El exdiputado del PSOE Jesús Cuadrado ha asegurado que en el seno de su antiguo partido existe una «corrupción en red» que implica a «toda la organización de arriba a abajo». Durante una entrevista en el programa ‘El Cascabel‘ de TRECE, presentado por José Luis Pérez, Cuadrado ha afirmado que ya no quedan «cortafuegos» y que las respuestas de los dirigentes socialistas, como las de la presidenta del partido, Cristina Narbona, «han entrado en el campo del ridículo».
El ‘sanchismo’ como régimen personalista
Según Cuadrado, el ‘sanchismo‘ se ha constituido como un «régimen» en el que todos los cargos relevantes deben su posición a Pedro Sánchez. «Ella es presidenta del partido porque le ha nombrado Pedro Sánchez. Josep Borrell ha sido ministro […] porque lo ha querido ser Pedro Sánchez, y todos deben lo que son a Pedro Sánchez», ha explicado. Esta dependencia explicaría, en su opinión, la implicación de figuras como Narbona, de quien ha dicho no extrañarle su evolución.
El exdiputado sitúa el origen del «régimen político» del sanchismo en el momento en que «15 diputados rompen la disciplina de voto a las órdenes de Pedro Sánchez» en contra de la gestora que entonces dirigía Javier Fernández. A partir de ahí, ha argumentado, «nace un régimen político en el que todos, absolutamente todos, le deben todo a Pedro Sánchez», lo que ha derivado en una situación de sumisión generalizada.
(La presidenta del PSOE, Cristina Narbona
Esta lealtad incondicional ha provocado que, según el análisis de Cuadrado, «todos, absolutamente todos, están al servicio de sus angustias judiciales«, en referencia al «pánico judicial que viven especialmente Pedro Sánchez y su entorno familiar». Esta situación, ha añadido, es la que mantiene al país en un «bloqueo político«, ya que cada paso depende de la situación procesal del presidente del Gobierno.
Sánchez, «la última pieza» de las tramas judiciales
Para Jesús Cuadrado, todas las investigaciones judiciales en curso forman parte de una misma red y se interconectan. «Cualquier pieza que quieran tocar […] se relaciona con cualquiera de las otras piezas», ha señalado. En este entramado, considera que el presidente del Gobierno es la figura determinante y final en todos los procedimientos.
El exdiputado ha insistido en que «Pedro Sánchez es la pieza central, no se entiende nada sin Pedro Sánchez», tanto desde el punto de vista político como penal. Ha afirmado que tramas como el ‘caso Leire‘ o las «mordidas que se están investigando» no podrían haberse desarrollado «sin la colaboración del gobierno y, desde luego, de Pedro Sánchez». Por ello, vaticina que, aunque los jueces lo decidan, el presidente será la «pieza más importante» que se reservará para el final de la instrucción.

El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez
Cuadrado ha calificado el sistema actual de «patrimonialismo«, un concepto de la ciencia política donde los gobernantes «identifican al estado como un bien en el que no se distingue lo público y lo privado». En su opinión, este modelo «está ahogando a la nación» y está «condenado a llegar a un resultado desde el punto de vista penal muy grave».
Un partido «sin pulso» y con «fanatismo extremo»
A nivel interno, el exparlamentario ha descrito un Partido Socialista con una militancia sumida en un «fanatismo extremo» y una «inacción absoluta». Según su visión, en las agrupaciones locales no hay debate crítico, sino una «entrega» total a la defensa del partido y del Gobierno «por encima de todo, porque si no viene la derecha». Esta situación, ha lamentado, condena al PSOE a «no tener un futuro político».
Frente a la idea de que existen movimientos críticos incipientes en la militancia de base, Cuadrado se ha mostrado escéptico. Ha calificado a este supuesto «sector crítico» de «enigmático», argumentando que si existiera de verdad, «se reflejaría en la vida orgánica del partido». Ha mencionado que figuras como García-Page o Ramón Jáuregui deberían promover el debate en las agrupaciones si su descontento fuera real.
En conclusión, para Cuadrado, el PSOE «no tiene pulso» y sufre de un «encefalograma plano», ya que no está reaccionando como debería ante las acciones de Pedro Sánchez. Esta parálisis interna, ha finalizado, es la causa de que España se encuentre en «una situación de bloqueo insoportable» que necesita una salida urgente.











