El Parlamento Europeo ha aprobado este jueves una propuesta de prohibición de los llamados deepfakes sexuales, vídeos hiperrealistas generados con inteligencia artificial que recrean contenido explícito o íntimo de las víctimas sin su consentimiento.
Este nuevo veto se incluye en la propuesta de simplificación de la Ley de Inteligencia Artificial (AI Act, en inglés), acordada hoy por los principales grupos políticos de la Eurocámara. Con 569 votos a favor, 45 en contra y 23 abstenciones, el pleno ha fijado una posición que propone retrasar la aplicación de las normas que limitan algunos de los sistemas de IA considerados de alto riesgo, como los que recurren a datos biométricos —huellas dactilares, reconocimiento facial, iris ocular y voz— o los utilizados en infraestructuras críticas como la justicia, la educación o la gestión de fronteras.
Representación gráfica de la elaboración de un ‘deepfake’. / Archivo
El Parlamento se ha mostrado a favor de agilizar la regulación y permitir que los proveedores de servicios de IA puedan utilizar datos personales para corregir sesgos de sus sistemas solo cuando sea «estrictamente necesario». Como se adelantó hace dos semanas, el compromiso también fija un régimen menos estricto para los sistemas de IA integrados en productos ya regulados por sus sectores y reduce a tres meses el periodo de gracia para las obligaciones de transparencia para modelos de IA generativa como ChatGPT, Gemini, DeepSeek, Claude o Grok.
La simplificación normativa propuesta por la Comisión Europea, conocida como ómnibus digital, ha puesto sobre la mesa recortes legislativos que organizaciones de derechos digitales han tachado de «extremadamente peligrosas». Por ejemplo, pidió eximir a los proveedores de sistemas de IA de alto riesgo de todas sus obligaciones sin dejar rastro, una posición que terminó siendo rechazada por el Consejo Europeo, integrado por los 27.
Calendario de aplicación
La regulación europea de la IA no se aplicará de golpe, sino de forma gradual, una fórmula escalonada que da margen a las empresas para que puedan adaptarse a las nuevas exigencias. El próximo 2 de agosto entrarán en vigor las que afectan a productos de IA ya regulados por sectores como los vehículos de motor, los juguetes, los sistemas ferroviarios, los productos sanitarios o los equipos radioeléctricos, entre otros. A partir del verano, la ley afectará desde a los algoritmos utilizados en trenes de alta velocidad hasta el software desplegado en hospitales que ayuda a detectar tumores cancerígenos.
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