Es el rostro más reconocible del Grupo Pachuca en Oviedo y mano derecha de Jesús Martínez. A él llega el «feedback» de todo lo que rodea al Oviedo, por eso los tiempos buenos y los malos los vive con más intensidad.
Martín Peláez atiende a LA NUEVA ESPAÑA con motivo del centenario azul para repasar la historia, hablar del presente y despejar dudas de cara al futuro.
¿Qué ha aprendido en este tiempo sobre la historia del Oviedo?
Entre lo que te cuenta la afición y lo que aprendes de la gente del club, te das cuenta de todo lo que ha vivido esta institución, sobre todo en su historia reciente. Lo que ha sufrido, lo que ha pasado, lo que ha aguantado su gente… Este club ha salido adelante por su afición. Esa es la realidad. En cuatro años te empapas de lo que significa el Oviedo. Aquí la gente lo vive y lo sufre. Las reacciones, para lo bueno y para lo malo, son consecuencia de esa pasión.
¿Muy diferente a México?
Sí, sí. Yo vengo del mundo del fútbol, pero la manera en la que se siente aquí es diferente. En Oviedo la gente vive, sueña y respira fútbol. Parece que todo gira alrededor del Oviedo.
¿Qué época le habría gustado vivir como presidente?
(Se lo piensa). Sé cuáles, no. (Risas). Las duras, no. Los que pasaron por esas etapas tienen muchísimo mérito. Fueron momentos muy complicados, con pocos recursos y muchas carencias. Tuvo que ser duro.
¿Y de las buenas?
Si tengo que elegir, me habría gustado vivir la etapa europea, la UEFA, o años buenos en Primera. Pero tampoco cambio mi etapa. A uno le toca cuando le toca. Y en estos cuatro años ha habido momentos duros, pero muchos más buenos que malos.
¿Un jugador o entrenador histórico que te habría gustado tener ahora?
Lángara, sin duda. Todo el mundo habla de él como el mejor de la historia. Y como entrenador, Luis Aragonés. Tenerlo habría sido un lujo.
¿Cómo le gustaría ser recordado en la historia del Oviedo?
Como lo que soy: una persona cercana. Me considero un presidente de calle. Vivo aquí, soy un ovetense más. Quiero que se recuerde que todas las decisiones que tomé fueron pensando en el bien del club. Algunas no salieron bien, otras sí, pero siempre con esa intención. Y como alguien implicado con la ciudad, con la gente y con el club. Soy un enamorado del Oviedo.
Del centenario, ¿qué destacaría?
Muchas cosas. El libro del centenario va a quedar para siempre. La camiseta también. Los eventos, tanto en Oviedo como en Madrid, el Garra Fest… Y, en lo personal, la visita al Vaticano es muy especial.
¿Ha afectado la situación deportiva a los actos?
No. El centenario lo planificamos hace tiempo. Algunas cosas se han tenido que ajustar, pero no por el momento deportivo sino por cuestiones logísticas. Por ejemplo, queríamos hacer una intervención artística en el Tartiere, pero no se pudo por temas de licencias. También tuvimos que cambiar alguna ubicación. Pero estamos muy satisfechos.
¿El partido de los amigos de Santi y de Esteban es el cierre?
Es el acto central. Puede haber alguna cosa más, pero esa semana concentra lo principal: el partido, la camiseta, el Vaticano, el libro, el congreso…
Vayamos a su experiencia en el Oviedo. Su llegada. ¿Cómo se fraguó?
Yo sabía que Jesús llevaba tiempo intentando comprar el Oviedo, pero no imaginaba que me iba a proponer la presidencia.
¿De verdad no se lo olía?
No, no, de verdad. El día que se cierra la compra estaba de vacaciones. Me llama Armando Martínez (hermano de Jesús) y me dice que probablemente se cerraba la operación. Luego, en una comida, Jesús me lo propone directamente. No me lo esperaba. Me dijo que lo pensara, pero le respondí en segundos: «Me voy».
¿No le asustó el cambio?
No. Al contrario. Luego ya piensas en la familia, en cambiar de continente… pero la decisión fue inmediata. En diecisiete días ya estaba aquí.
¿El mayor choque?
El límite salarial. Es lo más diferente respecto a México. Hay diferencias culturales, claro, pero esas se salvan. Pero el control de LaLiga sí choca con lo que estamos acostumbrados en México.
¿Cómo valora el tope salarial?
Creo que es positivo, de verdad lo considero así, porque es un mecanismo que evita alimentar las deudas, pero quizá podría tener algo más de flexibilidad.
¿Qué es lo que más le gusta de Oviedo?
La calidad de vida. Es una ciudad tranquila, segura, muy agradable. Una ciudad señorial. Mi familia está feliz, y eso es clave para tener una mejor opinión.
¿Y lo que más echa de menos de México?
A mi madre, sobre todo. Y también la comida, los amigos, tu arraigo… Mi vida estaba allí.
¿El día que se jubile dónde vivirá?
Mi idea es estar entre Oviedo y México. Pero de Oviedo nunca me iré totalmente, o eso es lo que me gustaría.
Ha sido muy criticado en los últimos meses. ¿Cuál es su peor momento como presidente?
Las semanas tras la salida de Paunovic y la llegada de Carrión. Bueno, y sus resultados. Fueron semanas muy duras. Entre nombrar a Carrión y la llegada de Almada lo pasé mal. Fue el peor momento de la gestión. Especialmente por la reacción de la gente. Fue dura. Es normal que te afecte. Entiendo la crítica y la pasión de la gente, pero vivirlo… Tuve días muy jodidos. Sobre todo cuando afecta a tu familia duele más.
¿Les afecta?
Recuerdo el 31 de diciembre que fuimos en familia al campo de San Francisco, y recibimos unos comentarios muy feos. Mi hija quiso responder. Fue una situación desagradable que serían diez segundos, pero piensas, «estoy aquí intentando hacer mi trabajo con esfuerzo, estamos en fin de año…». Me dolió ver a mis hijos afectados. Acepto la crítica, pero cuando se vuelve agresiva… Que te den patadas al coche cuando sales del estadio… Eso es pasar los límites.
El mejor momento es fácil. Elija una escena concreta.
Buff, hay varios… Cuando mete el gol Portillo es uno. Me había ido del palco y ahí me abracé con gente de la grada, no sé ni con quien. Luego, en el túnel, me acuerdo de Laura (González Manjoya, directora de comunicación) que me decía cosas muy bonitas, pero yo estaba como en una nube. Y luego con la gente al día siguiente… Me lo imaginaba grande, pero ¿tanto?
¿Es verdad que a medio partido siempre abandona el palco?
Sufro mucho arriba y si no viene el presidente del otro equipo, dejo a Manolo (Paredes) en el palco, y me bajo a la capilla a rezar un poco y después me pongo en una zona entre los palcos, veo el partido, pero no paro.
¿Habla habitualmente con los expresidentes del Oviedo?
Sobre todo con Eugenio (Prieto), tengo una gran relación con él y le estoy muy agradecido por sus consejos. Con Manolo Lafuente tengo algún acercamiento y con Jorge (Vallina) y Fidalgo hablo menos.
«Pachuca se va en junio». Le habrá llegado esa frase.
Lo he oído, sí. Es falso. Que la gente esté tranquila: el Grupo Pachuca nunca ha vendido a ningún equipo. Si ahora vende León es por que le obligan. Para Pachuca, el Real Oviedo es muy importante. Hay proyecto y no tenemos ninguna intención de vender. Estamos totalmente implicados. Puede haber errores, pero el compromiso es absoluto. El proyecto es a largo plazo. La ciudad deportiva es una muestra clara. Si nos toca descender y volver a remar, lo haremos y regresaremos.
Precisamente, la ciudad deportiva. ¿Cómo se financia? Es algo que aún no han aclarado.
Será el mayor legado del Grupo. Permanecerá muchos años y tendrá beneficios para el club. La obra total puede andar en los 30 o 40 millones de euros. No somos irresponsables, la haremos en etapas, tenemos aún una parte, pequeña eso sí, de CVC, pero actuaremos con responsabilidad. Nosotros vamos a empezar las obras con los terrenos ya pagados, y son 390.000 metros. Y buscamos formas de financiación con entidades bancarias, además del apoyo de Esfer.
¿Puede alterar los planes deportivos? Por ejemplo, el tope salarial.
A lo mejor puede afectar un poco algún año, tenemos que ser cuidadosos con eso. Para nosotros tener el mejor equipo posible es prioritario.
¿Habrá cambios en la estructura?
Sí. Hemos aprendido de estos cuatro años y hemos detectado áreas de mejora, tanto en lo deportivo como en lo corporativo, en esto reacomodar personal, con ajustes y yo delegando más. Siempre hemos hecho cambios, ¿eh? Pero, sí, habrá novedades.
Lleida ya anunció que necesitaban cambios en la dirección deportiva.
Queremos reforzar la dirección deportiva y el área de scouting, que es muy pequeña. La mayoría de equipos tienen más de diez personas. Hay que ampliar el área, tanto nacional como internacional, con gente de fuera. Lo de aquí lo controlamos más, pero hay que crecer.
¿Cuentan con Lleida y Suárez?
Sí, seguirán con nosotros.
¿Qué errores se han cometido?
El error, no nuestro sino mío, ha sido el regreso de Carrión. No por él, que es un gran entrenador y un gran amigo. Pero no teníamos que haberle fichado. No dimensioné en lo personal el problema. Sabía que había un rechazo, pero hasta que no vives las cosas no te das cuenta, no lo ubicas. Y los resultados no acompañaron. Si hubiera ganado un par de partidos…
Visto lo visto, ¿cree que la gente le hubiera perdonado?
No, igual no, pero no hubiera habido una reacción tan grande. Pero insisto en que es un error evidente mío.
¿Ha hablado con él tras el despido?
Una vez un poco después de su salida. Después ya no. Pero le tengo en una gran estima.
Más errores.
Algunos fichajes no han funcionado como esperábamos. Pero nos sorprendieron los tiempos, llegamos un mes después a la fiesta, y la inexperiencia en Primera ha pesado. También el presupuesto ha influido. Muchos no han querido venir al último en subir. Y otros pedían unas condiciones que nos hipotecaban.
Por cerrar el capítulo del Rayo: ¿ya han descartado ejercer acciones legales?
Reclamamos los daños de nuestros aficionados, pero no iremos a la justicia ordinaria. Sería un proceso largo. Luchamos con nuestras armas, fuimos con todo. Ahora toca centrarse en lo deportivo.
¿Cómo quedó la relación con Tebas?
Cada uno defiende su punto de vista, seguimos pensando que se actuó mal, se lo dije a Javier. Ellos dicen que actuaron conforme al reglamento, pero creemos que fue una negligencia y que las formas no fueron las correctas.
A pesar de lo del Levante, ¿aún tiene esperanzas en la salvación?
Sabemos que la situación es muy comprometida y el margen error está al límite, pero este equipo, mientras tengamos vida y esperanza, tiene que pelear cada partido, cada balón, cada jugada, como somos siempre los oviedistas, gente de lucha, de entrega y de nunca rendirse.
¿Cuáles son los cálculos para la salvación?
Todos al principio de Liga te dicen que hay que llegar a 40. Ahora, piensas que con 38 podrías salvarte… Y es una cantidad a la que puedes aspirar. Hay que ganarlo todo en casa. De los cinco partidos que nos quedan en el Tartiere, tenemos que ganar cuatro porque son rivales directos. Y fuera hay que rascar algo.
Complete la frase: «Si se desciende sería…».
(Duda antes de contestar) Una experiencia de vida.
La visión positiva: Si se salva el Oviedo, ¿lo celebraría más que el ascenso?
También sería una experiencia de la que aprender, pero sí, lo celebraría como un ascenso. El año del ascenso fue muy bonito y con el mejor colofón. Este año sería salvar un año muy duro. Sería una liberación.
¿Ve a Almada en el Oviedo el año que viene?
Sí.
¿Aunque se descienda?
Sí, pase lo que pase, esa es la idea tanto de Jesús como del Grupo. Salvo que pase algo muy raro, o que él tenga otros planes, va a seguir. Ya lo hemos hablado con Jesús y con él.
¿Cómo ve a Jesús Martínez? ¿Le ha afectado en el ánimo la situación del equipo?
Está fastidiado porque es ganador. Le gusta ganar hasta al dominó. Y no le gusta que la gente esté enojada, ni ver al equipo así en la tabla. Ni ver al oviedismo triste. Pero somos conscientes de que en el fútbol hay momentos buenos, regulares y malos.
Ya ha dicho que hay Pachuca para rato. ¿Hay presidente para rato?
Eso no depende de mí, pero si es por mí hay para rato, sí. Este año he pasado momentos difíciles, pero estoy enamorado de este proyecto y pienso a largo plazo. Me veo mucho tiempo como presidente del Oviedo.
Cuando sople las velas del 100 cumpleaños, ¿qué pedirá?
Estar en Primera.












