Bin Salman presiona a Trump para continuar la guerra, realizar operaciones terrestres y derrocar el régimen iraní

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Mohamed bin Salman busca aprovechar la coyuntura para derrocar al régimen iraní y redibujar el mapa de Oriente Próximo.

El príncipe saudí presiona a Trump para intensificar la guerra y realizar operaciones terrestres estratégicas contra Irán.

Mientras Trump afirma haber dialogado con Irán sobre una posible resolución, Teherán rechaza esa versión.

Arabia Saudí y los países del Golfo sufren ataques a sus infraestructuras energéticas y enfrentan el bloqueo del estrecho de Ormuz.

El príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman, cree estar ante una “oportunidad histórica” para derrocar a la República Islámica de Irán, redibujar el mapa de Oriente Próximo y liderar la región sin la oposición de su némesis. Según The New York Times, el gobernante de facto del reino wahabí, conocido por sus siglas como MBS, no quiere oír hablar de una salida negociada a la guerra, opción que Donald Trump dice contemplar para aliviar la presión de los mercados.

El príncipe heredero saudí quiere llegar hasta el final, acabar con el régimen de los ayatolás, y para ello considera necesario redoblar los ataques contra las infraestructuras energéticas iraníes o llevar a cabo operaciones terrestres para tomar enclaves sensibles para Teherán como la estratégica isla de Jark, el núcleo exportador de petróleo del país que Estados Unidos atacó a mediados de marzo.

Según The New York Times, MBS no esconde sus intenciones en sus diálogos con Trump. Un Trump que, sin embargo, dice haber mantenido en los últimos días “conversaciones productivas” con Teherán “sobre una resolución completa y total de nuestras hostilidades”. Irán rechaza de plano la versión del inquilino de la Casa Blanca.

En público, Riad dice defender la vía diplomática. “El Reino de Arabia Saudí siempre ha apoyado una resolución pacífica de este conflicto, incluso antes de que comenzara”, recoge el comunicado del Ministerio de Asuntos Exteriores.

En la nota, sin embargo, el reino wahabí acusa a Teherán de haber optado “por un peligroso juego al borde del abismo en lugar de soluciones diplomáticas serias”. “Esto perjudica a todas las partes implicadas, pero a ninguna tanto como a Irán”, zanja la misiva.

Arabia Saudí y los países del Golfo son los principales damnificados de la guerra. Las represalias iraníes golpearon las infraestructuras energéticas del reino del desierto. Kuwait, Baréin, Catar y Emiratos Árabes Unidos también dieron cuenta de ataques casi diarios contra sus principales refinerías de petróleo.

La gran piedra en el zapato de las petromonarquías del Golfo es el bloqueo de Ormuz. Buena parte del petróleo de Arabia Saudí, Emiratos y Kuwait debe atravesar el estrecho para llegar a los mercados internacionales, y eso que Arabia Saudí construyó durante décadas un oleoducto en caso de que Ormuz cerrara algún día. Ese día llegó.

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