Su presencia ha vuelto a iluminar el ‘paddock’, el ‘pit lane’, el Mundial, Mugello. Su sonrisa ha vuelto a inundar todos los rincones del precioso y velocísimo trazado de la bellísima Toscana. Aquí está, de nuevo, Marc Márquez, algo más de dos semanas después de su accidente en Le Mans y tras sufrir (“mucho, solo, en casa”) los tremendos accidentes de su hermano Àlex y el francés Johann Zarco, en Montmeló.
“Tuvimos suerte, todos, mucha suerte ese domingo, pues los accidentes de Àlex y el de Johann fueron terribles”, ha comentado hoy el nueve veces campeón del mundo, tras recibir, hoy, el OK momentáneo, provisional, para volver a subirse en su Ducati y probarse en el primer entrenamiento de mañana (10.45 horas, DAZN) del Gran Premio de Italia.
“Me quedé paralizado delante del televisor”, explicó el mayor de los Márquez Alentá. “Por suerte y, en ese sentido, quiero agradecer a mi familia y, muy especialmente, a la organización del campeonato que me fueron avisando, puntualmente, de los comentarios e informaciones que se intercalaban entre los médicos para saber cómo estaban Àlex y Johann”.
«Hemos de reconocer, todos, que, el domingo de Montmeló, tuvimos mucha suerte, mucha. Los accidentes de Àlex y Johann fueron muy duros y, afortunadamente, los dos están bien, lesionados, sí, pero soñando con recuperarse y volver cuanto antes».
Marc reconoce que hasta que no abrazó a Àlex, en la noche del lunes, no se quedó tranquilo, no respiró feliz. “Reconfortado”, afrima. “Honestamente, es uno de esos momentos que te hacen reflexionar y entender el riesgo que asumimos cada vez que salimos a la pista. Nosotros, todos, aceptamos y entendemos el riesgo que corremos, pero siempre dices ‘no me tocará a mí’, pero el accidente de Àlex me afectó mucho. Por suerte acabó siendo fue un susto, un susto terrible, Àlex ha pasado una primera semana jodida, pero, ahora, ya vuelve a sonreir y, con paciencia, saldrá adelante. Ya empieza a ser una persona”.
Y él, ¿cómo está él? Hay quien piensa que usted ha regresado para protagonizar otra gesta. “Me gustaría decir que intentaremos la remontada (Marc está a 85 puntos del líder, cuando quedan 592 puntos en juego), pero no es este el momento de decir algo así, pues no estoy preparado para afrontar ninguna remontada. La remontada que he de afrontar es crear mi propio futuro. Volver a sentirme bien físicamente, volver a disfrutar sobre la moto, volver a sentirme piloto, volver a ser competitivo, esa es mi actual remontada”.
Marc Márquez (Ducati), asaltado por unos aficionados en el ‘paddock’ del Mugello. / EMILIO PÉREZ DE ROZAS
Marc ha recordado hoy, ante una decena de periodistas de todo el mundo, que, hasta ahora, estaba pilotando la moto de una manera tan rara, que era imposible pensar que podía aspirar a algo. “Ni siquiera he entendido aún cómo era capaz de estar, a ratos, con ellos, pues lo estaba sacando a ramalazos, pero no era constante”. El líder del ‘team’ Lenovo Ducati insiste en que, ahora, lo que toca es “recuperar, reconstruir, mi físico, especialmente, el brazo y el hombro derecho para que trabaje con normalidad, ya no digo como antes, como en el 2019. Si lo conseguimos, la velocidad llegará”.
Márquez insiste en que no es momento (aún) de hablar de remontar o soñar con mantener el cetro. “Si lo hago, me equivocaré y, sobre todo, comprometeré esa recuperación física que debo afrontar para intentar volver a ser competitivo. Debo ser consciente de donde estoy y donde quiero llegar”.
Y, luego, contó cuáles eran sus “extrañas” sensaciones cuando pilotaba con el hombro derecho dañado. “El principal problema es que el brazo, el hombro, me fallaba sin dolor, sin aviso. No era consciente. En el test de Jerez sí me di cuenta de que algo estaba ocurriendo y no era bueno, desde luego. La adrenalina lo tapaba todo, incluso el dolor. Me iba largo, me caía, no cuadraba la vuelta y no entendía por qué. Insisto, no tenía dolor, pero el brazo se desconectaba”.
«De momento, no estoy para hablar ni plantearme remontada alguna. La única remontada que me planteo es la de recuperar, cuanto antes, toda la capacidad física de mi cuerpo para poder volver a pilotar como quiero, solo eso. Si es así, ya hablaremos de remontar».
Márquez asegura que tardará aún un tiempo, es decir, no ocurrirá este fin de semana en Mugello, en saber si los problemas del hombro derecho han desaparecido. “Ha sido operado cuatro veces y, cada vez que te operas, pones en compromiso tu cuerpo. Pese a todo, soy positivo y lo afronto con la misma ambición, insistencia y perseverancia de siempre”.
Ni que decir tiene que, como reconoce todo el mundo en el ‘paddock’ de MotoGP, la máxima categoría actual requiere de una preparación física y un físico privilegiado. “Durante los últimos años, he sido capaz de reconvertir mi estilo de pilotaje a la condiciones de mi físico y, la verdad, no me ha ido mal, consiguiendo un noveno título”.
“Si me ves pilotar”, cuenta mirando a este enviado especial, “si recuerdas cómo pilotaba en 2019 y cómo pilotaba, el pasado año, parezco otro piloto. ¿Cuál es la diferencia?, pues creo que, ahora, voy más fino, trato de no hacer brusquedades, que la moto no se mueva demasiado, me he adaptado. Pero el nivel de físico debe ser alto para poder codearte, sobre todo, con los más jóvenes”.
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