Hay perros que ignoran por completo la televisión y otros que, en cuanto aparece un animal en pantalla, levantan las orejas, inclinan la cabeza o se colocan frente al sofá como un espectador más. Para muchos dueños, esa escena resulta tan cotidiana como llamativa: el perro parece seguir una escena, reaccionar a un ladrido o incluso buscar detrás del televisor al animal que acaba de ver.
La pregunta surge casi sola: ¿ven los perros la televisión como la vemos nosotros? La respuesta es no exactamente. Aunque algunos pueden mostrar mucho interés, para ellos la pantalla no funciona como una película con argumento, personajes y continuidad narrativa, sino como una sucesión de estímulos visuales y sonoros. Es decir, no “entienden” la historia, pero sí pueden reaccionar ante movimientos, sonidos, figuras reconocibles o imágenes que les resultan especialmente llamativas.
Así ven los perros la televisión
La explicación empieza por cómo perciben el mundo. Los humanos distinguimos una amplia gama de colores porque contamos con tres tipos principales de conos en la retina, sensibles al rojo, al verde y al azul. Los perros, en cambio, tienen una visión más limitada del color: perciben sobre todo tonos próximos al azul y al amarillo. Por eso, colores como el rojo, el rosa, el marrón o algunos verdes pueden aparecer para ellos como tonalidades más apagadas o grisáceas. La televisión, por tanto, no les ofrece el mismo espectáculo visual que a nosotros.
También influye la forma en la que captan el movimiento. Las televisiones antiguas podían parecerles una sucesión de imágenes entrecortadas, porque los perros necesitan una frecuencia más alta para percibir el movimiento de manera fluida. Mientras que el ojo humano puede integrar la imagen televisiva con frecuencias más bajas, muchos perros requieren tasas más elevadas para no ver una especie de parpadeo o cadena de fotogramas. Con las pantallas modernas, de mayor definición y refresco, es más fácil que algunos animales sigan lo que ocurre en pantalla.
La razón por la que dejar la tele puesta puede calmar a algunos perros / INFORMACIÓN
Un estudio reciente realizado a partir de encuestas a tutores de 453 perros apuntó que los animales reaccionan más ante imágenes y sonidos de otros animales que ante otros contenidos. Muchos siguen con la mirada objetos en movimiento, prestan atención a ladridos, maullidos o sonidos de la naturaleza y pueden interesarse por especies que nunca han visto en persona. Sin embargo, la investigación también sugiere que factores como la edad, el sexo o la raza no parecen determinar de forma clara cuánto les atrae la televisión. La respuesta depende mucho de cada individuo.
Eso sí, conviene no exagerar. Aunque algunos perros parezcan fascinados, suelen mirar la televisión durante poco tiempo. En general, su atención dura solo unos minutos y muchos terminan desconectando enseguida. Otros ni siquiera se inmutan, aunque aparezcan perros, gatos o pájaros en la pantalla. Para ellos, además, falta una parte fundamental de la información: el olor. La televisión puede ofrecer movimiento y sonido, pero no transmite aromas, y el olfato es una de las principales vías por las que un perro interpreta la realidad.
En los últimos años han empezado a aparecer canales y contenidos pensados específicamente para perros, con imágenes de animales, paisajes tranquilos, sonidos suaves o música relajante. ¿Sirven realmente? La evidencia científica sobre sus beneficios todavía es limitada, pero algunos expertos creen que podrían convertirse en una herramienta complementaria de enriquecimiento ambiental, especialmente en refugios, residencias caninas o hogares donde el perro pasa algunos ratos solo. No sustituye el paseo, el juego, la compañía ni la educación, pero puede aportar cierta estimulación.
Dejar la televisión encendida
Dejar la televisión encendida cuando el dueño se marcha de casa puede ayudar a algunos perros, sobre todo por el sonido de fondo. Para ciertos animales, una voz tranquila, música suave o programas de naturaleza pueden crear un ambiente menos silencioso y más predecible. Pero no todos reaccionan igual: una película de guerra, gritos, explosiones o ruidos intensos pueden provocar el efecto contrario y asustar al animal. Por eso, si se usa la tele como apoyo, conviene elegir contenidos calmados y observar antes cómo responde el perro.
También importa dónde está colocada la pantalla. Si se pretende que el perro pueda verla, lo ideal es que quede a una altura cómoda para él y no demasiado lejos. Aun así, la televisión debe entenderse como un estímulo más, no como una solución mágica contra la ansiedad por separación ni como una forma de “entretener” al animal durante horas. Si un perro sufre estrés cuando se queda solo, rompe cosas, ladra de forma continua o muestra malestar, lo recomendable es consultar con un veterinario. La tele puede acompañar, pero no reemplaza el bienestar real.
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