Orihuela se prepara para vivir una de sus procesiones más antiguas y singulares, la del Santo Entierro de Cristo, el próximo sábado, una de las jornadas más señaladas de la Semana Santa oriolana, declarada de Interés Turístico Internacional.
Las imágenes se trasladaron al toque de oración este Miércoles Santo desde la Iglesia del Monasterio de San Juan de la Penitencia de las hermanas Clarisas hasta la Iglesia de las Santas Justa y Rufina, donde aguardan para comenzar el tradicional y solemne cortejo fúnebre que cubre de luto a la ciudad.
El desfile, que hunde sus raíces en el siglo XVII, destaca por la calidad y el valor de la imaginería con obras que representan el dolor, la esperanza y el sentido de la Pasión, como la talla de San Juan Evangelista, del siglo XVIII y autor desconocido, y Nuestra Señora de la Soledad, de 1954, realizada por el escultor José Sánchez Lozano.
Pero, sin duda, uno de los momentos más sobrecogedores es el paso firme del Cristo Yacente, una obra de Séiquer Zanón de 1942 que desfila en urna de madera tallada por Juan Balaguer, a hombros de 18 costaleros que soportan un peso de 740 kilos, a 40 por cabeza. Ya se ha aprobado una remodelación del trono para ampliar a 32 el número de portadores, un cambio que se hará visible la próxima Semana Santa.
El Cristo Yacente haciendo su entrada en la catedral en la procesión del Santo Entierro / Matías Segarra
La procesión muestra, además, El triunfo de la Cruz, conocida popularmente como La Diablesa, un grupo escultórico enigmático encargado por el gremio de los labradores y realizado por Nicolás de Bussy que data de 1695, lo que lo hace el más antiguo de la Semana Mayor oriolana. Con un peso de 500 kilos, lo portan 24 costaleros, aguantando 20 kilos cada uno de ellos.
Un paso intrigante a la par que emblemático que se ha convertido en todo un símbolo y que aporta un aura de misterio, siendo el único que tiene prohibida la entrada a los templos por su figura diabólica. Con una imagen grotesca y una fuerte carga simbólica, representa la lucha entre el bien y el mal. Sobre un globo terráqueo, la figura central del diablo con forma de mujer muestra la famosa manzana del pecado, mientras un esqueleto representa la muerte y sobre ellos los ángeles sostienen los Arma Christi.
Costaleros
Estos dos tronos son portados por miembros de la Asociación Cultural Costaleros del Cristo Yacente y la Cruz de los Labradores del Raiguero de Bonanza, formada por 80 portadores de la pedanía oriolana, en la que tradicionalmente el Ayuntamiento daba una propina a agricultores y jornaleros para que portasen las imágenes, manteniendo viva esta tradición que pasa de generación en generación, según explica Daniel Catalán, de 36 años, que lleva al Cristo Yacente a hombros desde 2007, con «una gran emoción, fe y honor».
Este año la agrupación ha distinguido a 12 costaleros que llevan a sus espaldas 25 años haciendo historia en una hermandad que tiene el relevo generacional garantizado con una media de edad de 40 años. Además, han nombrado Costalero de Honor a la Guardia Civil de Orihuela, un destacamento que antiguamente siempre escoltaba al Cristo Yaciente y que ahora vuelve a recuperar esta función que se había perdido.

El teniente Crescencio Utrilla da el primer martillazo como costalero de honor en la procesión del traslado de imágenes este Miércoles Santo / Información
Privilegio
Un cortejo cargado de una atmósfera solemne y única que pretende ser declarada Bien de Interés Cultural Inmaterial, al igual que la figura del Caballero Cubierto, una propuesta que hizo hace dos años la Hermandad del Caballero Cubierto, aunque su expediente está paralizado.
Otra de sus particularidades es que la organiza el Ayuntamiento, el encargado a su vez de designar a la persona que por su nobleza, relevantes méritos y amor a la ciudad se hace merecedora del privilegio de no descubrirse a su paso por el interior de la Catedral del Salvador y Santa María, por el que discurre el itinerario, gracias a una bula del Papa Paulo V en 1620.
Además de pasar a las iglesias con el sombrero puesto, es el portador del estandarte, el pendón enlutado de terciopelo negro que se asemeja a la bandera de la ciudad con los atributos de la Pasión bordados en oro, el escudo y el lema otorgado por el rey Pedro IV -«El Ceremonioso»- el 18 de julio de 1380: «Siempre prevaleció vuestra espada». Un cargo que este año ha recaído en Luis Miguel García Lozano.
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