Galicia empezará a trabajar «de manera inmediata» para diseñar «algún tipo de programa» que palie la salida de la comunidad del programa de auxiliares de conversación del próximo curso escolar 2026/27. Así lo trasladó este jueves el conselleiro de Educación, Román Rodríguez, quien declaró «no saber» cómo será ni cuándo se implantará este nuevo plan para que los estudiantes no se queden sin docentes nativos en las aulas.
Esta salida del programa, con mucho éxito entre el alumnado, tiene lugar después de que el Ministerio de Educación reconociese por escrito al departamento que encabeza Rodríguez que las inspecciones realizadas por Trabajo pueden continuar. Esto expondría a Galicia a multas millonarias como las ya impuestas en otras comunidades autónomas por la contratación de este personal de apoyo nativo. En la Comunitat Valenciana, sin ir más lejos, la sanción asciende a los 15 millones, algo que ha desembocado en que territorios como Murcia, Madrid o Andalucía hayan suspendido el programa.
«Nos intentan tomar el pelo, el Ministerio debe pensar que somos tontos», declaró Rodríguez, quien puntualizó que el Ejecutivo autonómico llevaba «mucho tiempo» pidiendo a Educación que «corrigiese algo que era impensable». Para la Xunta, se trata de un caso de «negligencia e incapacidad» por parte de dos ministerios, «uno del PSOE y otro de Sumar que no funcionan en nada, tampoco en el ámbito de la gestión».
En este sentido, recriminó al Gobierno central que «dijese que todo estaba arreglado» para que, «al día siguiente nos llegue una carta diciendo que siguen adelante con la inspección abierta en la provincia de A Coruña». Rodríguez defendió, así, que su departamento no tomó antes la decisión de abandonar este programa porque estaba «esperanzado con que resolvieran una cuestión que era muy importante para mejorar las destrezas lingüísticas del alumnado».
«Queremos saber por qué rechazan nuestra oferta»
Ante este escenario, recordó Rodríguez a preguntas de los medios de comunicación en un acto en Santiago, que la Xunta se ofreció a ceder al Gobierno central la partida de fondos autonómicos, de en torno a 4,8 millones de euros, que dedica cada curso al programa de auxiliares de conversación. El objetivo era que fuese el Ministerio de Educación el que se encargase directamente de la incorporación de estas personas, una propuesta que rechazaron al considerar que sería dar a Galicia «un trato diferente al del resto de comunidades autónomas». Con esta proposición, el Ejecutivo gallego buscaba evitar las inspecciones de Trabajo, dirigida a los auxiliares que dependen de las comunidades y no a los del propio Estado.
«Queremos saber por qué rechazan nuestra oferta para la contratación de estos jóvenes, que no son docentes. No hablamos de una cuestión política ni ideológica, sino de gestión», esgrimió Rodríguez, quien apuntó que «es una pena tener que renunciar a esto por la incapacidad y soberbia del Gobierno de España». Con todo, el titular de Educación barrió para casa y quiso destacar que Galicia «es la comunidad que tiene el mayor nivel de inglés, con un programa integral de plurilingüismos, en el que los auxiliares de conversación eran una de las patas importantes».














