El pleno de Orihuela de este jueves dejó varios encontronazos entre los socios de gobierno de PP y Vox, pese a una sesión que trajo a colación aquel Pacto de Tudmir que fue firmado hace 1.313 años, una efeméride de especial significado para la memoria histórica del municipio, para declarar por unanimidad 2026 el año del Rey Teodomiro.
Un largo pleno -de casi siete horas-, además, presidido por el concejal Manuel Mestre (Vox) y a su derecha el edil Víctor Valverde (PP) ante la ausencia del alcalde, Pepe Vegara, por problemas de salud, en el que los de Vox se quedaron solos votando su propia moción de la «prioridad nacional» en el acceso a las ayudas y servicios públicos por delante de los migrantes, pese a los esfuerzos de Mestre afirmando que la iniciativa «no va contra los extranjeros, sino contra la inmigración ilegal, porque «defender a los españoles es una política de responsabilidad, que pasa por recuperar el control, el orden y el sentido común».
Por su parte, Agustina Rodríguez (PP) arremetió contra sus socios por sus «postulados políticos, que no dejan de sorprendernos», en referencia a sus distintas mociones basadas en las personas migrantes, con la de «Billete de ida y vuelta», la fiesta del cordero y el uso del burka. En todas ellas, lamentó, «el trasfondo siempre es el mismo: demonizar y culpabilizar de todos los males al colectivo migrante».
«Una moción enlatada que llega desde la jerarquía de Vox que no tiene relación con el municipio», continuó, al mismo tiempo que abogó por «la riqueza de la diversidad». Así, dejó claro que «lo que más rompe nuestra convivencia son los discursos de odio», a lo que añadió que «Vox y PP son partidos distintos, y la diferencia a veces importa», para fijar su posición en contra.
Oposición
Quique Montero, de Cambiemos, tachó la iniciativa directamente de «vergüenza», centrándose en que «es un debate que viene de Madrid más que de los problemas reales de Orihuela», pero «necesitan un enemigo, y los ciudadanos necesitan soluciones». Por eso, prosiguió, «no vamos a apoyar esta deriva, sino a luchar por que los derechos no dependan del lugar de nacimiento».
«Es inasumible desde la perspectiva de la dignidad humana», manifestó José Aix, portavoz de Ciudadanos, que aseguró que la moción cita hasta 18 veces la palabra extranjero. «Son unos cabritos en el sentido bíblico y unos auténticos fariseos», sentenció.
Carolina Gracia (PSOE) sostuvo que es «ilegal y una trampa», puesto que «rompe el principio de igualdad que sostiene el ordenamiento jurídico y no tiene lugar en el marco normativo vigente». Para aplicarlo, prosiguió Gracia, necesitan cambiar las reglas del juego, como mínimo, la Constitución, e «introducen una idea peligrosa: que hay personas con menos derechos por su origen, y eso no cabe en ninguna democracia sólida».
Más tajante: «Calificar a la gente en función de donde viene o lo que tiene es vomitivo», concluyó Gracia, que criticó que los de Vox cuentan con «la complicidad del PP».
Mestre, como presidente del pleno, llegó a cortar el debate en un momento dado, porque «tengo la autoridad», cuando Aix lanzó un «no, si a usted la autoridad es lo que le pone», que el líder de la ultraderecha oriolana calificó de «desvergüenza», advirtiéndole de que lo llamaría al orden, además de espetarle a Gracia que «aplaudía como una foca en la Senda del Poeta que nos llamaran asesinos; eso sí fue un discurso del odio».
Mociones
El bipartito protagonizó otro encontronazo a cuenta de la moción de Ciudadanos para que se revise el tasazo de las basuras, que triplicó la tarifa de 70 euros anuales a 202, que se aprobó gracias a la abstención de Vox, el apoyo de toda la oposición y en contra del PP. Rocío Ortuño (PP) llegó a advertir a Vox, muy crítico con la subida de este impuesto: «Señor [Gonzalo] Montoya sois equipo de gobierno, y no voy a decir nada más», algo que le sirvió a Aix, que fue socio de los populares, para recalcar que «esta es la esencia del PP, que suele pasar el rodillo».
El mismo resultado obtuvo la moción, también de la formación naranja, para sacar adelante un plan integral de reforma y mantenimiento de las dos márgenes del río Segura en el centro, entre el Puente Viejo y el Puente del Rey.
Pero es que además Vox se sumó a la oposición dando su voto a favor de aprobar, en contra del PP, la moción socialista que denunciaba el recorte -de un 40 % en un año- «injustificado y lesivo» del Plan +Cerca de la Diputación de Alicante, mientras los ayuntamientos siguen asumiendo más gastos. En el caso de Orihuela supone la pérdida de más de 300.000 euros.
Ahora sí, el equipo de gobierno de PP y Vox dio luz verde a las cinco modificaciones de crédito por valor de 7,7 millones de euros, con la abstención de PSOE y Cambiemos y el voto en contra de Ciudadanos. Valverde se afanó en defender que estas modificaciones responden a buena planificación, adaptándose a las necesidades urgentes que surgen, porque hay cambios a lo largo de estos tres años de mandato.
Pero la oposición le afeó que estas propuestas responden a una mala gestión. De lo contrario, estaría plasmado en un documento de presupuesto, del que «no sabemos absolutamente nada», en palabras de Montero, que criticó que gobiernen a base de anuncios. «Hay mucho dinero, pero poca inversión», siguió Gracia, que habló de «desorden» y de 4,5 millones de facturas sin pagar en «un Ayuntamiento que cada vez tiene peor fama», mientras «Vegara lleva tres años ausente como concejal de Hacienda», añadió Aix.
Unanimidad
Varias mociones lograron unanimidad, como las dos de Cambiemos para recuperar la Feria del libro y que se realice de forma anual y simultánea en la ciudad, las pedanías y la Costa, y otra para la revisión urgente de las instalaciones eléctricas de los centros educativos para garantizar la climatización de cara al verano y la creación de espacios de sombra en los patios.
También la moción del PSOE para, en la misma línea, elaborar un plan integral de climatización de los centros educativos, un compromiso real de inversión por parte de la Generalitat, un diagnóstico técnico inmediato de todos los centros y la implicación directa del Ayuntamiento en la adecuación de las infraestructuras eléctricas. Todo ello acompañado de una mesa de coordinación permanente que garantice la ejecución de las medidas.
Todo ello dejó sobre la mesa que muchas infraestructuras educativas cuentan con redes eléctricas obsoletas que no soportan la carga que requieren los sistemas de aire acondicionado. Una situación que ha llevado incluso a que familias se planteen asumir costes que ni les corresponden ni pueden ejecutar.
Y es que el calor ya no da tregua en las aulas de Orihuela, y el debate sobre la climatización de los centros educativos ha pasado de ser una reivindicación puntual a una urgencia política ante unas condiciones térmicas que muchos califican de insoportables.
En este sentido, el concejal de Educación, Vicente Pina, avanzó que está trabajando con la conselleria en un plan para que cada centro en 2027 tenga una climatización adecuada, además de instalar zonas de sombra en los patios.
Pacto de Tudmir
El pleno aprobó por unanimidad la declaración de 2026 como Año del Rey Teodomiro, a propuesta de la Fundación de la Comunidad Valenciana Patronato Histórico Artístico de la Ciudad de Orihuela,, recordando expresamente que el Pacto de Tudmir fue firmado hace 1.313 años, una efeméride de especial significado para la memoria histórica del municipio.
Suscrito en abril del año 713 entre el jefe visigodo Teodomiro y ‘Abd al-‘Aziz ibn Musa, se produjo en un contexto de profunda transformación histórica hacia el final de la invasión musulmana de la Península Ibérica y constituye un hecho singular dentro del proceso de conquista.
Tal y como recoge la proposición aprobada, se trata de «un acuerdo que supone una capitulación voluntaria, que permitió mantener la estructura social, económica y religiosa a cambio de cumplir con el impuesto de la ŷizya», garantizando a la población «la vida, la libertad, la conservación de sus bienes y el respeto a su religión y sus costumbres».
Además, es el único tratado de estas características que se ha preservado en Al-Ándalus, lo que lo convierte en una referencia imprescindible para comprender la transición entre el mundo visigodo y el periodo andalusí.
La proposición subraya también la vinculación directa de este episodio con Orihuela, señalando que la ciudad es «la única que aparece en todas las versiones del pacto que nos han llegado», consolidándose como núcleo principal del territorio de Tudmir y manteniendo posteriormente su relevancia como centro político, cultural e intelectual.
En este sentido, el acuerdo aprobado recuerda que «hace más de trece siglos, en un contexto de conflicto e incertidumbre, fue posible alcanzar un acuerdo que favoreció la convivencia y la estabilidad del territorio», una reflexión que cobra especial significado en el contexto actual.
La declaración del Año del Rey Teodomiro llevará aparejada una programación anual de actividades culturales, educativas y divulgativas vinculadas a la figura de Teodomiro y al Pacto de Tudmir, que se impulsará desde las distintas concejalías municipales.
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