La primavera continuará fiel a su marcada característica como estación de contrastes. Zaragoza se asomará este lunes a temperaturas similares a las sufridas durante la última semana de mayo, con un calor más propio de la canícula que del quinto mes del año, pero, a diferencia de lo ocurrido entonces, no será un extremo que se sostenga en el tiempo. De hecho, tanto la capital aragonesa como el resto de Aragón tienen por delante una montaña rusa térmica que les llevará a perder en menos de 48 horas hasta 8 grados.
El responsable será la entrada de una masa de aire polar por el norte, que hará caer de manera abrupta los termómetros de la comunidad y recuperar, una vez más, las chaquetas durante las primeras horas del día tal y como ocurrió la pasada semana, aunque esta vez la sensación de fresco será todavía más acentuada por momentos.
Este lunes, los termómetros alcanzarán valores muy por encima de la media para este momento del año. En Zaragoza, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) prevé que se puedan alcanzar los 34 grados durante las horas centrales del día, aunque a partir de las 18 horas se intensificará con fuerza el cierzo, lo que hará bajar la temperatura de manera más apresurada y cuando anochezca ya se estará próximo a los 20 grados.
En el resto de Aragón también se superarán los 30 grados con creces en varios puntos como las dos capitales restantes, con 32 y 33 grados de máximas en Huesca y Teruel respectivamente, los 32 en Ejea de los Caballeros, los 34 grados en Alcañiz, Monzón y Sariñena o los 35 grados en Caspe, que podría será la máxima de toda la comunidad durante la jornada. Podría llover en la Ibérica, en el centro de Teruel y en la franja este de Huesca.
Fuertes rachas de viento
El cambio abrupto del tiempo vendrá marcado por la entrada del viento del noroeste a partir de media tarde de este lunes. La Aemet ha activado el aviso amarillo en la ribera del Ebro a partir de las 18 horas por rachas que podrían alcanzar los 70 km/h hasta las 06 horas de este próximo martes.
Será la primera señal de un giro del tiempo que hará que toda la comunidad pierda, de entrada, entre 3 y 7 grados respecto a los valores de este lunes. Así, Zaragoza tendrá una máxima de 28 grados, 6 grados menos; Huesca y Teruel, 29 grados; y tanto Ejea como Calatayud no superarán los 25 grados. Los únicos puntos que seguirán alcanzando la barrera de los 30 grados serán el Bajo Aragón y el sureste de Huesca, aunque con valores notablemente más bajos.
De madrugada, las mínimas se moverán entre los 12 y los 17 grados en gran parte de la comunidad.
El día más fresco de la semana será el miércoles, cuando todavía se acentúe más esa caída térmica, con Zaragoza bajando hasta los 26 grados y dejándose por el camino hasta 8 grados en tan solo 48 horas. Una pérdida similar, por ejemplo, a la de Ejea o Calatayud, que tocarán techo en los 24. Las previsiones de Aemet adelantan que todo Aragón se mantendrá por debajo de los 30 grados y con unas mínimas frías, moviéndose entre los 10 y los 13 grados.
Hasta ahí llegará este breve episodio de respiro primaveral. La madrugadora del jueves será similar a la anterior e incluso más cruda en localidades como Calatayud, Jaca, Montalbán, Calamocha o el Pirineo, con mínimas que caerán incluso por debajo de los 10 grados, pero a partir de que levante el día los termómetros se recuperarán con fuerza y ya se volverán a recuperar los 30 grados de manera generalizada en Aragón. Ese será el caso de las capitales, Zaragoza, Huesca, Teruel; y de los municipios del Bajo Aragón o el sur de Huesca.
De cara al viernes y al fin de semana, las previsiones dicen que el calor más veraniego estará de vuelta, aunque todavía es pronto para concretar de manera fiable.













