No hubo entrega de medallas ni diplomas –eso queda para el acto solemne en el teatro Jovellanos a celebrar el próximo día 29, festividad de San Pedro–tampoco ronda de votaciones ni debate político. A los ediles de la Corporación gijonesa les bastaron los aplausos para dar su aprobación oficial en sesión plenaria a la concesión del titulo de hija adoptiva a la cantante Massiel, de la Medalla de Oro de la Villa a los Misioneros Claretianos y de las medallas de Plata al jesuita gijonés al frente de la Prefectura Apostólica de Battambang (Camboya), Enrique «Kike» Figaredo Alvargonzález, y a la Feria del Libro de Xixón (Felix). Los ediles aplaudieron y los representantes de las personas y entidades distinguidas ejemplificaron su agradecimiento recibiendo esos aplausos en pie y acercando su mano al corazón. No había turno de palabra.
Al Pleno faltaron Massiel y Enrique Figaredo. Sus asientos de honor en el salón los ocuparon Miguel Marinero, amigo de la cantante desde hace 45 años, y Javier Figaredo, hermano del religioso. Ellos portaban los mensajes de agradecimiento a Gijón enviados desde Ibiza y Camboya por los homenajeados.
«Ella tiene mil premios pero éste es especial , es el reconocimiento de la tierra de sus padres y me ha dicho que se siente mucho más feliz al tenerlo porque así su hijo Aitor y sus nietos serán más conscientes de que tienen que venir a Gijón. Es que ella Gijón lo vive y siente ese legado», explicaba Marinero. De esa pasión por la Asturias de sus padres hace gala Massiel, recordó su amigo, también cuando se mete en la cocina. «Hace un arroz con leche maravilloso, y unas verdinas…», concretó. El plan de Massiel es venir dentro de unos días con su familia a la ciudad para disfrutar de la playa y el mar. Sus amigos también han preparado el desplazamiento para estar con ella en Gijón el día de San Pedro.
Un Gijón generoso y colaborador
No estará ese día, en principio, Kike Figaredo. El plan de la familia es que su ausencia en el Jovellanos la ocupe su hermano Nicanor como ló ocupó su hermano Javier en el salón de plenos. «Ha sentido mucho no poder asistir porque él es muy gijonés y se siente muy gijonés; así que está encantado de recibir este reconocimiento de un Gijón por el que siente verdadero amor y cariño y que ha sido muy colaborador y generoso con la causa de Kike», indicó su hermano.
Miguel Marinero, amigo de Massiel, y el padre Arturo Muiño se saludan al final del Pleno / Marcos León
En la glosa que se hizo en el Pleno de los méritos para tener esa medalla de Plata a quien se conoce como «el obispo de las sillas de ruedas» se hace especial mención a su labor de «auténtico embajador de Gijón en Battambang, donde cientos de niños conocen la Cruz de la Victoria de Asturias y al Sporting de Gijón gracias a su labor educativa y cultural, llevando el orgullo asturiano y gijonés a los rincones más remotos de Asia».
Igual que en el nombramiento de hija adoptiva de María de los Ángeles Felisa Santamaría Espinosa se le reconocen tanto «los lazos que la unen con Gijón desde su más temprana infancia» como » la huella que ha dejado en la cultura española a lo largo de seis décadas de trayectoria artística». Una trayectoria que va mucho más allá de haber ganado Eurovisión en 1968 y en la que la música se entrelaza con la interpetación. Aunque nacida en Madrid Massiel pasó su infancia entre el Gijón y el Oviedo de su madre y su padre. En El Jardín de Gijón vio al Duo Dinámico cuanto tenía 13 años y desde el balcón de la Casa Consistorial leyó el pregón de las fiestas de Begoña en 2013. Es su ciudad de adopción. Así lo eligió ella y así se lo reconoce ahora la ciudad.

Los galardonados posan con la Alcaldesa en el centro del salón de plenos rodeados de los ediles. / Marcos León
El padre Arturo Muiño, Superior de la Comunidad de los Misioneros Claretianos en Gijón y Aitor Castaño Casielles, director general del colegio Corazón de María fueron los que escucharon desde el salón de plenos el repaso a la vida y obra de la comunidad durante esos más de cien años de presencia en Gijón que les han valido una Medalla de Oro de la Villa.
Una historia que comenzó en El Llano en 1922 tras ser llamados por la familia Cienfuegos Jovellanos y en la que tiene un papel protagonista el colegio Corazón de Maria. Aquella escuelina, recordó Muiño, «que surgió donde casi no llegaba la ciudad. Eran dos pisos y una terraza desde la que se podía ver el mar y el parque Isabel la Católica. Casi se nos conoce más por el Codema. Hasta hay una parada de bus que se llama Codema».
«Nos sentimos muy queridos y muy agradecidos a quien quiso y a quien no se opuso a este reconocimiento. ¡Gijón es tan fácil de querer! Inmediatamente te sientes de Gijón para siempre. Y del Sporting», festejó Muiño con tres décadas de vida gijonesa en su sentimiento.
Si más de siglo han tardado los Claretianos en tener una Medalla de Oro, una década le ha bastado a la Felix, la Feria del Libro de Xixón, para alcanzar el reconocimiento de la ciudad con una Medalla de Plata. Aunque no es solo un medalla a la feria que en breve volverá a abrir sus puestos entre el paseo de Begoña y la calle Tomás y Valientae. Es un reconocimiento a libreros, editores, bibliotecarios, autores y lectores. Un reconocimiento al, como se dijo en la propuesta de distinción, al «Xixón que lee, y lee mucho».
A la altura de la ciudad
Y por eso en el salón de plenos estuvieron el director literario de la Feria, Jaime Priede y Rafael Gutiérez Testón, de la Asociación de Librerías de Asturias, Rafael Gutiérrez Testón. «El sentimiento que tenemos es de satisfacción porque es un premio de la ciudad. Significa que la ciudad valora la Feria, que es querida. Estamos contentos y responsabilizados para trabajar y estar a la altura de la ciudad», concretó Priede. Testón puso en valor que la Felix lo que hace es «coger el testigo de una ciudad con muchas librerías, con muchos ateneos, con una red de bibliotecas municipales que lleva muchísimos años haciendo lectores y lectoras… La Feria del Libro es el resultado de todo esto y el exito se ve porque la ciudad la ha hecho suya».
Igual que Gijón han hecho suyos para siempre la Feria del Libro, los Claretianos, Kike Figaredo y Massiel. Los nuevos nombres a escribir en el libro de honores de la villa y quienes, ya aprobación plenaria conseguida, se subirán el día de San Pedro a las tablas del Jovellanos para recibir el diploma que lo acredita.
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