En 2014, 12 años atrás, una auxiliar de enfermería del Hospital Carlos III de Madrid se contagió de ébola. Era Teresa Romero, tenía 44 años y se convirtió en el primer caso de transmisión del ébola —virus descubierto en 1976— fuera de África. Romero participó voluntariamente en el cuidado de dos misioneros españoles de la Orden de San Juan de Dios, Miguel Pajares y Manuel García Viejo, infectados de ébola y repatriados de Liberia y Sierra Leona, respectivamente, donde contrajeron el virus. Ambos fallecieron a los pocos días de llegar a Madrid.
El 29 de septiembre de 2014, Teresa Romero comenzó a presentar síntomas y el 6 de octubre se confirmó su contagio. La auxiliar de enfermería fue aislada y tratada con terapias experimentales. Casi pierde la vida y, por el camino, las autoridades sanitarias decidieron sacrificar a su perro, Excálibur. La medida se tomó como precaución ante la falta de evidencias científicas sobre el riesgo exacto de transmisión del virus, pero actualmente el protocolo español de actuación ante el ébola no prevé el sacrificio de las mascotas de las personas contagiadas. Finalmente, Romero se recuperó y el 5 de noviembre recibió el alta.
Aquel caso provocó una gran crisis sanitaria y política en España por los fallos en los protocolos y la gestión pública. Los hospitales no estaban preparados para acoger casos de virus tan peligrosos como el ébola: la Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que su tasa de letalidad ha oscilado históricamente entre el 25% y el 90%, con una media aproximada del 50%. A partir del contagio de Teresa Romero, los hospitales de diferentes puntos de España empezaron a montar unidades de alto aislamiento, como por ejemplo la Unidad Ubuntu del Hospital Clínic de Barcelona, cuyos profesionales se entrenan cada dos meses para saber cómo actuar ante un posible caso de un virus potencialmente letal.
Posibles cooperantes infectados
Los epidemiólogos no descartan que, ante el grave brote de ébola que está teniendo lugar en la República Democrática del Congo (RDC) —el 17º que vive este país desde 1976—, lleguen a España casos de cooperantes infectados o de viajeros que hayan estado por la zona. De hecho, ya ha pasado en Italia. Este lunes, el país activó el protocolo del ébola por dos viajeros que habían estado en Uganda y que presentaban fiebre. «Dos personas con sintomatología febril han sido trasladadas al [hospital] Sacco de Milán, estructura dotada de los más elevados niveles de biocontención y de gestión de las enfermedades infecciosas de alto riesgo», informó el ministerio en un comunicado.
La RDC cuenta con experiencia en la gestión de casos de ébola, virus que lleva azotando la zona desde 1976. Pero el actual brote tiene algunas particularidades. La primera, que se trata de la cepa Bundibugyo del virus, la cual, aunque no es más virulenta, es capaz de escapar a las vacunas fabricadas para cepas de otros brotes. La segunda particularidad es que la epidemia está teniendo lugar en la provincia congoleña de Ituri, limítrofe con el sur de Sudán y con Uganda, una zona con mucho flujo migratorio y mucha actividad comercial, lo que incrementa el riesgo de contagio y de esparcimiento del virus. También se han empezado a dar casos en las regiones de Kivu del Norte y Kivu del Sur, ambas en la RDC. Actualmente, según la OMS, ya hay más de 1.000 casos sospechosos y 246 muertes sospechosas por ébola. Este contexto es el motivo por el que han saltado todas las alarmas a nivel internacional y por el que la OMS declaró el 16 de mayo la emergencia pública internacional.
La OMS recomienda no viajar a la zona de África donde actualmente el brote de ébola está activo y el protocolo de Sanidad marca que los españoles que regresen de zonas afectadas deben permanecer atentos a su estado de salud durante 21 días. Si hay algún síntoma compatible, deben llamar al 112 y en ningún caso desplazarse a urgencias o algún centro sanitario sin previo aviso.
Protocolo de España
Según el Ministerio de Sanidad de España, las investigaciones en curso apuntan a que el primer caso sospechoso fue una persona que comenzó con síntomas el 24 de abril y falleció en Bunia. Entre los casos confirmados hay un sanitario de Estados Unidos que ha sido trasladado a Alemania junto con seis contactos de alto riesgo. Uno de ellos ha sido transferido a República Checa.
En España, el ébola es una enfermedad sujeta a vigilancia. ¿Qué quiere decir? Que si se detectasen casos importados en el país, la probabilidad de transmisión secundaria en España se considera «muy baja», según Sanidad, ya que se dispone de la «capacidad diagnóstica adecuada» para detectar casos de manera precoz y para la implantación de «medidas de control pertinentes».
España, como recuerda el ministerio, dispone de una red de hospitales para la atención a enfermedades infecciosas de alto riesgo (red UATAN) que cuenta con la capacidad estructural, funcional y de profesionales con la formación adecuada para «garantizar el tratamiento y la gestión de riesgos» asociados a casos importados o repatriación esporádica. Para aquellas personas que se encuentren desplazadas en las zonas afectadas por organizaciones que llevan a cabo tareas de emergencia sanitaria, se dispone de un procedimiento de actuación para su seguimiento al retornar de zonas con brotes activos de fiebres virales hemorrágicas.
El Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias (CCAES) ha establecido contacto con las diferentes organizaciones no gubernamentales (oenegés) para disponer de información actualizada sobre los profesionales sanitarios y otros profesionales dedicados a la ayuda humanitaria que hayan sido o vayan a ser destinados a las zonas afectadas y establecer el seguimiento de estos profesionales una vez están de regreso a España.
No existen vuelos comerciales directos entre España y las zonas de riesgo, por lo que los desplazamientos se realizan mediante conexiones con escala. Las personas que regresen de zonas afectadas deben permanecer atentas a su estado de salud durante los 21 días siguientes al retorno. Si durante ese período presentan algún síntoma compatible con la enfermedad deben aislarse inmediatamente y contactar con el teléfono de emergencias 112, informando de la sintomatología y del viaje reciente. No deben acudir a urgencias ni a centros sanitarios sin previo aviso.
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