El Unicaja se quedó sin play off por el título de la Liga Endesa cuatro años después. Una frase que, hace apenas unos meses, habría parecido imposible en el entorno cajista, pero que es este viernes 29 de mayo una triste realidad. Y es que este equipo había convertido la pelea por el campeonato en una costumbre durante los últimos años. Pero el desenlace de la temporada ha sido el que ha sido, después de dos meses muy malos de juego y resultados de un equipo que se ha caído en todo: energía, competitividad, orgullo, ganas…
El deporte no entiende de inercias eternas. Tampoco de memoria reciente. El Unicaja, que venía de enlazar tres temporadas consecutivas alcanzando las semifinales de la ACB, se quedó esta vez fuera de las eliminatorias por el título, cerrando de manera abrupta uno de los ciclos más competitivos y exitosos de la historia del club de Los Guindos.
Siempre en el Top 8 desde 2023
La última vez que el equipo cajista no había disputado el play off fue en 2022. Entonces el golpe fue bastante duro. El equipo terminó fuera de las ocho primeras posiciones y también se quedó sin Copa del Rey. Aquello provocó una reconstrucción profunda que terminó siendo el punto de partida del mejor Unicaja moderno. Porque a partir de ahí llegaron los Perry, Kalinoski, Kravish, Carter, Osetkowski... Y con ellos, los títulos, la estabilidad y un grupo que devolvió la ilusión a la «marea verde» y al Martín Carpena.
Tres semifinales seguidas
Desde entonces, el conjunto malagueño había sido un fijo en las rondas decisivas de la Liga Endesa. Semifinalista en 2024, 2025 y 2026, el equipo de Ibon Navarro consolidó una identidad competitiva muy reconocible. Defensa agresiva, rotaciones largas, ritmo alto y una plantilla que hizo del colectivo su gran fortaleza. El Unicaja volvió a competir de tú a tú contra los gigantes presupuestarios del campeonato y recuperó un respeto perdido durante demasiados años.
Doloroso recuerdo: la «semi» contra el UCAM
Especialmente doloroso es el recuerdo de lo que pasó en el play off 2024, probablemente la gran oportunidad liguera perdida de este ciclo. Aquel Unicaja terminó primero la fase regular y arrancó las semifinales ante UCAM Murcia como favorito absoluto, con ventaja de campo. Sin embargo, el equipo murciano asaltó dos veces el Carpena y dejó a los cajistas contra las cuerdas con un inesperado 0-2. El Unicaja reaccionó, ganó en Murcia los dos siguientes partidos y forzó el quinto del desempate, pero terminó cayendo en Málaga y se quedó a las puertas de una final que parecía destinada para el conjunto de Ibon Navarro.
Ahora, fuera del Top 8
Ahora, cuatro años después de aquel último precedente sin play off, el Unicaja vuelve a quedarse fuera de la pelea por el título. En un curso marcado por la irregularidad en la Liga Endesa, las lesiones, el desgaste competitivo y también situaciones extradeportivas como el conflicto con Chris Duarte, el equipo terminó pagando demasiado caros sus tropiezos del tramo final. Tras la derrota intersemanal en Badalona ante el Joventut, los cajistas estaban al borde del precipicio y obligados a un milagro que no llegó en esta última jornada.
Fin de ciclo
El golpe deportivo es importante porque rompe una dinámica ascendente que parecía consolidada. Pero también porque obliga al club a reflexionar sobre el futuro inmediato. El núcleo competitivo sigue siendo fuerte, Ibon Navarro tiene un año más de contrato, aunque no está claro que lo cumpla y la impresión es que el equipo está capacitado para volver a ser uno de los proyectos más sólidos del baloncesto español. Sin embargo, quedarse fuera del play off supone un frenazo inesperado para una entidad que había acostumbrado al Carpena a mirar hacia arriba.












