SEAN PENN | Sean Penn, un rebelde con causas

Solo en el escenario del Dolby Theatre se quedó Kieran Culkin cuando no pudo entregar el premio al mejor actor de reparto en la última gala de los Oscar. Con su plantón a la Academia, el galardonado Sean Penn pasó a formar parte de un selecto club cuyos miembros han dado la espalda, por motivos muy distintos, al ritual de Hollywood: Marlon Brando, que envió a una activista indígena en protesta por el trato al pueblo nativo americano; Woody Allen, que nunca acude porque coincide con su cita semanal con el clarinete; o George C. Scott, que consideraba aquello «una patochada». «Sean Penn no pudo estar aquí esta noche, o no quiso, así que aceptaré el premio en su nombre», se limitó a decir Culkin al ver que la estatuilla se quedaba huérfana en sus manos.

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