Un tribunal de Belfast ha ordenado prisión preventiva para el solicitante de asilo sudanés que apuñaló a un hombre este lunes en plena calle. Hadi Alodid, de 30 años, permanecerá bajo custodia legal al menos hasta la próxima vista judicial, prevista para dentro de cuatro semanas. El juez Stephen Keown ha tomado la decisión este miércoles tras escuchar el testimonio de una detective de la policía de Irlanda del Norte, quien ha alertado del riesgo de fuga y de la posibilidad de que el agresor pueda causar mayores daños a la población. El ataque ha provocado disturbios en la capital norirlandesa, alentados por la extrema derecha, con un saldo de al menos tres detenidos.
La agente de policía ha explicado ante el tribunal que la víctima, Stephen Ogilvie, ha perdido el ojo izquierdo y ha sufrido heridas de gravedad en la cabeza y en la espalda. También ha contado que, tras la detención, Alodid amenazó de muerte al personal sanitario que lo atendía por las heridas en su mano, sufridas en el forcejeo con los agentes. El atacante está acusado de intento de homicidio, de amenazar al personal sanitario y de posesión de arma blanca.
Las imágenes del ataque lanzaron a cientos de personas a las calles de Belfast y de otras ciudades británicas este martes para protestar contra las políticas de asilo. Varios grupos de jóvenes encapuchados quemaron vehículos y contenedores, se enfrentaron a la policía y atacaron establecimientos regentados por inmigrantes. También dañaron al menos una vivienda perteneciente a una familia de minoría étnica, mientras que otras quedaron consumidas por las llamas.
Condena unánime
Los principales líderes políticos han condenado el ataque del lunes pero han insistido en que no permitirán que los manifestantes violentos tomen las calles. «La gente está, con razón, consternada por el horrible atentado perpetrado el lunes por la noche en el norte de Belfast», ha asegurado el primer ministro, Keir Starmer, en una intervención este miércoles en el Parlamento. «Pero quiero dejar claro que los actos de violencia y los incendios que se produjeron a continuación son totalmente injustificables. Estamos unidos en nuestro llamamiento a la calma», ha añadido.
A las palabras de Starmer se han sumado las del juez Keown, quien ha alertado de que cualquier persona involucrada en los altercados puede enfrentarse a penas de cárcel. «Este mensaje debe transmitirse alto y claro», ha asegurado tras constatar que algunas figuras públicas, como el agitador de extrema derecha Tommy Robinson y el magnate Elon Musk, están haciendo un llamamiento a la violencia y al bloqueo de las calles. Las autoridades han reforzado la presencia policial con 200 agentes adicionales ante la posibilidad de que los disturbios se repitan este miércoles.
La familia de la víctima ha rechazado la violencia y ha reclamado a los manifestantes que se abstengan de participar en nuevos altercados. «Contamos con muchos migrantes que realizan una contribución profundamente valiosa a nuestro país, incluso en nuestro sistema sanitario y en el sector hostelero, y dependemos de ellos para que nuestro país funcione. No queremos que esta terrible tragedia se utilice para dividir a la gente o avivar la hostilidad», han señalado en un comunicado enviado al diputado Phillip Brett, del Partido Unionista Democrático (DUP).
Políticas de acogida
Algunos representantes de la ultraderecha, incluido el partido Reform UK y el diputado ultra Rupert Lowe, han criticado las políticas de acogida y han pedido explicaciones sobre los motivos por los que Alodid obtuvo un permiso de residencia poco después de entrar al Reino Unido a través de la frontera con Irlanda en 2023. Todo a pesar de que, cuando se concedió el permiso, dos de los recientes fichajes de Reform UK, Suella Braverman y Robert Jenrick, ocupaban el cargo de ministra del Interior y de secretario de Estado de Inmigración, respectivamente.
La entrada de Alodid a Irlanda del Norte ha puesto el foco sobre el Área Común de Viaje (CTA, en sus siglas en inglés) que permite la libre circulación de personas entre los dos lados de la frontera. El actual ministro para Irlanda del Norte, Hilary Benn, ha asegurado que, a pesar de no existir una frontera física entre Irlanda y el Reino Unido, la policía británica trabaja de forma estrecha con las autoridades irlandesas para controlar el posible cruce de personas en situación irregular. Benn ha confirmado que se están analizando las «circunstancias concretas de este caso» pero ha recordado que «la culpa recae en la persona que ha sido acusada y no en otras que, de forma legítima, pueden reclamar asilo» en el país.
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