¿Por qué el sol de primavera puede ser más peligroso de lo que parece?

La primavera es, sobre el papel, una estación idílica, pero en la práctica, es una auténtica maestra del despiste. El tiempo se vuelve bipolar: pasamos del sol radiante al chaparrón traicionero en lo que dura un estornudo por la alergia. Y mientras lidiamos con esa astenia que nos deja el cuerpo «del revés», nuestra piel se lleva la peor parte. Como dice el refrán, «la primavera, la sangre altera», y a la dermis la descoloca por completo.

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