Las bolsas de Asia-Pacífico han cotizado este martes mayoritariamente en negativo, ya que los inversores han optado por la cautela ante la renovada incertidumbre en torno a las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, pese a que Wall Street marcó nuevos máximos históricos en la sesión precedente gracias al impulso del sector tecnológico.
El índice Nikkei 225 de Japón ha cedido un 0,44%, mientras que el Topix ha retrocedido un 0,5%. En Corea del Sur, el Kospi ha caído un 0,4% y el Kosdaq, de empresas de pequeña capitalización, se ha dejado un 2,3%.
Australia ha finalizado la sesión muy plana, con el S&P/ASX 200 cediendo ligeramente.
Por el contrario, los mercados chinos han mostrado una mayor resistencia. El Hang Seng de Hong Kong ha avanzado un 1,8%, mientras que el CSI 300 de China continental ha sumado un 1,4%.
La atención de los inversores sigue centrada en Oriente Próximo después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, restara importancia a la posibilidad de que fracasen las conversaciones de paz con Irán.
«No me importa si se terminan, sinceramente», declaró Trump en una entrevista concedida a ‘CNBC’. «Realmente no me importa. No podría importarme menos», añadió, al tiempo que aseguró que las negociaciones «han empezado a volverse muy aburridas».
El mandatario respondía así a las informaciones que apuntaban a que negociadores iraníes estarían considerando abandonar las conversaciones con Washington y avanzar hacia un bloqueo completo del estrecho de Ormuz en respuesta a la campaña militar israelí contra Hezbolá en Líbano.
Preguntado sobre si las autoridades iraníes le habían comunicado oficialmente una ruptura de las negociaciones, Trump respondió: «No, no lo han hecho».
La incertidumbre geopolítica también se ha dejado sentir en los futuros estadounidenses, que anticipan una apertura bajista en Wall Street. Los futuros del S&P 500 ceden un 0,2%, mientras que los del Nasdaq 100 retroceden un 0,3%.
Todo ello después de una sesión positiva en Estados Unidos, donde el optimismo sobre la inteligencia artificial y las grandes tecnológicas permitió a los principales índices marcar nuevos récords históricos. Nvidia lideró las subidas tras anunciar un nuevo chip para ordenadores personales.














