Esteban Andrada no ha jugado en los últimos cinco partidos de Liga con el Real Zaragoza por la sanción de 13, doce de ellos por la agresión a Jorge Pulido en el derbi ante el Huesca y uno más por la doble amarilla que vio en ese encuentro el pasado 26 de abril, y aún le quedan ocho por cumplir. El meta argentino viaja este lunes a México y esta semana, el miércoles o el jueves, está previsto que se incorpore a los entrenamientos con los Rayados de Monterrey para empezar la pretemporada de cara al Clausura mexicano y con la presencia de Matías Almeyda en el banquillo del cuadro azteca.
El técnico argentino, que la recién acabada campaña dirigió al Sevilla, regresa a México, donde ya dirigió al Chivas, y este lunes ha citado a los jugadores para las pruebas médicas de pretemporada. Cuenta con Andrada para el arco, por lo que si no prospera el recurso del portero ante el Tribunal Adminsitrativo del Deporte la idea de Monterrey es plantear un recurso o bien ante la justicia ordinaria, que lo haría el propio arquero, o acudir a la FIFA y tiene precedentes a favor el meta para pensar en que no tenga que cumplir esos 8 partidos que le quedan de sanción. Andrada, que fue cedido en verano al Zaragoza por un año pagando Rayados la mayor parte de la ficha, en torno al 80%, tiene vínculo en el cuadro mexicano hasta 2027.
Hay que tener en cuenta que esos castigos por sanciones de larga duración se han mantenido al cambiar la competición el futbolista a otro país solo en casos de doping, falsificación documental o amaño de encuentros y en ninguno de esos supuestos está el caso de la agresión de Andrada. Además, Rayados tiene un precedente cuando fichó en 2022 a Sergio Canales, que tenía una sanción por cumplir en el Betis de tres partidos que le impusieron por una expulsión en un choque ante el Cádiz por la que fue sancionado con cuatro encuentros y los que le quedaban pendientes no los cumplió en Monterrey tras acudir el jugador a la justicia ordinaria.
El club zaragocista no presentó alegaciones al acta tras la expulsión de Andrada en el derbi y la agresión con un puñetazo a Pulido y el Comité de Disciplina le impuso ese castigo de trece encuentros en total, el de máxima gravedad para el incidente ocurrido. El portero, a titulo individual y sin el Real Zaragoza, recurrió la sanción a Apelación, que mantuvo el dictamen.
No tuvo en cuenta ese organismo en el recurso de Andrada ni el arrepentimiento espontáneo ni la provocación previa de Pulido, ni tampoco «el historial disciplinario absolutamente intachable», como se establece en el recurso presentado por el despacho de Juan de Dios Crespo del meta. Tampoco tiene en cuenta la «vulneración del principio de proporcionalidad y agravio comparativo jurisprudencial” al imponer la sanción máxima para estos casos (12 partidos) ni tampoco «el agravio comparativo con otras sanciones y con otros precedentes», no solo el de Dani Jiménez, que fue castigado con 4 partidos cuando también golpeó a Andrada tras el puñetazo de este a Pulido sino de otros castigos como los de Pepe o Germán Burgos.













