Las reacciones por parte del Gobierno y el PP ante la retención por parte de militares israelíes de un casco azul español el pasado martes en Líbano son la enésima muestra de sus posiciones cada vez más distantes en política exterior. Mientras el ministerio de Defensa elevó una “enérgica protesta” tanto ante Israel como ante Naciones Unidas y la ministra Margarita Robles se refirió a «vulneración absolutamente de todas las normas», la portavoz de los populares en el Congreso, Ester Muñoz, rebajó este suceso y la oposición ha evitado cualquier crítica a Israel. Tras apuntar que carecía de toda la información sobre este hecho, apuntó que «lo que sí sabemos es que ha estado durante una hora. Yo he estado en controles de tráfico que me han tenido bastante más tiempo retenida».
La titular de Defensa ha acusado a la oposición de “frivolizar” ante el bloqueo y posterior retención del casco azul español que integraba un convoy logístico de la misión de paz de la ONU (FINUL) para pedirle respeto a las Fuerzas Armadas españolas. Asimismo, en declaraciones a ‘La Sexta’, señaló que se trató de “un acto absolutamente hostil con violencia física sobre ese militar español» para calificarlo como un ataque «clarísimo» a una misión de Naciones Unidas «claramente identificada». Se escala así el choque diplomático con Israel.
Pedro Sánchez, este mismo miércoles, pedía a la Unión Europea suspender su Acuerdo de Asociación con Israel tras intensificar su ofensiva sobre el Líbano, justo después de alcanzarse una tregua en la guerra de Irán. “La comunidad internacional debe condenar esta nueva violación del derecho internacional”, instaba.
Gobierno y oposición están así lejos de mantener una posición compartida respecto a políticas de Estado como la relación con Israel, al igual que con EEUU, en el actual contexto geopolítico. «Al PP no le bastaba con negarse a condenar sin peros la guerra de Trump e Israel, hoy han dado un paso más: han frivolizado sobre la detención de un soldado español por parte de Israel», señalaba el PSOE en la tarde de este jueves a través de un comunicado.
La bandera, en disputa
Las diferencias en política exterior entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo forman parte del choque doméstico entre Gobierno y oposición, pero la brecha se ha agrandado ante las tensiones diplomáticas con EEUU por las críticas a su ataque. Un distanciamiento que viene precedido de posiciones dispares a lo largo de la legislatura por el “genocidio” en Gaza y el reconocimiento del Estado de Palestina, el envío de tropas de paz a Ucrania todavía no abordado, el aumento de gasto en defensa en línea con el consenso de la OTAN o, más recientemente, la intervención de EEUU en Venezuela.
El jefe del Ejecutivo también ha envuelto el “no a la guerra” en la bandera de España para cuestionar el “servilismo” con Trump y Netanyahu de PP y Vox. “Patriotas de pulsera y de boquilla”, acusan desde Ferraz a los populares por su reacción a la actuación israelí contra un casco azul español. “España no se merece una oposición así. Un partido que no condena la guerra sin matices, que mira hacia otro lado cuando se violan los derechos humanos y que hace chistes cuando Israel retiene a un militar español”, concluían.
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