Un exagente de la CIA con conocimientos profundos en geopolítica y análisis de programas culturales de Corea del Norte y cárteles de la droga en México entre los ponentes de un foro de turismo es algo que ya está dejando de ser exótico para convertirse en esencial para la planificación de la actividad de las empresas y la organización doméstica de las familias. Björn Beam, además de exagente de la CIA, es analista geopolítico en la consultora Arcano Research y hace realidad esta cita en un contexto hostelero, el foro Hosteltur 2026, para abordar en una charla el mapa de riesgos del año en una economía cada vez más fracturada.
Las guerras del pasado eran mucho más territoriales, y o te afectaban de lleno o despertaban interés si tenías lazos familiares o empresariales concretos. Los países más peligrosos fueron los sospechosos habituales durante décadas, lugares donde se desaconsejaba viajar, y de los que apenas sabías algo por imágenes informativas. Desde la pandemia entendemos el lado amargo de la globalización y su impacto en todas las facetas de nuestras vidas, incluso las más inesperadas. La guerra de Ucrania nos enseñó luego lo que es tener un conflicto en el continente, el impacto en la gasolina, en los precios de los alimentos que importamos y los que son del país pero movemos con camiones y aviones. Las medidas de choque no tardaron en llegar, y las ayudas públicas para rebajar las facturas han amortiguado el daño, hasta el punto de que hay quien no recuerda que los bonos de transporte que utilizamos tienen un descuento que algún día acabará pero que, por ahora, vamos prorrogando.
El conflicto de Irán ha sido la escalada más grave que nos ha sacudido este 2026: son dos meses de un conflicto que el presidente Trump aseguraba que resolvería en un periquete, y la inestabilidad que ha desencadenado no tiene precedentes. Todo Oriente Medio está en alerta ante los giros de guion derivados del ataque de Estados Unidos a Irán, y las represalias de la república islamista a sus socios en la zona, a la vez hub estratégico de tantas cosas… como los viajes transoceánicos.
Las guerras del mundo ya no son solo atrocidades a condenar por las víctimas y consecuencias en los territorios bajo ataque que dejan a su paso, también tocan los bolsillos globalizados, pone en jaque puestos de trabajo de cualquier punto del planeta y pone en cuestión hasta un plan vacacional, la gestión de hoteles y restaurantes, los derechos de los viajeros.
A medida que se acerca el verano, fecha por excelencia de vacaciones aunque cada vez más desestacionalizada, las inseguridades crecen. Las aerolíneas de menos coste han empezado a reducir rutas y suprimir vuelos, otras plantean subidas de precios por el alza del carburante. Aún hay empresas del sector que han instado a una especie de amnistía para las indemnizaciones debidas por cancelaciones y retrasos, tal es la magnitud del desaguisado que va a reinar en los aeropuertos de todo el mundo si no cambian mucho las cosas. La geopolítica en todas partes, en todo momento. Hoy es, simplemente, lo que decide si podemos permitirnos viajar, trabajar o vivir con cierta normalidad.
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