Abril, un examen de altura para el Girona

El Girona encara un mes de abril de máxima exigencia. Cuatro partidos que marcarán el rumbo definitivo del equipo en LaLiga y que pondrán a prueba su capacidad para competir ante rivales de primer nivel.

El calendario no da tregua. El conjunto de Míchel abrirá el mes recibiendo al Villarreal, tercer clasificado, antes de visitar el Santiago Bernabéu para medirse al Real Madrid, segundo. Dos citas de enorme dificultad que exigirán la mejor versión de los ‘blanc-i-vermells’. Después llegarán Betis, quinto, y Valencia, que también pelea por acercarse a la zona media-alta.

El contexto añade aún más presión. El Girona es decimotercero con 34 puntos, con un margen todavía cómodo respecto al descenso, pero sin poder descuidarse en una clasificación marcada por la igualdad. A la vez, el equipo mantiene una distancia relativamente corta con la zona media, lo que abre la puerta a mirar hacia arriba si logra sumar en este tramo.

Abril, por tanto, se presenta como un punto de inflexión. Un mes en el que el equipo deberá encontrar regularidad, especialmente tras altibajos recientes, y en el que cada punto tendrá un valor añadido.

Más allá de los resultados, será también una prueba de identidad. Competir ante equipos que dominan diferentes registros —posesión, presión o transiciones— obligará al Girona a adaptarse y a recuperar su mejor versión colectiva.

El margen existe, pero el desafío es mayúsculo. Abril no solo medirá al Girona. También puede definir hasta dónde puede llegar.



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