Hace apenas 10 meses, en una de las finales más horrendas que se recuerdan en el fútbol europeo, el Tottenham rompía una sequía de 27 años sin ganar un título. Lo hacía derrotando al Manchester United en la final de la Europa League, un encuentro al que ambos equipos llegaron mientras se arrastraban en la Premier League. Los ‘spurs’, de hecho, acabaron la liga en la 17ª posición, con una pírrica cosecha de 38 puntos.
Surgió entonces en las oficinas del club londinense el dilema de qué hacer con Ange Postecoglu, el entrenador del equipo. ¿Darle continuidad tras su éxito continental, con el premio extra de jugar la Champions; o destituirle por su inaceptable resultado en la Premier? La decisión final fue cerrar la etapa del técnico australiano y buscar un nuevo rumbo. Hoy, seguramente, el Tottenham se arrepiente de aquel despido.
De Frank a Tudor
Porque difícilmente Postecoglu lo habría hecho peor que Thomas Frank primero y que Igor Tudor después. Más que nada, porque es casi imposible. A falta de siete jornadas, el Tottenham es 17º en la clasificación. La diferencia con el año anterior es que entonces había tres clubs desahuciados desde muy pronto y ahora solo hay dos. Y que el tercero, el también decepcionante West Ham, apenas tiene un punto menos que los ‘spurs’.
Es decir, solo un punto separa al Tottenham de un descenso que sería histórico. El club londinense lleva casi 50 años seguidos jugando la primera división del fútbol inglés. Su último descenso data de 1977. Y Europa, a diferencia del año anterior, no sirve de consuelo. Tras una gran fase liga en la que fueron cuartos, el Atlético le zarandeó sin compasión en el Metropolitano y le expulsó de la Champions.
Igor Tudor, ya ex entrenador del Tottenham. / JUANJO MARTIN / EFE
Romero, Simons, Kudus, Porro…
No es fácil encontrar las razones de semejante crisis terminal. La plantilla sugiere una realidad muy diferente: Cuti Romero, Van de Ven, Bentancur, Xavi Simons, Richarlison, Kolo Muani, Pedro Porro, Kudus… Son todos ellos futbolistas por los que suspirarían dos tercios de los clubs de la Premier. Por mucho que las lesiones hayan masacrado al equipo, el fondo de armario debería ser más que suficiente para no sufrir. Pero lo están haciendo muchísimo.
Thomas Frank, técnico danés que hizo historia en el Brentford durante las siete temporadas anteriores, fue la apuesta en verano, con la ambición mínima de regresar a los puestos europeos a través de la Premier League. Cuando fue despedido, tras 26 jornadas, cinco puntos separaban al Tottenham del descenso.
Sean Dyche, el siguiente
Igor Tudor, un entrenador que en 14 años de carrera solo había conseguidos dos veces acabar y empezar la temporada en el mismo equipo, fue el elegido como apagafuegos. Pero el resultado ha sido todavía más catastrófico. Solo ha ganado uno de sus siete partidos y fue la vuelta de Champions contra el Atlético, un choque intrascendente. En Premier, su bagaje ha sido de cuatro derrotas y un meritorio empate en Anfield contra el Liverpool.
Ahora, a falta de confirmación, el destino del equipo parece en manos de Sean Dyche, un clásico del fútbol inglés reciente que esta misma temporada dirigió al Nottingham Forest desde octubre hasta febrero. En juego, un posible descenso insoportable en todos los aspectos para una entidad con más de 600 millones de euros de presupuesto.
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