Tras casi una década de intensas negociaciones, la Unión Europea y Australia han cerrado este martes un «ambicioso» acuerdo comercial que reducirá los aranceles y disparará la inversión entre ambos bloques, un pacto que certifica el interés mutuo por abrir nuevas puertas al comercio que reduzcan su dependencia de Estados Unidos.
Desde la óptica de Europa, el pacto liberará inmediatamente el gravamen que pesa sobre casi el 98% las exportaciones de sus mercancías a la isla continente, que en 2025 concentraron un valor de 37.000 millones de euros. Eso supondrá un ahorro para los exportadores de los 27 de más de 1.000 millones de euros en derechos de aduana, según ha informado la Comisión Europea.
El desbloqueo arancelario podría disparar las exportaciones hasta un 33% durante la próxima década, disparando su valor hasta alcanzar los 17.700 millones de euros anuales. Ese escenario supone un importante beneficio para todo tipo de productos fabricados o elaborados tanto en la UE. Son los siguientes:
El acuerdo elimina los aranceles del 5% que gravan a automóviles, camiones y piezas de vehículos de motor de la UE. Bruselas calcula que eso podría aumentar en hasta un 52% la comercialización de coches, motos y otros vehículos motorizados. Eso supone una gran noticia para la influyente y estratégica industria automotriz europea, capitaneada por gigantes empresariales como Grupo Volkswagen, Stellantis, Grupo Renault o Grupo BMW.
El tratado comercial beneficiará las exportaciones de alimentos y bebidas de la UE. Con su entrada en vigor se eliminarán los aranceles del 5% que afectan a productos de gran volumen de exportación como son el vino, el chocolate, la pasta, las bebidas alcohólicas, las galletas o las hortalizas en conserva. Otros productos gravados con un 10%, como los quesos, verán como se reducen sus barreras arancelarias tras un breve período de transición. La UE calcula que el acuerdo catapultará hasta un 48% la venta de productos lácteos.
Una de las patas más estratégicas del nuevo pacto comercial es la que garantiza a la UE el acceso a las materias primas que Australia alberga en su subsuelo. Se trata de minerales como la bauxita (aluminio), el hierro, el litio, el uranio, el oro o las llamadas tierras raras que son cruciales para el desarrollo económico y para la fabricación de tecnología civil y militar, desde los cables de fibra óptica a las baterías eléctricas.
Al proteger las cadenas de suministro, la UE logra una estabilidad frente a crisis económicas o geopolíticas «repentinas» que permite que el mercado sea «más predecible y fiable» para las empresas europeas, indica el bloque en un comunicado. Además, el pacto cuenta con cláusulas de medio ambiente para garantizar que esas materias se extraen de forma sostenible.
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