Una apisonadora sin piedad. El FC Barcelona se proclamó campeón de la Copa de la Reina 2026 en el Estadio de Gran Canaria después de ofrecer una exhibición total y absoluta de puro dominio sobre un Atlético de Madrid que acabó, sin quererlo, convertido en el invitado especial a la fiesta azulgrana. Ya desde el primer momento se vio la intención de unos y otros, ya que el cuadro dirigido por Pere Romeu se encomendó a su enorme potencial para generar ocasiones y encerrar en su campo al del tinerfeño José Herrera, quien no pudo contener el vendaval que se le vino encima. La belleza del fútbol practicado ayer por el Barça fue imparable, algo con lo que siguen remarcando que son un conjunto legendario, único e irrepetible, dejando su huella en territorio isleño con una actuación que pone de manifiesto que son una de las grandes hegemonías de la historia del deporte mundial.
El encuentro arrancó con una directriz muy sencilla: las culés no quisieron especular ni un segundo con lo que tenían en juego. De ese modo, el conjunto catalán no se frenó, tampoco se contuvo y fue ayudado por un Atleti que, al más puro estilo cholista, decidió que lo mejor era encontrar huecos a la contra para hacer daño. A punto estuvieron de conseguirlo desde las botas de Jensen y Amaiur, que encontraron un pasillo directo a la meta de Cata Coll que no llegó a fructificar. Pero resultó todo un espejismo, porque su rival inició el asedio sin contemplaciones tras solo seis minutos de juego.
Monólogo blaugrana
Entre Alexia Putellas, Salma Paralluelo y Claudia Pina, todas ellas internacionales con España, comenzaron a combinar de forma exquisita, dándole mucho trabajo a una Lola Gallardo que, hasta ese momento, se mantuvo firme bajo los palos. Sus paradas se fueron sucediendo sin remedio, mientras la zaga madrileña no paraba de achicar agua de su propia área, no siendo capaz de salir de atrás.
Después de casi 25 minutos de monólogo, un taconazo de Pajor terminó en las botas de Pina, que, con un sutil chut a la escuadra, abrió el marcador. Era cuestión de tiempo que se derribase el muro rojiblanco. De hecho, solo ocho minutos después, un fantástico centro de Vicky López encontró la cabeza de la neerlandesa Brugts, que se internó en el área casi como una delantera más para poner el 2-0 en el electrónico del recinto de Siete Palmas. Eso sí, hubo un poco de suspense debido a la dudosa posición de la lateral en la jugada, aunque el VAR determinó que no había fuera de juego.
Paralluelo define
Con ese desconcierto y ya algo tocadas, las jugadoras atléticas se hicieron un lío en su propia área, la pelota quedó muerta y Paralluelo no erró, lanzándose al suelo, cerca del área pequeña, para mandar el balón a la jaula y abrir aún más la brecha entre los dos finalistas (3-0). Solo 36 minutos le habían bastado al Barça para dejar claro que no iba a dejar escapar la final.
De ahí hasta el final del primer tiempo, las barcelonesas siguieron con el mismo guion y Pina estuvo a punto de ponerle la guinda con un remate potente sin éxito.
Despertar colchonero
La segunda mitad comenzó con el Atlético buscando algo más y un disparo tempranero de Fiamma Benítez así lo corroboró. A pesar de ello, el larguero se interpuso con el Barcelona para evitar una mayor goleada, una cuestión en la que también participó una Gallardo de nuevo salvadora.
Entonces, José Herrera decidió agitar el árbol colchonero y puso sobre el césped más mordiente de ataque con Garbelini y Luany. El efecto resultó inmediato y un fallo de Camara le entregó la pelota a la noruega Boe Risa para que fusilara a Cata Coll y levantara del tirón los ánimos del Atleti (3-1). Con más de media hora por delante, el partido podía cambiar por completo.
El Barça decide
Los cambios se sucedieron, con grandes ovaciones para Putellas, titular en la noche de ayer, y para una Aitana Bonmatí que, cuando pisó el césped del Gran Canaria, el estadio se vino abajo. Aun así, ni con esas permutas el marcador se movió. A partir de ahí, las culés dieron un pequeño paso atrás y sí que dejaron algo más cómodo a un Atlético que se pudo desplegar mejor, aunque de forma un tanto insuficiente porque las mejores ocasiones cayeron para el cuadro de Pere Romeu. Hasta con el freno de mano puesto, la superioridad del Barça se hizo notar.
Con el pitido final de la árbitra del partido, Olatz Rivera Olmedo, las jugadoras blaugranas iniciaron una ronda de abrazos y de saltos para celebrar su nueva conquista, una a la que están acostumbradas porque han podido ganar ocho de las últimas once en juego. Todo ello, con la sensación de que lo mejor está por venir, porque el próximo sábado, en Oslo, buscan la gloria definitiva intentando lograr la cuarta Champions de su historia. Mientras tanto, Gran Canaria se queda en el corazón de los culers y con un pedacito de esta hegemonía legendaria.
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