Si las películas que se proyectan en el cine no tuviesen efectos visuales posiblemente muchos espectadores se llevarían las manos a la cabeza y abandonarían la sala. Depende del tipo de filme, pero el departamento de VFX es fundamental hasta para borrar un cable que sale en plano por error. De ahí a crear mundos de fantasía llenos de realismo, como pasa en Star Wars, El Señor de los Anillos o todas las películas de superhéroes que pasan por la parrilla. Carolina Jiménez (Madrid, 1978) es una de las profesionales más top que tiene este sector en España. Vivió en seis países y trabajó en proyectos como Juego de Tronos, el Hobbit o Los Guardianes de la Galaxia, entre muchos otros.
¿En qué consiste su trabajo?
Mi trabajo es la parte de postproducción digital. Después de los rodajes, el equipo de postproducción somos los que terminamos digitalmente el producto. Añadimos digitalmente y quitamos todo lo que sobra, que pueden ser las pantallas croma o los cables, y añadimos lo que falta, que pueden ser los monstruos, las explosiones o lo que quiera que sea. Entonces, es la postproducción digital del proyecto.
¿Hasta qué punto tienen margen creativo en el proceso?
Siempre hay indicaciones por parte del director, porque tenemos que trabajar en equipo y el director tiene claro lo que quiere desde el principio. Además, la mayoría de decisiones se toman antes del rodaje incluso. Después del rodaje se nos pasan las imágenes rodadas y nosotros tenemos que seguir las instrucciones del director, que sigue dirigiendo la postproducción. Sí que puede haber una parte en la que hay que resolver problemas o proponer cosas, pero normalmente está todo ya decidido porque el proyecto tiene que tener una dirección global.
¿Los efectos visuales son exclusivos de las grandes producciones de fantasía y ciencia ficción o también trabajan en cine de autor menos comercial?
Obviamente hay proyectos que tienen más carga de efectos visuales que otros. Normalmente las series o las películas de ciencia ficción y fantasía llevan más porque tienen monstruos, explosiones y todas esas cosas. Pero la fase de postproducción digital y de efectos digitales existe en todos los proyectos porque todos llevan algo digital. Aunque sea borrar algo concreto, añadir unas atmosféricas o una corrección de color, siempre hay algo.
¿Cambió mucho su forma de trabajar desde la llegada de la IA?
Está siempre evolucionando porque nuestra herramienta es la tecnología y la tecnología evoluciona. Nosotros mismos estamos evolucionando la tecnología a fuerza de tratar de innovar y hacer cosas nuevas. La IA es una herramienta más que ha venido para quedarse y está modificando la industria, pero como otras herramientas digitales y tecnológicas lo han hecho en el pasado. Estamos aprendiendo a usarla, a sacarle partido y a gestionarla también.
¿Qué hay detrás de un fuego o una explosión en una película?
Somos un montón de departamentos diferentes y cada uno tenemos nuestro cometido. Trabajamos secuencialmente, como una especie de cadena de montaje. Primero los diseñadores diseñan el aspecto general de todo lo que tiene que suceder. Luego los modeladores 3D le dan tridimensionalidad a los elementos. Después vienen otros departamentos, como cámara, texturizado o animación. El departamento de efectos simula los efectos atmosféricos y ahí se incluye el fuego, la lluvia o el agua. Todo eso va simulado con programas especiales. Después los iluminadores añaden los efectos de iluminación y el departamento de composición lo pone todo junto para obtener el resultado final.
¿Cuál es exactamente su función dentro de ese proceso?
Soy del departamento de layout. También soy supervisora de efectos visuales en algunos proyectos. En layout nos encargamos de montar la escena. Cogemos todos los elementos que tienen que estar delante de la cámara y los montamos en 3D. De nosotros dependen el movimiento de cámara, la composición de la escena, el encuadre concreto y todo lo que tiene que ver con el lenguaje narrativo y cinematográfico de cada plano y de cada secuencia.
Trabajó en Juego de Tronos. ¿Cuál fue su labor?, ¿supervisaba los dragones?
Yo estaba en el departamento de layout y nos encargábamos de colocar todas las cámaras y de montar los planos y las animaciones de cámara concretas. Los dragones vienen diseñados por los artistas iniciales y modelados por los modeladores. Después nosotros los colocamos delante de la cámara donde tienen que estar. Luego los animadores los animan y los compañeros de efectos añaden los fuegos y las texturas. Todos trabajamos en esas escenas como un equipo muy grande.
¿Qué películas o efectos visuales la marcaron cuando era niña?
Siendo una niña de los 80, me impresionó muchísimo Parque Jurásico, por ejemplo, o Terminator 2. Fue cuando me enamoré del arte de hacer que parezcan reales cosas que no lo son. Y luego El Señor de los Anillos fue la película que me terminó de convencer de que esto era a lo que me quería dedicar.
¿De qué proyecto se siente más orgullosa?
Ahora mismo yo creo que El Hobbit. No necesariamente porque fuera un proyecto que quedara espectacular, especialmente si lo comparamos con El Señor de los Anillos, pero para mí fue un sueño hecho realidad poder vivir en Nueva Zelanda y trabajar en la misma saga que me inspiró para dedicarme a esto. De manera personal y profesional, es un proyecto muy especial.
¿Cree que el público es consciente del trabajo que hay detrás de los efectos visuales?
El público en general no es muy consciente. Por eso me peleo mucho por contar cómo se hace lo que hacemos. Mi profesión tiene la maldición de que cuando está muy bien hecho no se ve. Corremos el riesgo de que el público no lo valore. Aquello que no se conoce no se valora. Somos muchos artistas, docenas de personas dejándose muchas horas de trabajo durante meses para que quede bien. La mejor manera de que se valore es que se comprenda.
¿El cine español suele echar mano de los efectos visuales o somos más costumbristas?
El cine español tiene menos tradición de cine de aventuras, fantasía o ciencia ficción. Por lo tanto lleva menos carga que las películas de Marvel o Star Wars. Pero también se hace porque es una disciplina que está presente en todas partes.
¿Puede poner algún ejemplo reciente?
La Sociedad de la Nieve. El estudio que hizo los efectos visuales fue El Ranchito, en Madrid. Fue un boom porque la mayoría de lo que estamos viendo en los entornos nevados de la película no es real, es digital. No todo, porque también se rodó en localizaciones reales, pero el hecho de que el espectador no pueda distinguir qué parte es digital y qué parte es real es el secreto de que esté muy bien hecho.
¿Tiene el ojo educado para distinguir qué es real y qué no?
No, para nada. Muchas veces sí, hay veces que lo puedo distinguir o deducir qué se puede hacer real y qué no, pero no siempre. Cuando está bien hecho no lo veo ni yo.
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