La aldea de El Rocío se prepara para vivir su fin de semana más intenso, lleno de fervor y devoción. Miles de romeros y fieles se congregan para ver a la Virgen del Rocío antes de los dos grandes hitos de la romería: la solemne misa de Pentecostés, que se celebra el domingo por la mañana, y el esperado salto a la reja en la madrugada del domingo al lunes, que dará inicio a la procesión de la Blanca Paloma por las calles de la aldea.
En este contexto, el Obispo de Huelva, Don Santiago Gómez Sierra, ha desgranado el significado profundo de estos actos. La misa de Pentecostés, que oficiará este domingo 24 de mayo a las 10:00 horas en el paseo marismeño, es, en sus palabras, una celebración «muy solemne». La describe como un gran cenáculo al aire libre, junto a la marisma, que evoca la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles y la Virgen María.
Presentación de hermandades del Rocío
Este es el acto central de la fe rociera, un momento de comunión para toda la «familia rociera en torno a la mesa del altar y a la mesa de la palabra». Se trata de una Eucaristía que representa «la presencia del Señor en medio de nosotros y la actualización del misterio que celebramos», en un marco natural que la dota de una solemnidad única.
El fervor del salto a la reja
El otro gran momento, el que concentra todas las miradas, es el salto a la reja. El Obispo Monseñor Gómez Sierra ha tenido la oportunidad de vivirlo desde diferentes perspectivas, incluso desde la sacristía, un lugar privilegiado. Desde allí ha sido testigo del «momento tan emocionante que tiene para los almonteños iniciar la procesión». Lo califica como un hervidero de devoción y de gente que se vive con una emoción desbordante.
El fin de semana del Rocío, según el Obispo, se compone de climas espirituales muy diferentes. Comienza con la emoción de la presentación de las hermandades filiales a las puertas del santuario, que supone el «término oficial de su peregrinación». Le sigue un tiempo de «espera sosegada» durante la tarde del domingo, un ambiente de calma que precede a la explosión de fervor.
Esa tensión contenida se va caldeando con el rezo del Rosario a la medianoche del domingo. «Cuando llega el Simpecado al santuario, es cuando se inicia la procesión», explica. A partir de ahí, la romería se convierte en «todo un momento de fervor y de amor a la Santísima Virgen«, una experiencia con matices distintos en cada instante.
Escuchar para comprender el Rocío
Monseñor Gómez Sierra tomó posesión como Obispo de Huelva en 2020, en plena pandemia, y no fue hasta junio de 2022 cuando pudo presidir su primer Rocío. Esta experiencia le ha permitido desarrollar una mirada más profunda sobre la romería. Su principal consejo para quien la vive por primera vez es claro: «que esté atento a escuchar lo que dicen los protagonistas del Rocío, que son los rocieros«.
«Cuando llega el Simpecado al santuario, es cuando la romería se convierte en un momento de fervor y de amor a la Santísima Virgen»
Obispo de Huelva
El prelado onubense reconoce que, gracias a esa escucha activa, su percepción ha cambiado. «Para mí, es mi experiencia personal, yo me he ido sintiendo menos extraño y más integrado de alguna manera en esta gran manifestación de fe que es el Rocío», confiesa. Considera fundamental ceder la palabra a los fieles para no dejarse llevar por interpretaciones personales que pueden distar de lo que ellos realmente viven y sienten.
Esta actitud de escucha, afirma, es una necesidad en toda la Iglesia. «Nos hace falta escuchar mucho para comprender lo que el otro vive y siente y no dejarnos llevar únicamente por cómo yo interpreto lo que veo», subraya Monseñor Gómez Sierra, insistiendo en que la vivencia del otro puede ser muy distinta a la interpretación de un observador externo.
Un año especial marcado por el dolor
Este año 2026 tiene una significación especial, ya que se celebra el traslado de la Virgen a Almonte, un evento extraordinario que ocurre cada siete años. El Obispo ha expresado su deseo de participar activamente.
Pero este Pentecostés también está teñido por el dolor que arrastra Huelva. El Obispo ha querido poner a los pies de la Virgen las tragedias recientes que han golpeado a la provincia. Ha recordado a las víctimas del accidente de Adamuz, señalando que, aunque para los medios sea «una noticia pasada», hay «muchas familias que han quedado rotas y muy heridas y que siguen llorando a sus seres queridos».

La Hermandad del Rocío de Santiponce de camino de la Aldea almonteña
De una manera más reciente, ha llevado ante la Virgen el recuerdo de los dos guardias civiles fallecidos en acto de servicio mientras luchaban contra el narcotráfico. Ha calificado esta lacra como una gangrena que está enfermando y dañando nuestra sociedad. En su mensaje, pide al Señor que «abra los ojos a todos aquellos que colaboran con ese mercado».
Con contundencia, el Obispo ha advertido sobre las consecuencias de esta actividad ilícita. Afirma que, en definitiva, el narcotráfico «es un mercado que tiene un saldo de muerte«. Ha lanzado una seria advertencia contra la «fascinación de un dinero fácil« que, aunque pueda parecer una colaboración inocente o puntual, «lleva la muerte y mucho sufrimiento a muchas familias y a muchas personas«.
Finalmente, el Obispo ha concluido con una súplica para que quienes están involucrados en el narcotráfico «se conviertan y realmente abandonen todos esos círculos». Un ruego para que la devoción a la Virgen del Rocío sirva también como catalizador de una profunda conversión social y personal frente a las sombras que acechan a la sociedad.













