Ha muerto un buen alicantino, excelente y habilidoso médico: uno de los padres de la reproducción asistida en España. También generoso y gentil. Hace casi medio siglo fundó el primer banco de semen de la Comunitat Valenciana: uno de los primeros de España, desde que inseminó en Alicante a las primeras ocho mujeres con esperma de donante. Sus clínicas atendieron cada año a cerca de 10.000 pacientes. El 90% de los tratamientos lograron la fecundación; o sea cerca de 9.000 nacimientos al año por diversas técnicas médicas en las 17 clínicas que Grupo UR Internacional tiene en España, México y Nicaragua. José López Gálvez (Alicante, 1949) era titulado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Valencia, y durante su carrera profesional destacó como uno de los referentes de la reproducción asistida y ocupó diversos puestos de responsabilidad. En los años que fue director de la Unidad de Reproducción en la Clínica Vistahermosa, director del Programa de Conferencias Especiales en Biomedicina Reproductiva y gerente del Grupo de Unidades de Reproducción formado por 16 centros de reproducción asistida en diferentes puntos de España, y dos más en México y Nicaragua. También aportó sus conocimientos a alumnos en las universidades de Alicante y Elche.
Se nos ha ido un médico dedicado a fomentar la vida cuando muchas parejas navegaban entre la esterilidad, el fracaso y escasas posibilidades de procrear. José Jesús López Gálvez, casado con María Jesús Arias, vicepresidenta del grupo Vectalia, y padre de tres hijos, nació en el centro de la ciudad de Alicante. Hijo de Leonor Gálvez y José López Sarabia. El padre fue intendente mercantil, profesor de la Escuela de Comercio y montó, con un socio, la Academia Cots, que sigue activa. Tenía una hermana algo mayor, Leonor. Desde parvulito hasta bachiller estudió en Maristas, cerca de la casa familiar. Buen estudiante, apostó por la Medicina. Tras seis años de carrera en la Universidad de Valencia, se decidió por la especialidad de Ginecología. Estuvo como médico residente en dos sanatorios de Valencia y Castellón: muchísimas guardias. Tras cuatro años de formación, fue a parar con bata blanca al Hospital General de Elche, por oposición. Poco tiempo más tarde llegó a Alicante, a la vieja Residencia “20 de Noviembre”, en un servicio exclusivo para mujeres, que dirigía el doctor Martínez Sampedro (1936-1995). Ahí estuvo entre consultas, pasillos y quirófanos hasta 1996, año en el que decidió pedir excedencia en la salud pública para dedicarse, casi exclusivamente, a la reproducción asistida.
Los inicios. 11 de agosto de 1984. El diario INFORMACIÓN publicó en su página 5 el siguiente titular: “Ocho alicantinas están siendo tratadas mediante inseminación artificial”. La noticia la firmó Pirula Arderius, gran periodista y compañera. Contaba que el doctor López Gálvez había creado el primer banco de semen en la Comunitat Valenciana y uno de los primeros del país; es decir, que la inseminación artificial ya era posible en Alicante.
Siempre pendiente de la medicina, la investigación y la docencia, el doctor López Gálvez, uno de los padres de la reproducción asistida en España, tomó un camino: “Mi hermana Leonor tuvo dos abortos de repetición precoces y quise estudiar por qué”, relató. En aquel momento estaba terminando Ginecología como especialidad y se le metió en la cabeza el gusanillo de la fertilidad. Las parejas querían tener hijos, pero no querían transmitir el problema, y más si era por afección del varón. Situación muy distinta a la de ahora. Por cuestiones de la legislación vigente y del llamado orden, los profesionales mantuvieron el tipo con profesionalidad y ética. Siempre tuvo claro que la reproducción precisaba de un equipo multidisciplinario que trabajara en equipo. Y con esta premisa, decidió contar con un farmacéutico, un analista y un urólogo. Ideó sus propios métodos para congelar el semen y buscó los materiales con los que poder hacer inseminaciones. Ahí estaban los ginecólogos Lloret Ferrándiz y González Picó; el urólogo Juan José Lobato Encinas; los farmacéuticos Juan Selva y María Teresa Antequera, y los analistas Ruiz Follana y Tascón Astigarraba. Ahí empezó todo.
López Gálvez, nacido el 22 de abril de 1949, combinó su actividad profesional con labores docentes para futuros médicos, así pues, fue el director del Curso de Especialista Universitario en Reproducción Humana y Biología en la Universidad Miguel Hernández. Además, participó en la organización de numerosos congresos y cursos de reproducción, además de aportar su saber y experiencia al sector médico a través de artículos y publicaciones sobre ginecología y reproducción.
Dirigió la Unidad de Reproducción HLA Vistahermosa, en Alicante, además de presidir el Grupo UR Internacional, formado por 17 unidades de reproducción asistida en diferentes puntos de España, y dos más en México y otro en Nicaragua. Más de 250 profesionales realizan cada año más de 10.000 procesos y tratamientos. Mucho han cambiado las cosas desde entonces, no solo en la dimensión científica; también lo ha hecho la sociedad. Desde sus inicios optó por albergar sus unidades de reproducción asistida en hospitales. La primera, en la Clínica Villahermosa de HLA. “Pensé que daría más consistencia, seguridad y trazabilidad a los tratamientos”. Y dio prioridad a la incorporación rápida de todas las técnicas y avances en reproducción asistida. “El gran cambio fue la fertilización in vitro y después la inyección intracitoplasmática de espermatozoides”. Esa idea le llevó a dar prioridad al campo de la genética creando una unidad específica reproductiva en 1996. “Nuestro primer laboratorio fue capaz de diagnosticar problemas genéticos con la reproducción cuando la mayoría de los hospitales de España, tanto públicos como privados, no pedían ni un cariotipo para hacer un tratamiento de reproducción. Disponer del diagnóstico genético ha marcado un antes y un después en el tratamiento de fertilidad, y en la medicina en general”.
La investigación y la formación en el ámbito de la reproducción, como en otros de la biomedicina, es clave. Y el ritmo de la investigación obliga a “aprender y enseñar continuamente”. Así, en 1999, optó por compartir su propio conocimiento y el de su equipo, creando junto a Joaquín Rueda, director de la Unidad de Genética del Grupo UR y de la Clínica Vistahermosa, el Máster Universitario de Medicina y Genética Reproductivas, que se imparte en la propia clínica en colaboración con la Universidad Miguel Hernández de Elche.
En ese viaje, fue esencial la puesta en marcha en 1996 del Área de Genética, que convirtió al Grupo UR en un referente. Para avanzar en este campo, en 2000 López Gálvez impulsó la creación del Máster de Biomedicina Reproductiva de la Universidad Miguel Hernández, que se consolidó como una referencia formativa de alta calidad a nivel internacional.
Una experiencia exitosa: la manera de entender la medicina centrada en los pacientes; en la búsqueda permanente de la excelencia; en la reinversión para disponer de mejores centros, formar equipos profesionales de alto nivel e incorporar la tecnología más innovadora; y en el empeño para ser los mejores.
“Mi mentalidad sigue siendo la misma que cuando empecé, con la misma ilusión y el mismo trabajo. La satisfacción de poder seguir todos los pasos hasta conseguir que las pacientes, cada una con su historia, se queden embarazadas, sigue siendo muy grande”, contaba.
El amigo y amable José López Gálvez se nos ha ido. Por ahí andará con su maletín lleno de ideas para contar a quien encuentre en el camino sus experiencias en el ámbito de la vida y en las cosas de la fertilidad. Como una cigüeña.
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