Un mes. Las guerra entre EEUU, Israel e Irán acumulan ya más de treinta días de duración, y su huella se hace notar sobre el rumbo de la economía mundial. Pese a que aún es pronto para determinar las consecuencias a largo plazo, pues dependerán en gran medida de lo que dure el conflicto, los ataques a infraestructuras críticas, el cierre del estrecho de Ormuz y las tensiones entre gobiernos han ralentizado el crecimiento del PIB y han encarecido la cesta de la compra, los carburantes y las hipotecas.
El encarecimiento del petróleo ha impactado de lleno en el precio de los carburantes, que permanecen al alza desde el comienzo del conflicto. Según los datos de Facua, el precio medio de la gasolina en España es actualmente de 1,56 euros por litro, mientras que el del diésel asciende hasta los 1,76 euros por litro. Ambos han sufrido caídas en los últimos días como consecuencia de las medidas fiscales impulsadas desde el Gobierno.
El pasado 21 de marzo, el día en que alcanzó su cénit, la gasolina costaba de media en España 1,80 euros, con un alza desde el 28 de febrero del 21,55%, o 32 céntimos. El diésel, por su parte, ascendió aquel día hasta los 1,941 euros por litro, y llegó a exhibir un alza desde finales del mes anterior del 35,49%, o 51 céntimos. En los momentos más críticos de marzo, con el petróleo superando los 110 dólares por barril, tanto la gasolina como el diésel rebasaron los dos euros por litro en varias estaciones del país.
Los organismo alertan de que un conflicto largo frenará el crecimiento»
Las consecuencias del conflicto se aprecian también en la fotografía ‘macro’. Los datos de crecimiento económico mostraban hasta ahora una salud envidiable, pero el Banco de España (BdE) revisó el pasado viernes la expectativa de crecimiento de España. El órgano eleva el avance del PIB hasta el 2,3% (1 décima) para 2026 —gracias a las rebajas fiscales del gobierno— pero reduciéndola hasta el 1,7% (-2 décimas) para 2027. El BdE estimó, además, que en escenarios que contemplen un shock energético más largo, el crecimiento podría moderarse hasta un 1,9% del PIB.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) coincide con el diagnóstico nacional. El organismo afincado en París rebajó el pasado jueves el crecimiento del PIB español una décima en 2026, hasta el 2,1%, y hasta el 1,7%. En el contexto internacional, la OCDE no ha modificado previsiones para 2026: el crecimiento de la economía global frenará en 2026 hasta el 2,6%. Mientras tanto, en 2027, la previsión cae una décima, hasta el 3%.
La inflación subirá, pero menos que en otros países europeos
La inflación en España también sufrirá un repunte considerable a causa de la guerra en Irán, hasta situarse en el 3% en 2026, tres décimas más que en las anteriores proyecciones, todo ello marcado por el alza de los precios energéticos por el cierre del estrecho de Ormuz. En cuanto a la OCDE, su predicción se alinea con la del BdE: un 3% en 2026 y un 2,2% el próximo año, siete y cuatro décimas más que lo originalmente previsto.
Sin embargo, Carme Poveda, economista jefe de la Cambra de Comerç, considera que España está menos expuesta que sus competidores europeos a uno de los componentes que explica el repunte inflacionario: el aumento de los precios de la energía. En España alrededor del 25% de la producción eléctrica procede de fuentes fósiles, una proporción muy inferior a la de países como Italia, donde llega al 52%, o Alemania, con cerca del 48%.
El euríbor vuela y encarece las hipotecas
Otro de los valores que ha sufrido una considerable transformación al calor del conflicto en Irán es el euríbor. La tasa de interés a la que los bancos europeos se prestan dinero entre sí ha pasado de moverse en torno al 2,22% a principios del conflicto hasta superar el 2,9%, encareciendo así las hipotecas e impactando de lleno en las familias. La previsión de que la inflación apriete, y por consiguiente el Banco Central Europeo (BCE) se vea obligado a subir los tipos ha empujado al alza la tasa, anticipando que lo que está por venir pueden ser más alzas.
La decisión del BCE marcará el futuro
Con el caos que envuelve a la economía internacional, queda una pregunta clave: ¿qué podemos esperar del próximo mes? Uno de los acontecimientos que definirán el rumbo inmediato de la economía europea será la próxima reunión del BCE. La institución presidida por Christine Lagarde mantuvo el pasado 19 de marzo los tipos de interés en el 2% por sexta reunión consecutiva, aún instalado en la política de espera adoptada por el hasta ahora buen rumbo económico.
Pero Irán lo ha cambiado todo. Alicia Coronil, economista jefe de Singular Bank, considera que la autoridad con sede en Fráncfort tiene una importante disyuntiva ante sí: “si no vamos a una solución del conflicto, y no se restablece sin coacción el tránsito del espacio de Ormuz, creo que sí que podríamos ir a un escenario en el que el BCE se vea abocado a realizar la primera subida de tipos de interés”, sostiene. Bank of America, de hecho, prevé que el BCE suba los tipos entre 50 y 75 puntos básicos en sus reuniones de junio o julio.
Un conflicto largo sería «desastroso»
En caso de que el conflicto se alargue, truncándose las negociaciones de paz que tienen lugar actualmente entre las dos potencias enfrentadas, Irán y EEUU, Coronil anticipa un horizonte desastroso para la economía global. “Tendríamos unas previsiones de frenazo económico bastante considerables. Y realmente las consecuencias serían quizás más acusadas que lo que vimos por el comienzo de la guerra en Ucrania”.
Pese a estas previsiones, los expertos no descuentan ahora mismo un descalabro de la economía, que ha demostrado en crisis anteriores —el Covid-19 y Ucrania, las más recientes— que es capaz de recuperarse de las peores cricrunstancias. “No hay que olvidar que las empresas, en estos períodos de crisis energéticas, tienen la capacidad de reacción para reinventarse”, señala Coronil.
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