Ramagem, el exjefe de los espías de Brasil y golpista que huyó a Florida, fue detenido por el ICE y liberado por orden de Trump

Las claves

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Alexandre Ramagem, exjefe de inteligencia de Brasil y prófugo en EEUU, fue detenido por el ICE y liberado tras intervención de Donald Trump.

Ramagem enfrenta una condena de 16 años en Brasil por conspirar para devolver a Jair Bolsonaro al poder tras su derrota electoral en 2022.

Se le acusa de utilizar programas de espionaje para vigilar ilegalmente a opositores y periodistas durante su gestión en la Agencia Brasileña de Inteligencia.

La liberación de Ramagem ha provocado tensiones diplomáticas entre EEUU y Brasil, con expulsión de funcionarios y retirada de credenciales policiales.

El exjefe de inteligencia y diputado brasileño Alexandre Ramagem, prófugo de la Justicia en su país, ha sido puesto en libertad tras permanecer detenido por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos, según han informado sus propios allegados.

El exdirector de la Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN), de 53 años, ha estado viviendo en los últimos meses en el Estado de Florida. Se enfrenta a una pena de 16 años de cárcel en Brasil por su implicación en un complot golpista para devolver al poder al expresidente Jair Bolsonaro tras la victoria del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva.

Tanto Bolsonaro como Ramagem, que usó su poder en Inteligencia para espiar a la oposición y difundir desinformación, han sido condenados por conspirar para mantenerse en el poder a pesar de su derrota en las elecciones de 2022.

Los investigadores que ratificaron su condena sospechan que funcionarios de la agencia ABIN usaron el programa israelí de espionaje FirstMile para vigilar ilegalmente personalidades políticas y periodistas, un trabajo que habría sido realizado por encargo del propio Ramagem.

Su liberación fue anunciada por el periodista Paulo Figueiredo, aliado de Bolsonaro, y por uno de los hijos del expresidente, Eduardo Bolsonaro, quien también se encuentra en Estados Unidos.

Alexandre Ramagem junto al expresidente brasileño Jair Bolsonaro, en una foto de archivo.


Alexandre Ramagem junto al expresidente brasileño Jair Bolsonaro, en una foto de archivo.

Ricardo Moraes

Reuters

«Gracias a Dios por la llegada de Alexandre, que nos renueva la esperanza, el amor y el sentido de todo lo que enfrentamos hasta aquí», escribió en Instagram su esposa Rebeca Ramagem, al publicar un video del político abrazado por ella y sus dos hijas.

Trump ayudó en su liberación

Figueiredo afirmó en declaraciones recogidas por el medio estadounidense CNN que el antiguo jefe de espionaje no enfrentará ningún proceso penal, alegando que las autoridades habían verificado que posee estatus legal en EEUU al tener una solicitud de asilo pendiente de revisión.

El exdiputado había sido detenido tras un control de tráfico y posteriormente remitido al ICE. Tanto Figueiredo como otras personas cercanas al entorno de Ramagem atribuyeron la liberación al presidente estadounidense Donald Trump y a su administración.

El vínculo entre el mandatario republicano y la administración de Bolsonaro viene de lejos. Brasil fue el principal socio en la región de EEUU en la primera legislatura de Trump. Con el actual Gobierno brasileño, por el contrario, ha mantenido disputas resueltas con importantes aranceles.

Una muestra de ello fue la tasa del 50% en aranceles aplicada a Brasil el pasado agosto como represalia al inicio del juicio contra Bolsonaro, al asegurar que se trataba de una «caza de brujas» del actual Ejecutivo.

Bolsonaro cumple actualmente una condena a 27 años de prisión domiciliaria. Un juez de la Corte Suprema le ha permitido abandonar temporalmente la cárcel por razones de salud.

Al quedar inhabilitado para presentarse a las elecciones por un Tribunal, el líder de la derecha radical brasileña ha designado a su hijo mayor, el senador Flávio Bolsonaro como candidato en los comicios presidenciales que se celebrarán en octubre.

Conflicto EEUU-Brasil

Tras la detención de Ramagem, la Policía Federal de Brasil afirmó que había sido «arrestado» en lo que calificó como un ejemplo de «cooperación policial internacional entre Brasil y EEUU en la lucha contra el crimen organizado».

El propio Lula ha manifestado que «la orden judicial era clara» y que debía regresar a Brasil para cumplir su condena de prisión por sus «graves delitos».

Poco después de su liberación, el Departamento de Estado de EEUU anunció en redes sociales la expulsión del encargado de la relación entre las autoridades brasileñas y el ICE, Marcelo Ivo, que había participado en el arresto.

Aplicando «reciprocidad», la Policía Federal de Brasil retiró las credenciales a un agente de la policía de Estados Unidos que trabajaba en Brasilia junto con las autoridades brasileñas.

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