Un reciente brote entre estudiantes en Reino Unido, que se saldó con 21 hospitalizados y dos fallecidos (dos jóvenes de 18 y 21 años), ha puesto el foco en la meningitis bacteriana, que también costó la vida hace 9 días a una menor de 17 años en Denia (Alicante). La doctora Irene Rivero Calle, pediatra clínico en el Hospital Clínico Universitario de Santiago (CHUS) es miembro del Grupo Genética, Vacunas, Infecciones y Pediatría (GENVIP) y experta del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP). En esta entrevista aporta claves sobre la meningitis bacteriana y comenta el reciente anuncio de la Xunta de Galicia, primera comunidad que financiará el refuerzo vacunal frente a la enfermedad meningocócica a los 12 años de edad.
– Los casos recientes nos recuerdan la gravedad de la enfermedad meningocócica invasiva.
– La meningitis bacteriana es una enfermedad potencialmente grave. La pueden causar diferentes bacterias, aunque gracias a la vacunación se ha disminuido bastante la incidencia de algunas de estas. Los dos patógenos que más nos deben preocupar ahora son el neumococo y el meningococo. El meningococo puede producir la muerte en 24 horas si no se recibe atención médica.
– ¿Qué señales de alarma deberían llevarnos a acudir a urgencias?
– Los síntomas iniciales son bastante inespecíficos, porque puede producir simplemente fiebre o malestar general, pero hay dos que nos deben preocupar: por un lado, la rigidez de nuca; y, por otro, unos lunares rojos que no desaparecen cuando los apretamos, que se llaman petequias. Si aparece cualquiera de estos dos síntomas debemos consultar en el servicio de urgencias.
«Son síntomas de alarma la rigidez de nuca y unos lunares rojos que no desaparecen»
– ¿Qué complicaciones o secuelas son las más habituales?
– En la enfermedad meningocócica, de aquellos que se infectan, un 10% pueden llegar a fallecer, y hasta un 20% o incluso un 40% podrían llegar a tener secuelas de diferentes tipos. Si hubiera una infección bacteriana con infección en sangre, puede producir una coagulopatía: se van necrosando parte de los tejidos, sobre todo los distales, y puede acabar en amputaciones de dedos, manos o incluso piernas. Este tipo de complicaciones son graves, pueden incluso sobreinfectarse con otras bacterias, y además tienen unos costes psicológicos muy importantes. Son secuelas permanentes, requieren rehabilitación y condicionan nuestro día a día. También puede producir secuelas neurológicas, que pueden producir un desarrollo cognitivo disminuido. Si afectan a edad más temprana hay una mayor plasticidad neuronal, pero en los adolescentes pueden ser secuelas irreversibles.
– ¿Los jóvenes tienen mayor riesgo de contraer esta bacteria?
– La enfermedad meningocócica, que ha causado el brote en Reino Unido, tiene un pico de mayor incidencia en los lactantes, los menores de dos años, fundamentalmente por debajo del año; y hay otro momento de alta prevalencia en la adolescencia. Además, los adolescentes son transmisores porque hasta un 25% son portadores asintomáticos en la nasofaringe: sin que ellos tengan síntomas pueden favorecer la transmisión a otras personas. Y esa transmisión se produce por pequeñas gotas, también a través de la saliva. Los adolescentes comparten fluidos corporales, besos… Pueden estar en un contacto estrecho prolongado, en residencias de estudiantes o en concentraciones de gente, como ocurrió en el caso del brote del condado de Kent, que fue en una discoteca.
– ¿La población mayor que vive en residencias también tiene un mayor riesgo ante la meningitis?
– Hay otro momento de mayor prevalencia, los mayores de 65 años, pero no es comparable al pico de los lactantes. Ellos, a diferencia de los adolescentes, no son portadores asintomáticos en ese porcentaje tan alto. Puede haber casos, pero no suelen producirse brotes tan habitualmente como en la adolescencia.
– Y para las personas que han pasado la juventud, ¿se recomienda la vacunación?
– Sí, no existe el riesgo cero, cualquier persona podría enfermar. Como protección individual, una persona que quiera vacunarse podría hacerlo. La vacuna no está financiada, por lo que tendría que solicitar a su médico que le hiciera una receta y poder adquirirla en la farmacia para su administración posterior. Tampoco debe cundir el pánico, porque no es la edad más habitual en la que se produce la enfermedad meningocócica en los adultos.
– ¿Por qué es tan importante el refuerzo vacunal a los 12 años que se ha anunciado en Galicia?
– Soy miembro del Comité de Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría y he estado en unas jornadas en Jerez en las que se ha discutido este tema. Desde hace muchos años llevamos recomendando la vacunación frente al meningococo B y también meningococo ACWY, ambas tanto en lactantes como en adolescentes. Consideramos que se debe proteger contra la enfermedad meningocócica en todas las edades. Aunque la vacunación frente a meningococo B está incluida en lactantes en toda España, en la adolescencia se han perdido los anticuerpos que se generan con la vacuna, y eso nos hace más vulnerables a padecer la enfermedad. Por eso incidimos en que es muy importante el refuerzo en la adolescencia. Desde el comité aplaudimos a la Xunta y deseamos que la vacuna en adolescentes sea una realidad para todas las comunidades en el futuro.
– ¿Por qué Galicia ha sido una región históricamente tan afectada por las meningitis?
– Es una mezcla de factores ambientales y genéticos. El hecho de que Galicia tradicionalmente era una zona de alta prevalencia se debe a que genéticamente se ha compartido mucho, no ha habido tanto intercambio de genes, por así decirlo, y eso ha podido favorecerlo. Hay otros factores epidemiológicos que pueden contribuir a que al meningococo le guste estar ahí, como las condiciones climáticas. Pero, tradicionalmente, Galicia siempre ha sido una zona donde ha habido una mayor incidencia con respecto a otras áreas geográficas en España.
– La OMS se ha fijado como objetivo derrotar esta enfermedad en 2030. ¿Está Galicia en el camino de la eliminación?
– Galicia es pionera con esta medida de protección contra la enfermedad meningocócica por el serogrupo B en adolescentes, porque es la primera comunidad que va a dar ese paso adelante. Aunque la desaparición de la meningitis en 2030 es un reto para todos, la vacunación contra el meningococo puede ayudar a alcanzar ese objetivo más pronto que tarde. Esperemos que sea así.
– ¿Qué otras vacunas son importantes para la población adulta, más allá de la infancia y de la adolescencia?
– En la edad adulta es muy importante que tengamos nuestras coberturas vacunales altas para la enfermedad neumocócica. El neumococo es uno de los patógenos que se deben cubrir. La vacuna, además, está financiada para los mayores de 60 años e incluso antes si presentan algún factor de riesgo. Por otro lado, la protección mediante la vacunación para gripe y covid también son fundamentales. La vacunación frente al herpes zóster, que también está financiada en determinadas cohortes, también es muy. Y aunque gozamos de coberturas vacunales muy altas para la edad pediátrica, en adultos todavía hay área de mejora. Entonces es muy importante que los adultos tengan en cuenta que el calendario vacunal es un calendario vacunal para toda la vida, y eso incluye al adulto, y que si tienen cualquier duda solo tienen que consultar en su centro de salud, donde se les facilitará la información de todas las vacunas que tienen disponibles para su condición a título individual.
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