Robert Lewandowksi ha vivido unas semanas emocionalmente muy intensas. A lo largo de los últimos meses, tanto él como el club sabían que tenían que afrontar y tomar una decisión al final de curso. Su posado durante la rúa de celebración de la Liga y la Supercopa, queriendo exprimir cada minuto del recorrido por Barcelona y siempre acompañado de su buen amigo Szczesny, dejaban entrever que el final podía estar cerca. Se despidió del Spotify Camp Nou hace una semana. Y ayer, en Mestalla, degustó los últimos instantes como azulgrana.
Lewandowski dejó huella en su último partido. Adelantó al Barcelona anotando un gol marca de la casa, un gol de ‘9’ de área. Mandó a la red un disparo de Ferran Torres que no iba a portería. Redondeó su cifra como ariete culé a los 120 goles. Los azulgrana terminaron sucumbiendo ante un Valencia que durante el partido acarició la posibilidad de regresar a Europa. Al final del encuentro, pese al 3-1, parte de Mestalla reclamó la dimisión de Carlos Corberán, su entrenador, y la dimisión de Peter Lim, el propietario, una proclama que se fue repitiendo a lo largo del duelo.
👏 Robert Lewandowski, ovacionado por todo Mestalla
📲 @jordicardero pic.twitter.com/b8HUmIH5t6
— Mundo Deportivo (@mundodeportivo) May 23, 2026
Sin embargo, una considerable parte de la afición valencianista dejó durante unos momentos los colores a un lado para homenajear a Lewandowski, historia del Barcelona y de la Liga. Mientras Mestalla mostraba su disconformidad, Robert se fue hacia la esquina donde estaban los más de 400 culés que viajaron hasta Valencia. Emocionado, estuvo un par de minutos mostrando su agradecimiento a la afición, llevándose una mano al corazón y levantando la otra. Sus compañeros, unos metros más atrás, no quisieron robarle el protagonismo y respetaron su momento íntimo de conexión con los seguidores.
Mientras caminaba hacia el túnel de vestuarios, volvió a girarse a su afición para acabar de despedirse con los pulgares hacia arriba. Y cuando ya enfilaba los últimos metros, Mestalla dejó de protestar y le regaló unos aplausos. Desde un sector de la grada incluso se llegaron a escuchar gritos de ‘Robert, quédate’. El homenaje de Mestalla embellece el final del polaco como azulgrana, con el reconocimiento incluso de rivales.
Con el delantero en el vestuario, grupos de aficionados polacos gritaron su nombre durante un buen rato para tratar de que regresara al terreno de juego. Ya no lo hizo. Y, de hecho, fue el último en abandonar el estadio y subirse al bus. Eran sus últimos momentos con los colores azulgrana y degustó cada instante. Así se despide a una leyenda.












