Jonathan Viera vuelve a ser el protagonista de la UD Las Palmas. Capitán para lo bueno y para lo malo, el domingo tras el tropezón ante el Zaragoza cogió el micrófono para mostrarse tal y como es: sin filtros ni paréntesis a la hora de denunciar algo. Molesto con la actitud que había tenido la afición amarilla durante el partido —y a lo largo de la temporada—, el ‘21’ hizo referencia a la frialdad que se vivió en el Estadio de Gran Canaria en un día en el que la victoria hubiera llevado al equipo a la tercera plaza. «Tengo la sensación que estamos un poco frío todos, no estamos dando valor a donde estamos y a donde queremos ir. He estado en esta situación en otras ocasiones y esto era una caldera. Tengo esa sensación de frialdad que no es bueno para nadie», apuntó el de La Feria, que pidió la unión de todos los seguidores en esta recta final para conseguir el objetivo.
Con la necesidad de ganar en Riazor ante el recién ascendido Deportivo de la Coruña, este episodio de tensión destapa una realidad innegable a lo largo del curso: el equipo no ha logrado, en 41 jornadas de Liga, enganchar a su afición. Un hecho que se palpa a la hora de buscar la entrada media al feudo amarillo, que este año ha sido de 18.524 espectadores. Un dato de afluencia por debajo del que se vivió en el último ascenso a Primera División con García Pimienta en la temporada 2022/23, cuando el Estadio de Gran Canaria alcanzó una asistencia media de 20.835 aficionados en sus gradas. Este año, al club grancanario se le ha quedado pendiente un reto: el de conseguir llenar, en algún partido, sus asientos. Algo que sí lograron equipos como el Málaga, Racing de Santander o Dépor.
A todo ello se une lo que ocurrió el domingo en el feudo de Siete Palmas. La afición, tras el gol del empate del Zaragoza e incluso mucho antes, cuando se veía venir el desastre tras las constantes llegadas del cuadro maño, comenzó a pitar. Y por si no fuera poco con los pitos, fueron varios los seguidores que decidieron levantarse de sus asientos y dejar al equipo solo cuando todavía quedaba tiempo. La respuesta de ellos no es otra que la falta de amor. El juego de la UD Las Palmas no termina de enamorar, las tácticas no se asemejan a las que ha acostumbrado el equipo años atrás y el técnico Luis García no ha calado en la afición, que incluso ha llegado a pitarle.
Las entradas para Riazor, agotadas
Un revuelo que se ha causado en la peor semana, justo cuando la UD Las Palmas está a seis días de jugarse el playoff en 90’ y en un escenario que ya es de Primera División y que ha recibido la mejor de las respuestas por parte de la afición amarilla. Ayer por la mañana, el club puso a la venta las entradas visitantes para la cita en Riazor y en cuestión de horas, las localidades se agotaron. Una dinámica que se ha repetido a lo largo de toda la temporada, ya que no ha habido un partido de la UD fuera de casa en la que no haya estado presente una representación insular.
Sin tiempo para mirar hacia atrás, el equipo se ejercitó esta mañana con la mente puesta en el Deportivo de La Coruña y descansa el martes para volver el miércoles al ruedo. Una semana en la que el único objetivo es sacar los tres puntos para garantizar el playoff y poner el sello a una temporada en la que los de Luis García han estado 35 jornadas en puestos de promoción. «Parece que no estamos haciendo un año de puta madre, pero sí estamos haciendo un año de puta madre. Hay que meterse todos juntos. Hay que darle ánimo a los chavales», indicó Viera el domingo. Un palo a la afición bajo el grito de la unidad para un final de curso agónico.
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