El viaje de Valencia Basket al lado oculto de la luna (I)

La sede la de la Fundación Onásis, en Atenas, es el lugar escogido para que la Euroliga presente su músculo, su evento estrella, la Final 4. Olympiakos, con su condecorado capitán Papanikolau y su experto técnico Bartzokas, campeón de esta competición en 2013. Fenerbahce con el legendario De Colo y su no menos carismático entrenador, Jasikevicius, que quiere defender su corona y repetir reinado con los turcos. Sería la sexta del lituano, cuatro como jugador y la última, en el banquillo. El Real Madrid, con su eléctrico Campazzo y el impecable Scariolo… y sus once entorchados. Sí, once. Y, allí, entre la aristocracia baloncestística europea, Valencia Basket. Jean Montero, el más joven, y Pedro Martínez, el maestro, ocupan los taburetes destinados a los taronja. Sin complejos, como han paseado por el continente. Ahora toca hacerlo por el lado oculto de la luna, como describió el técnico catalán esta fase de la competición.

Aladdín y el Mago

«¿Quién es Jean Montero? Soy un jugador de básquetbol. Sé que es mi primera vez en la Final 4, así que voy a tratar de hacer lo mejor que pueda. Al final todo el que aterriza aquí en Atenas tiene que estar listo. El grupo y yo estamos con la confianza y la mentalidad que requiere jugar una Final 4«, comenta relajado el dominicano.

De Colo, que estuvo con el Valencia Basket de Pesic en 2011 a un partido de vivir esta cita, mira de reojo a Montero. Qué dos talentos, que dos genios. El francés, que se retira a final de temporada, sabe lo que es estar en el foco. «Creo que la presión es parte de lo que hacemos. Y siempre es bueno tener esta presión para levantarte. Lo único que importa es cómo la manejamos.  Ahora mismo no tenemos tiempo para pensar demasiado, solo para hacer lo que tenemos que hacer y hacerlo como equipo. Pero no hay extra presión. Es muy emocionante estar aquí y luchar por la victoria. Se trata de jugar un partido, me gusta el baloncesto, no hay ninguna presión que pueda sentir. Solo jugar un partido, disfrutar y competir«, expresa calmado Aladdín. Si, en la primera semifinal, le llega la última pelota para someter a Olympiakos, la asumirá con la misma serenidad y clarividencia de siempre.

Miguel Ángel Polo

Montero y Pedro Martínez, sonrientes en Atenas, entre los más grandes

Esa última posesión es motivo de risas. «Yo me la jugaría si estoy abierto, pero que mi entrenador, que está aquí, estuviera de acuerdo…«, comenta con su mezcla de picardía y determinación Jean, mientras el auditorio sonría. Así es Jean, lo lleva demostrando toda la temporada, en especial en Atenas.

El humor es una buena de liberar tensiones, que todos la sienten y más en ese escenario, ante tanto ganador y tanta expectación. «Soy unos tres meses más joven que él, que quede claro. Tenemos muy buena relación, creo que somos amigos. Algunos piensan que soy un entrenador conflictivo con otros entrenadores, pero no es verdad. Le tengo un gran respeto. Estamos muy orgullosos de estar aquí otra vez, compitiendo otra vez en una gran competición, y esperamos hacerlo en el futuro también«, comenta Pedro Martínez sobre Sergio Scariolo cuando le preguntan por aquella final de la Copa Korac en 1990 que ganó el catalán con el Joventut al Scavolini de Pésaro del italiano.

Recado a Ataman, el gran ausente

El guante del recado de Pedro a Ataman lo recogió con elegancia el técnico madridista para poner en evidencia al gran ausente en esta Final 4. «Esto es todo por amor por el juego. Podríamos estar retirados y disfrutando de diferentes partes de nuestra vida. Pero amamos y disfrutamos este deporte. Tratamos de respetar a la gente. A veces, nuestra industria no es buena en dar respeto a la gente. Tratamos de hacerlo, es una manera de dar un ejemplo a los jóvenes entrenadores. Con respeto, con trabajo duro, con la confianza de tu gente y con el respeto de tus colegas y amigos, puedes lograr grandes cosas«, atizó con una elegancia proporcional a su trayectoria Scariolo.

Montero, Pedro, Scariolo y Campazzo, estrechan manos ante el trofeo de la Euroliga

Miguel Ángel Polo

Montero, Pedro, Scariolo y Campazzo, estrechan manos ante el trofeo de la Euroliga

El viernes, seguro, el transalpino no será tan majo con Pedro. Hábil poniendo trampas con su pizarra, es de esperar que Scariolo plantee defensas zonales para frenar el ritmo de los valencianos y, más, con la ausencia de Tavares y Len. «Nuestra confianza no tiene que depender de si hemos ganado o si hemos perdido el último partido. Tiene que venir la confianza de nuestro día a día, de nuestra identidad, de creer en ella y confiar en nosotros mismos«, defendió el coach taronja, como último mensaje público. El estilo no se negocia.

La gravedad en este lado de la luna

La tarde confirma al resto de la expedición de Valencia Basket que en el lado oculto de la luna la fuerza gravitatoria de las expectativas es muy diferente a lo vivido hasta ahora. Mientras el Real Madrid acaba su sesión en OAKA, llegan los jugadores. Una ejército de más de cuatrocientos periodistas, entre la que el micrófono azul de COPE, se lanza a la conquista de entrevistas en los quince minutos destinados para los medios. Las caras son de estar asombrados. Ninguno había vivido algo así. 

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