Noelia Castillo Ramos, barcelonesa de 25 años, será la sexta paciente psiquiátrica de Catalunya en acceder a la muerte digna. La joven creció en centros de acogida desde los 13 años. En octubre de 2022, sufrió una agresión sexual múltiple e intentó suicidarse. Como consecuencia, se quedó parapléjica. No puede moverse de cintura para abajo y sufre fuertes dolores neuropáticos e incontinencia. La joven, que se convertirá en la persona más joven de España en recibir la eutanasia, presentó problemas mentales, como un trastorno límite de personalidad, desde muy pronto.
El Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) es una enfermedad mental grave caracterizada por una inestabilidad generalizada en emociones, relaciones interpersonales, autoimagen y conducta, siendo la desregulación emocional su núcleo psicopatológico fundamental según la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental.
En la preadolescencia
Se estima que entre el 1,4% y el 5,9% de la población sufre este trastorno. En España, afectaría a más de 600.000 personas. Se trata de una patología de la inestabilidad y del impulso, que da la cara en la preadolescencia y suele diagnosticarse en la edad adulta, ya que se estima que la personalidad no llega a formarse hasta los 18 años de edad, por tanto, que aparezcan síntomas en la adolescencia no significa que se llegue a desarrollar, detalla la Fundación AMAI TLP, una ONG con sede en Madrid dedicada a ayudar a personas con la enfermedad y a sus familias.
Las personas afectadas tienen dificultades para manejar sus emociones e impulsos, en relación a los demás. «El TLP genera mucho sufrimiento y dolor a la persona afectada, y también a su familia y amigos», apunta la Fundación. «Es importante prestar atención a rasgos y síntomas que puedan aparecer en edades tempranas para poder hacer una prevención y tratamiento eficaz e intentar minimizar las consecuencias del trastorno. Es una patología que puede darse en diferentes contextos independientemente de las características sociales y culturales de la persona afectada», indica esta entidad.
Diagnóstico complejo
La Fundación asegura que el diagnóstico del Trastorno Límite de la Personalidad es «algo complejo» porque abarca todo el espectro de la patología. Por eso la mayoría de pacientes son diagnosticados con otros trastornos mentales o bien presentan múltiples diagnósticos de manera simultánea.
El TLP se puede confundir con trastornos del estado de ánimo como el trastorno bipolar ya que ambos comparten sintomatología
El TLP se puede confundir con trastornos del estado de ánimo como el trastorno bipolar, ya que ambos comparten sintomatología como la inestabilidad y los cuadros depresivos, aunque en el primero esa inestabilidad es más estable y los cambios son constantes; es decir, el estado de ánimo puede variar incluso en segundos, mientras que en el trastorno bipolar se habla incluso de meses permaneciendo en el mismo estado (manía, hipomanía y depresión), explica esta ONG.
Los síntomas
Entre los síntomas, se enumeran: los antipsicóticos, en momentos de estrés los pacientes pueden llegar a desarrollar sentimientos de suspicacia y mucha desconfianza, pensar que los demás hablan de ellos o que quieren hacerles daño; disociación sobre todo en pacientes que han experimentado un trauma temprano; conductas de riesgo (intentos de suicidio o autolesiones) que suelen llevar a los pacientes al servicio de urgencias o a un ingreso.
«Pueden interpretarse por los demás como formas de manipulación o de llamada de atención, pero son en realidad formas disfuncionales que han aprendido para regular o aliviar un dolor insostenible en ese momento», se señala.
También se describen explosiones de rabia, hipersensibilidad, miedo al abandono, relaciones inestables e intensas, identidad alterada, impulsividad… En cuanto al tratamiento, la Fundación AMAI señala que el Trastorno Límite de la Personalidad puede tratarse con psicoterapia o terapia de diálogo. En algunos casos, concluyen, se pueden recomendar medicamentos para tratar síntomas específicos y siempre con la supervisión de un profesional médico.
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