El ibuprofeno y el paracetamol son dos de los medicamentos más consumidos en España. Presentes en la mayoría de los botiquines, se utilizan con frecuencia para tratar dolores leves, fiebre o inflamaciones. Sin embargo, su uso cotidiano ha generado algunas ideas erróneas, especialmente en lo que respecta a la dosis y la supuesta «potencia» de cada uno. La farmacéutica Elena Monje advierte de que comparar estos fármacos únicamente por los miligramos puede llevar a conclusiones equivocadas.
En un vídeo publicado en su perfil de TikTok, la especialista plantea una duda habitual entre los pacientes: «¿Crees que es más potente un paracetamol de 500 mg o un ibuprofeno, pero de 400 miligramos?». A continuación, aclara que esta comparación no es válida si se basa únicamente en la cantidad. «Si has pensado en el paracetamol porque tiene más miligramos, déjame decirte que no. No se pueden comparar las dosis de dos medicamentos con principios activos diferentes«.
Por qué no se pueden comparar por miligramos
La farmacéutica insiste en que cada medicamento actúa de forma distinta en el organismo, por lo que no se pueden equiparar directamente. Para explicarlo de forma sencilla, recurre a un ejemplo: «Es como comparar un litro de agua con un litro de gasolina». En este sentido, subraya que «aunque tengan la misma cantidad, no tienen las mismas funciones«.
Este tipo de confusión no solo ocurre con analgésicos como el paracetamol o el ibuprofeno, sino también con otros fármacos de uso habitual. Monje relata una situación real en la farmacia que refleja este error. Según explica, «ha venido una paciente diciéndome que un miligramo de lorazepam le parece muy fuerte comparado con lo que se toma su madre de alprazolam, que es 0,5, con eso le basta».
A partir de este caso, la farmacéutica señala dónde está el problema. «Porque tú, cuando comparas dos principios activos, los miligramos ya no equivalen a potencia, porque cada uno tiene su manera de actuar en el cuerpo». Es decir, la dosis numérica no determina por sí sola la intensidad del efecto.
Una farmacéutica busca un medicamento en una farmacia
Más dosis no significa más efecto
Monje explica que esta idea equivocada puede llevar a interpretar mal el uso de los medicamentos. En el caso de los ansiolíticos que menciona, aclara que «un miligramo de lorazepam no es más fuerte que 0,5 mg de alprazolam«. De hecho, añade que el alprazolam, aunque la cantidad sea inferior, «es más potente«.
Este mismo principio se aplica a fármacos tan comunes como el ibuprofeno y el paracetamol. Aunque ambos se utilizan para aliviar el dolor o la fiebre, tienen mecanismos de acción diferentes y no se pueden comparar únicamente por la cantidad de miligramos.

Un farmacéutico recorta el código de barras de una caja de Paracetamol
En España, el consumo de estos medicamentos es elevado, en parte porque muchos se pueden adquirir sin receta en determinadas dosis. Esto ha contribuido a que formen parte de la automedicación habitual, algo que los expertos suelen recomendar hacer con precaución y siguiendo siempre las indicaciones adecuadas.
La farmacéutica lanza un mensaje claro para evitar este tipo de errores y alega que «en farmacología no siempre más dosis significa más potencia«. Entender esta diferencia es clave para utilizar correctamente los medicamentos y evitar confusiones que pueden afectar a su eficacia o a su seguridad.












