Completamente calcinado y hasta con la matrícula irreconocible. Así fue cómo quedó el coche de Jesús Tavira, el alicantino cuya desaparición ha denunciado su familia y la Policía trabaja ahora en esclarecer sin descartar ninguna hipótesis, incluida la de que se trate de un acto voluntario.
El desaparecido, que ahora se dedica al negocio de compra venta de coches de segunda mano y a prestar dinero tras haber subarrendado la empresa de chatarrería que regentaba en la zona del cementerio de Alicante, fue visto por última vez el pasado miércoles por la mañana junto a otras dos personas en el mismo coche, un Audi Q5, que en la madrugada del sábado fue incendiado.
Irreconocible
El vehículo se encontraba estacionado en la calle Pascual Bone del barrio Virgen del Remedio, a escasos metros del centro social Gastón Castelló y de la mezquita, quedando irreconocible. Las llamas borraron la matrícula y el color.
El incendio del Q5, donde se encontraron restos de dos móviles sin internet compatibles con los usados por Tavira, afectó a una furgoneta que se encontraba estacionada a su lado.
Grabaciones
La Policía Nacional ha analizado grabaciones de las cámaras de Tráfico instaladas por el Ayuntamiento donde se detecta el coche del Tavira no muy lejos del lugar donde apareció calcinado. Esto ocurrió el miércoles y el vehículo no volvió a ser detectado por esas cámaras, lo que induce a pensar que fue estacionado donde dos días después le prendieron fuego. Un lugar, según los vecinos, donde encontrar aparcamiento no es tarea fácil
Jesús Tavira, en una imagen de archivo cuando declaró como testigo en el juicio del caso Sala. / RAFA ARJONES
Testigo del caso Sala
Lo que sí parece tener claro la Policía es que la desaparición no guarda relación con el caso del asesinato de María del Carmen Martínez, la viuda del presidente de la CAM. Tavira compareció en 2019 como testigo en el juicio por este caso y declaró hasta en tres ocasiones en Comisaría, donde informó a la Policía de dos ciudadanos magrebíes que estaban esa tarde en el negocio donde sucedió el crimen, pero de los cuales se descartó luego su implicación. En el juicio achacó a cuestiones comerciales las 232 llamadas que tuvo con el acusado absuelto, Miguel López, durante los dos meses anteriores al asesinato.
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