El panorama del Real Madrid es el siguiente. Florentino Pérez, su presidente, haciendo de juez de silla en un partido de tenis entre Rafa Nadal, Sinner y sus jugadores Jude Bellingham y Thibaut Courtois, quien además está lesionado. El partido se juega en el Santiago Bernabéu, convertido en una pista de tenis estos días. Por otro lado, Álvaro Arbeloa, que está amortizado y a quien se le busca sustituto, ajusta cuentas pendientes con su capitán, Dani Carvajal, quien le jubiló como lateral del Real Madrid en su momento dejándolo en el banquillo. Y para terminar, Eder Militao y Arda Guler anuncian que no jugarán más este año con el conjunto blanco y se dedicarán a cuidarse para el Mundial.
La oportunidad perfecta del Betis
Si después de ver esto el Betis no se plantea ganar este viernes a un Madrid, que tienen más pinta de ir a la Feria de Sevilla que al estadio de La Cartuja, no lo hará nunca. El Alavés no sacó algo del Bernabéu el martes porque no tuvo más colmillo y más suerte (dos palos). El Madrid está fuera de todo en abril, algo que no ocurría desde hace años. Su entrenador es un zombi en el banquillo que espera destino cuando Florentino le baje el pulgar. El asunto es que el presidente gana tiempo en busca de un entrenador tan contrastado como obediente. De ahí que Klopp se haya descartado, al igual que Cesc, y el perfil se aproxima más al de Pochettino, Allegri o Deschamps.
Vinícius pide perdón ahora al Bernabéu y lanza guiños a Florentino para cerrar su renovación porque ya no hay oferta de Arabia y le da pereza irse a otro equipo grande de Europa donde tener que ganarse a la afición. Todo pinta a que la renovación es cuestión de horas, una vez se sienten. Y Mbappé sigue sin conectar con el brasileño, algo que no quita el sueño al francés porque se reconoce como el macho alfa del equipo señalado por el presidente. Él se dedica a hacer el trabajo para el que le trajeron, marcar goles, pero el Madrid no le acompaña.
En esas aparece un Betis renacido tras el triunfo en Girona. Eliminados en la Europa League, mucho del futuro deportivo del Betis pasa por ser quinto y que esa plaza le de derecho a jugar la Champions. Si lo logra se habrá asegurado 40 millones, cifra que ni ganando la Europa League ingresaría. Así que los de Pellegrini no pueden especular. Necesitan los tres puntos y debe notarse en el césped esa urgencia. Isco, que ya jugó algunos minutos el martes, es el faro verdiblanco. El otro es Abde, muy por encima de un Antony al que ya sitúan en el Villarreal.
El Real Madrid, donde Florentino ha dado orden a Arbeloa que se olvide de los canteranos, presentará novedades en su once. Huijsen será pareja de Rudiger, Brahim entrará en el once y hasta Ceballos, que eligió ser millonario a ser futbolista, podría pisar el césped de La Cartuja un rato ante una afición que extrañamente le echa de menos. Y arriba Pérez quiere a los cromos en el once, así que Bellingham, Mbappé y Vinícius serán titulares.
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