Retrasar la jubilación se ha convertido en una opción cada vez más presente para muchos trabajadores. Y es que, en el actual contexto muchos se plantean si les compensa seguir en activo más allá de la edad ordinaria de retiro. La decisión no siempre es sencilla: implica valorar la salud, la situación profesional, las cargas familiares, los ingresos previstos y también los incentivos económicos que ofrece la Seguridad Social.
Jubilación demorada
La jubilación demorada permite al trabajador prolongar su vida laboral y acceder más tarde a la pensión, pero a cambio puede generar una recompensa económica. Esta fórmula busca premiar a quienes deciden mantenerse en el mercado laboral cuando ya podrían retirarse. Para algunos perfiles, especialmente aquellos con carreras laborales largas y bases de cotización elevadas, el incentivo puede resultar especialmente atractivo. Sin embargo, los expertos recuerdan que no debe analizarse solo desde el punto de vista del dinero, ya que retrasar el retiro también supone, lógicamente, seguir trabajando durante más tiempo.
Incentivos
A partir de esta realidad, Alfonso Muñoz, funcionario del Instituto Nacional de la Seguridad Social, explica algunos de los incentivos previstos para quienes deciden retrasar su jubilación. Según señala, «por retrasar un año tu jubilación, la Seguridad Social puede darte una gratificación de 8.000 euros o más”.
Muñoz concreta que una de las modalidades más llamativas es el pago único. En lugar de recibir un aumento mensual permanente en la pensión, el trabajador puede optar por cobrar una cantidad a tanto alzado en el momento en que se le reconoce la jubilación demorada. Según explica el funcionario, tomando como referencia una pensión media de 1.569 euros, retrasar un año la jubilación puede traducirse en un ingreso aproximado de entre 8.000 y 8.500 euros.
Hasta 8.500 euros de «premio» por jubilarte un año más tarde / MARTA G. BREA / FDV
El funcionario recuerda que el artículo 210.2 de la Ley General de la Seguridad Social contempla este complemento económico para quienes acceden a la pensión por encima de la edad ordinaria. La norma permite elegir entre varias fórmulas: un incremento adicional en la pensión mensual, una cantidad a tanto alzado mediante pago único o una modalidad mixta que combine ambas opciones. La elección, sin embargo, no puede dejarse para más adelante. Muñoz subraya que la decisión “se debe hacer justo en el momento de la solicitud y no se puede modificar con posterioridad”, por lo que conviene calcular bien qué alternativa encaja mejor con cada situación personal.
Más de 10.000 euros
El importe final no es igual para todos los trabajadores. Según detalla Alfonso Muñoz, el incentivo puede ser superior cuando la pensión reconocida es más elevada y cuando el trabajador acumula más años de cotización. En determinados casos, el pago único puede llegar a “superar claramente la cantidad de 10.000 euros por cada año de demora”. Esta diferencia explica por qué dos trabajadores que retrasan el mismo tiempo su jubilación pueden recibir cantidades distintas. La Seguridad Social calcula el incentivo en función de la pensión que corresponda y del historial de cotización de cada beneficiario.
IRPF
Pese al atractivo de estas cifras, el funcionario del INSS advierte de un aspecto clave: el pago único no llega íntegro al bolsillo del pensionista. Muñoz recuerda que “este pago único tributa a efectos de IRPF como rendimiento de trabajo”, lo que significa que la cantidad neta será inferior a la cuantía bruta reconocida. La jubilación demorada puede ser una oportunidad para mejorar los ingresos futuros, pero exige hacer números y valorar con calma si seguir trabajando compensa en cada caso.
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