El Patronato del Misteri d’Elx ha informado de la reciente incorporación a sus fondos documentales de dos programas históricos de fiestas fechados en 1741 y 1890, dos piezas de especial valor para estudiar cómo se celebraban y comunicaban las festividades marianas de Elche en los siglos XVIII y XIX. La donación, procedente del legado de Juan Gómez Brufal, permitirá ampliar el conocimiento sobre la transmisión intergeneracional de La Festa y ofrecerá nuevo material de consulta a investigadores y académicos.
La cesión se formalizó en la Casa de la Festa por parte de María Dolores Martínez Ruiz y sus hijas, Gertrudis Gómez Martínez y Loles Gómez Martínez. Las tres entregaron al Patronato los documentos de forma pura, simple, gratuita e irrevocable, con el propósito de que pasen a formar parte del patrimonio colectivo ilicitano y permanezcan vinculados a la representación asuncionista.
Dos siglos de historia
El documento más antiguo es un Programa de Mano del Misteri d’Elx de 1741, una traducción de la «Misteriosa Fiesta que la Villa de Elche celebra a su Patrona María Sma. en el Simulacro angelical de su Asunción Gloriosa a los Cielos». La obra fue publicada en Valencia por Juan González y constituye un testimonio singular sobre la manera en la que se daba a conocer la celebración en pleno siglo XVIII.
Un momento de la firma del convenio de donación de los programas de fiestas al Patronato del Misteri d’Elx / INFORMACIÓN
La pieza permite acercarse a una etapa muy alejada de la actual difusión institucional y turística del Misteri. En aquel momento, la circulación de un programa impreso ya servía para explicar, divulgar y preservar los contenidos de una representación profundamente arraigada en la vida religiosa y social de la ciudad. Su incorporación al archivo aporta una nueva fuente para analizar cómo se transmitía La Festa antes de la consolidación de los formatos contemporáneos de comunicación.
El segundo documento es el Programa de Fiestas del Ilustrísimo Ayuntamiento de Elche de 1890, que ofrece otra mirada sobre la celebración mariana, ya en el tramo final del siglo XIX. Entre ambas piezas median casi 150 años, un arco temporal suficiente para comparar cambios en la organización, en la difusión y en la forma de presentar unas fiestas que han mantenido su continuidad a lo largo de los siglos.
La existencia de ambos programas dentro de una misma donación permite estudiar dos momentos históricos muy diferentes. El ejemplar de 1741 remite a una villa todavía inmersa en la sociedad del Antiguo Régimen, mientras que el de 1890 se sitúa en una ciudad que avanzaba hacia la contemporaneidad y que empezaba a transformar su realidad social, económica e institucional.
A disposición de investigadores
El presidente ejecutivo del Patronato del Misteri d’Elx, Francisco Borja Miralles, aceptó los bienes en nombre de la institución. Los documentos quedarán custodiados en la Sede Institucional del Patronato, donde se incorporarán a los fondos documentales vinculados a la representación.
La intención del Patronato es que las piezas no permanezcan únicamente conservadas en el archivo, sino que puedan ser consultadas por especialistas. La institución se ha comprometido a ponerlas a disposición de investigadores y académicos, así como a promover su difusión mediante futuras exposiciones y publicaciones.
La llegada de estos documentos amplía las posibilidades de estudio sobre la evolución histórica del Misteri d’Elx. Los programas permiten analizar no solo el contenido de las celebraciones, sino también el lenguaje utilizado para presentarlas, el contexto institucional en el que se editaban y la forma en la que la ciudad explicaba su principal tradición religiosa y cultural a cada generación.
El valor de las piezas reside precisamente en esa capacidad para reconstruir la memoria de La Festa desde materiales que, en principio, tenían una función práctica y circunstancial. Los programas de fiestas se imprimían para acompañar una celebración concreta, pero su conservación convierte ahora esos ejemplares en fuentes históricas capaces de revelar detalles sobre la sociedad ilicitana de cada época.

Foto de familia con los responsables del Misteri y las donantes / INFORMACIÓN
En el caso del ejemplar de 1741, el interés se multiplica por su antigüedad y por tratarse de una traducción impresa de la celebración de la Asunción. La pieza ayuda a documentar cómo se interpretaba y se divulgaba el Misteri hace casi tres siglos. El programa de 1890, por su parte, acerca el estudio a una etapa más próxima, aunque igualmente relevante para comprender la evolución de las fiestas en el tránsito hacia la ciudad moderna.
Un legado para el patrimonio colectivo
Los dos documentos formaban parte del legado de Juan Gómez Brufal, del que proceden antes de su entrega al Patronato. La donación realizada por María Dolores Martínez Ruiz, Gertrudis Gómez Martínez y Loles Gómez Martínez garantiza ahora su conservación dentro de la institución encargada de proteger y difundir el Misteri.
El Patronato ha agradecido expresamente la aportación de las donantes, al considerar que se trata de una contribución generosa al patrimonio colectivo de Elche. La cesión permite preservar materiales históricos que, de otro modo, podrían haber permanecido fuera del circuito académico o alejados de los fondos institucionales dedicados a La Festa.
La incorporación de documentos privados a los archivos públicos o institucionales resulta especialmente relevante en el estudio de tradiciones con siglos de historia. Parte de la memoria del Misteri ha sobrevivido gracias a la conservación de materiales en manos de familias, coleccionistas y personas vinculadas a la vida cultural de la ciudad. Cuando esas piezas regresan al ámbito institucional, adquieren una nueva dimensión: dejan de ser únicamente un recuerdo familiar para convertirse en una herramienta de investigación y divulgación.
Los programas enriquecen así el patrimonio documental de una representación reconocida por la Unesco como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. La singularidad del Misteri d’Elx no reside solo en su continuidad escénica, en su música o en su dimensión religiosa, sino también en la abundancia de testimonios que permiten reconstruir su historia.
La documentación conservada ayuda a comprender cómo cada época ha vivido la celebración, qué elementos se han mantenido y cuáles han evolucionado con el paso del tiempo. En este sentido, los programas de 1741 y 1890 se suman a una memoria escrita que acompaña a la tradición oral y escénica.
La donación formalizada en la Casa de la Festa abre además la puerta a que ambos ejemplares puedan mostrarse en futuras exposiciones. Su exhibición permitiría acercar al público general piezas que explican cómo se daba a conocer el Misteri mucho antes de la aparición de los medios de comunicación actuales, de las redes sociales o de la promoción turística contemporánea.
Entre la impresión del primer programa y la actualidad han transcurrido casi tres siglos. El Misteri ha seguido representándose y transmitiéndose de generación en generación. Ahora, con la llegada de estos dos documentos al Patronato, una parte de esa historia escrita queda preservada y disponible para profundizar en la memoria de una de las principales señas de identidad de Elche.
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