Hay una señal ineludible que indica que arranca el Rocanrola, una avenida de la Universidad colapsada y unos accesos abarrotados a la altura de la autovía que daban la bienvenida a los más de 20.000 asistentes diarios que se esperan en cada una de las jornadas del festival que se celebra en el Multiespacio Rabasa de Alicante. Y aunque la velada del jueves está planteada a modo de fiesta de bienvenida, con los pesos pesados reservados para el resto de días, los asistentes no quisieron perderse conciertos de artistas como Lia Kali o Delaossa, presentados como los principales baluartes de la jornada.
Solo estaban habilitados los dos escenarios principales, esponsorizados con nombres de bebidas alcohólicas: el Negrita y el Cutty Shark. A nivel estructural, el festival parece haber dado un salto de calidad con un tercer escenario con carpa que permite esquivar los fantasmas acuosos de la edición pasada, que no se pudo celebrar por las inclemencias meteorológicas. También han mantenido uno de los grandes aciertos de este macrofestival: el living park. Si quieres ser el mayor evento de hip hop en España, no puedes dejar de lado los otros elementos que forman parte de esta cultura.
La fuerza de Rocanrola no se entiende solo por el número de personas que se congregan diariamente en torno a unos artistas que, todo sea dicho, se repiten mucho al querer mantener a los grandes nombres del género. Te hace grande el respeto por los códigos, más aún si eres un festival que apuesta por una escena que antes era underground. Es por eso que, pese a que la gran mayoría de los asistentes van por y para la música, los organizadores apuestan por el grafiti, los deportes urbanos y todo lo que ha cimentado una manera de vivir. Y todavía hay gente, esa que en los próximos días irá a conciertos como el de Mucho Muchacho mientras las masas abarrotarán la zona de Fernando Costa, que se siente como en casa con gestos como este.
La primera cita de esta edición arrancó a las 16.15 con la rapera catalana Elane. Unas horas algo complicadas, con todavía mucho hueco libre, que se prolongaron durante los conciertos de Saske y Ambkor. El recinto, en cambio, comenzó a mostrar más ambiente durante la mitad de la actuación conjunta de Rapsusklei y Sharif, y desplegó todo su potencial (o casi, pues el viernes y el sábado dejará ver todavía más la magnitud de su llamada) con la actuación de Lia Kali. El rap en Cataluña tiene nombre de mujer, y la artista de la Ciudad Condal, que llegaba a Alicante con las cuerdas vocales bastante tocadas, se apoyó en los presentes para camuflar su voz entre la de sus seguidores.
En su concierto, además, se vivió una de las imágenes de la jornada. Antes de su conocida “Volvernos a amar”, llamó a uno de sus seguidores porque tenía un mensaje que dar a su pareja. Le pidió matrimonio frente a miles de personas y, tras el “sí, quiero”, les cantó esa canción que les unirá para siempre. No obstante, esto empieza a ser habitual, pues en la última visita de Lia Kali a Alicante, sobre este mismo escenario aunque en octubre de 2024, fue otro seguidor, esta vez con la camiseta del Hércules, quien decidió hincar rodilla y pedir matrimonio en uno de sus conciertos. Diferente año, misma escena.
Y el calor de Andalucía llegó de la mano de un Delaossa que aparecía sin cabestrillo después de sufrir una fuerte caída en uno de sus últimos conciertos para presentar por primera vez en Alicante su álbum “La madrugá”, una oda al lugar que le vio nacer y crecer: Málaga y El Palo. Sirvió, además, para que algunos andaluces del público sacasen sus banderas regionales. Porque ese es otro de los puntos fuertes de este festival, su capacidad para atraer a gente de todos los puntos de España. No hay nada más característico que las camisetas de fútbol, y pasear por el recinto permitía comprobar la presencia de asistentes llegados de Murcia, Valencia, Madrid o incluso Vigo.
A partir de las 22 horas, las vistas desde lo alto de la zona VIP reflejaban por fin lo que es el Rocanrola: un mar de personas, casi todas jóvenes, disfrutando de la música en directo y demostrando que un cartel compuesto únicamente por artistas españoles de un género tan concreto como el rap tiene la capacidad de vender tantas entradas. La primera prueba de fuego se superaba, esa que la organización y el público tenían ganas de volver a vivir después de un 2025 que ya quedó en el olvido. Los siguientes días traerán a artistas como Kase.O, Hijos de la Ruina o el alicantino Nach. Dos jornadas más en las que Rocanrola demostrará, por fin, todas sus capacidades. Y en las que, por otra parte, los alicantinos volverán a enfrentarse a los atascos en las carreteras que rodean el recinto.
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