La Unidad Central Operativa de la Guardia Civil llegó al caso de la desaparición de Francisca Cadenas en Hornachos (Badajoz) en el otoño de 2024, más de seis años después de que ocurriera. La investigación de la Guardia Civil de Badajoz estaba en punto muerto y sostenía como principal hipótesis que la mujer, madre de tres hijos, se había ido de forma voluntaria lejos de su familia y de su pueblo. Fue la insistencia de su familia, especialmente la de su hijo pequeño, José Antonio, la que hizo que la UCO cogiera las riendas de la operación Makler (pasadizo).
Casi año y medio después, el pasado 11 de marzo, los agentes detuvieron a los hermanos Manuel y Julián González (‘El Pajarraco’ y ‘El Negro’, para el pueblo). Bajo el patio de su casa recuperaron el cuerpo de su vecina, sepultado allí desde la primera noche, la del 9 de mayo de 2017.
Micros en los coches, en casa…
La investigación de la UCO, a la que ha tenido acceso el canal de investigación y sucesos de Prensa Ibérica, fue intensa y contó con todos los medios humanos y técnicos posibles. En octubre de 2024 los agentes, dirigidos por una teniente, pidieron intervenir el teléfono móvil de Julián, el primer sospechoso. Luego, colocaron dispositivos de seguimiento en su coche. En junio de 2025 hicieron lo mismo con su hermano Julián y sus vehículos.
Los agentes consideran relevantes dos visitas al cementerio que los hermanos hicieron coincidiendo con la reconstrucción que la UCO hizo en la puerta de su casa. Concluyen que el revuelo policial de esos días pudo «generar» en ellos «la necesidad de asistir (al cementerio)»
Por último, colocaron micrófonos en el patio interior y otras zonas comunes de la casa de la calle Nueva número 3, donde vivían los dos hermanos. En la investigación se utilizaron también «micrófonos digitales direccionales», los conocidos como micrófonos ambientales o Array, para escuchar conversaciones que mantenían los hermanos con otras personas en calles, terrazas de bares y otros lugares que frecuentaban.
Veinte lugares de interés
Los dos hermanos González fueron vigilados día y noche durante meses. Convencidos de que ellos habían ocultado el cadáver de Francisca Cadenas en algún lugar, los agentes vigilaron todos los puntos a los que acudían. En el sumario constan hasta 20 lugares frecuentados por los hermanos en los que los investigadores pidieron permiso al juez para colocar esos micrófonos ambientales.
Trece de ellos son bares y restaurantes de Hornachos, Llera y Llerena. En la lista para colocar esos micros ambientales figuraban también el aparcamiento de la Ermita de los Remedios, la gasolinera de la cooperativa municipal, la báscula municipal y su aparcamiento, las proximidades de una finca llamada El Corralón, el aparcamiento del centro de interpretación de la naturaleza Sierra Grande de Hornachos, al sur del pueblo, y el Pilar de Palomas (una obra de ingeniería hidráulica de la época mudéjar).
15 minutos en el cementerio
Entre esos puntos de interés que fueron vigilados se incluía también el «cementerio y caminos aledaños». Así, un informe sobre las actividades de los hermanos, de octubre de 2024, recoge dos visitas de Julián al camposanto municipal: «en este periodo, el investigado ha acudido en dos ocasiones, el 10 y 21 de octubre del presente, con una permanencia en el lugar por debajo de 15 minutos», escriben los investigadores de la UCO al juez encargado del caso.
En ese mismo mes de octubre, los agentes vigilaron otra visita al cementerio de Manuel González, el hermano mayor. Allí están enterrados el padre y el tío de Julián y Manuel, según comprobaron los investigadores en las lápidas. Y también su madre. En el informe, los agentes incluyen otros lugares de interés que fueron visitados por los sospechosos, como un bar, dos restaurantes, una panadería y dos tiendas de alimentación para animales.
Las vigilancias a los hermanos continuaron y, en febrero de 2025, registraron otras dos visitas de Julián y Manuel al cementerio del pueblo. Ocurrieron los días 13 y 25 de febrero y los investigadores escribieron entonces que «dichas visitas son llamativas para el Equipo de Investigación». Los días anteriores había habido revuelo en Hornachos porque la Guardia Civil había hecho una reconstrucción de la desaparición de Francisca Cadenas a la misma puerta de la casa de los hermanos. De ahí que los agentes indiquen al juez que esa actividad policial en el pueblo pudo «generar la necesidad del investigado de asistir (al cementerio) por algún motivo».
«No se van a mover»
De hecho, después de una de esas visitas al cementerio, Julián habló por teléfono con un amigo al que le comentó: «De ahí vengo, que hace tiempo que no veía a la vieja. Digo, vamos a ver, porque como dijo aquél, sabemos dónde están. Están ahí, los pobres, no se van a mover». Los guardias civiles de la UCO interpretan que se refiere a su madre y que habla en tono jocoso para «romper el hielo» de la conversación con su amigo.
Los investigadores pidieron permiso al juez para colocar micrófonos ambientales en esos 20 lugares y también para grabar los posibles encuentros y conversaciones que Julián y Manuel González pudieran mantener allí con alguno de los 34 vecinos considerados también de interés. Entre ellos, los dos hermanos de Julián y Manuel, su cuñada y sus sobrinas (con las que tenían buena relación). «No se puede descartar que en un momento dado mantengan una conversación de relevancia para la investigación con una persona que pudiera considerarse de mayor confianza para el investigado», explicaron los agentes al juez. Las escuchas comenzaron el 2 de marzo. El día 11 fueron detenidos.











