él no me hacía caso», explica. La joven tenía más recuerdos: «en otro flash yo estaba en la ducha y en otro, él volvía a violarme«.
La mujer fue tomando consciencia de lo que había pasado y también descubrió, al mirarse al espejo, que tenía un moratón en la cara. Llamó a una amiga que había estado con ella en la disco La Paloma. «Me contó que aquella noche me había encontrado mal, que me habían pedido un taxi y que él [Atance] se había colado en mi taxi sin avisar y se había marchado conmigo», dice.
«Nunca había tenido una pérdida de memoria tan grande. Otras veces, estando de fiesta, había olvidado haber dicho o hecho alguna cosa puntual, pero jamás había sufrido una laguna de tantas horas», asegura, contrariada. En el Hospital Clínic, el centro médico de referencia para mujeres agredidas sexualmente en Barcelona, la atendieron dos días después y le practicaron un examen forense. También buscaron restos de sustancias que pudieran justificar ese borrado de la memoria aunque los análisis no las han detectado quizás porque, tal como le avanzaron las enfermeras, ya habían transcurrido dos días, los que necesitó para tomar consciencia de lo que había ocurrido. «Me sigue alucinando que me hiciera esto. Era mi jefe«. Esta mujer presentó la primera denuncia contra Atance hace poco más de un mes.
La segunda denuncia
«Lo que le hizo a ella [primera denunciante] es el hecho más grave pero no es un hecho aislado. Él trata mal a las mujeres que tiene al lado. Para mí es importante que se conozca su patrón», subraya la segunda trabajadora que ha acudido a los Mossos.
«[Atance] Siempre buscaba tener un trato muy personal. Cuando llegaba al trabajo abría los brazos y tenía que darle un abrazo. No podía negarme. Y cuando le abrazaba él me besaba en el cuello o, a veces, muy cerca de los labios», asegura. «También me daba besos en la mano y dejaba los labios pegados mucho rato mientras me miraba a los ojos. Siempre buscaba traspasar los límites y, una vez, llegó a tocarme el culo», explica esta trabajadora de 30 años que ha estado en la productora de Atance durante 6 años.
Tanto ella como las otras denunciantes describen a Atance como un hombre que «jugaba a tener el poder». «Te pedía que hicieras una cosa, la hacías y después te preguntaba por qué lo habías hecho», aclara la segunda denunciante, que también subraya que Atance le hacía sentir que solo podría estar en la industria audiovisual si se quedaba en Benecé Produccions SL.
«Tenías que estar atenta a cómo se había levantado ese día porque, de repente, podía abroncarte. Y, después, a lo mejor, si veía que se había pasado, te elogiaba. Nos confundía», explica. «A mí me hacía sentir que no servía para nada pero, en público, me ponía por las nubes. Yo pensaba: ¿cómo puedes decir eso si llevas meses masacrándome?».
La tercerca denunciante
«Mi caso es el más leve de los tres», explica esta tercera denunciante, de 24 años, que también tuvo que marcharse de la productora por culpa de Atance. «Sé cómo se comporta y por eso quise declarar. La investigadora me dijo que lo que yo había sufrido también era denunciable», explica.
«Es una persona que me maltrataba psicológicamente y que me acosaba sexualmente», asegura. Como en el caso de las otras dos, también era el primer trabajo serio de la tercera denunciante. «Algunos días me decía que se había enamorado de mí, y que heredaría la empresa. Pero otros, te reñía sin ningún motivo. Te hacía dudar de ti misma, lo pasé muy mal trabajando allí», asegura.
Las tres mujeres acusan a Atance de jugar con sus expectativas profesionales. Conscientes de que era un productor muy conocido en el sector, con buenos contactos, las tres soportaron sus comentarios machistas, su obsesión por preguntarles por su vida sexual o su búsqueda constante de contacto físico como un peaje. «Normalizamos actitudes que no eran normales”, concluyen.
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