Tambores de una integración histórica en la industria de la cosmética. El grupo español Puig y el gigante estadounidense The Estée Lauder negocian su fusión. Así lo ha confirmado la primera —referencia nacional del sector al ser la casa de marcas tan conocidas como Carolina Herrera, Rabanne o Jean Paul Gaultier— en un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). «Puig confirma que está manteniendo conversaciones acerca de una posible combinación de negocios con The Estée Lauder Companies Inc., que implicaría la potencial fusión del negocio de ambas compañías», escribe la firma fundada y controlada por la familia Puig.
La compañía resultante rozaría los 40.000 millones de dólares de valoración (casi 35.000 millones de euros, al cambio actual) en función de su capitalización bursátil combinada: los 30.000 millones de dólares de la estadounidense y los 9.000 millones de la catalana. La norteamericana, por cierto, ha caído más de un 7% en bolsa solo trascender estas conversaciones.
Incluso así, sumar la valoración de mercado de Puig implicaría superar en este ranking a la multinacional suiza Givaudan (está sobre los 30.000 millones de euros de valoración, actualmente) y recortar distancias con la también suiza Galderma (supera los 42.000 millones de euros). La líder absoluta de este podio, a mucha distancia, es L’Óreal, valorada en más de 200.000 millones de dólares.
Asimismo, Puig y Estée Lauder juntas manejarían un volumen de negocio anual de casi 20.000 millones de dólares, entre los 14.000 millones registrados por la estadounidense y los casi 6.000 millones de dólares facturados por la catalana en el último ejercicio. L’Óreal es, de nuevo, el doble de grande, pero este volumen de negocio sí rivaliza con la división de belleza de Unilever o de Procter & Gamble, grandes titanes de la industria del cuidado personal.
Por el lado del lujo, LVMH es la gran aventajada con 81.000 millones de euros de ingresos anuales, pero una integración de Puig en el universo Estée Lauder pondría a este grupo por encima de Kering o Richemont.
Sin acuerdo todavía
La alianza, de todos modos, no es cosa hecha. En el escueto comunicado remitido a la CNMV, Puig recalca que «no se ha tomado ninguna decisión definitiva, ni se ha alcanzado acuerdo alguno«. «Mientras no exista un acuerdo, no puede garantizarse que pueda haber una operación ni sus términos», subrayan.
Una de las grandes incógnitas es, de hecho, en qué términos se sellaría esta fusión. La estadounidense (dueña de Clinique, MAC, Bobbi Brown o Tom Ford Beauty) es más de dos veces mayor a Puig en tamaño, pero se encuentra en un momento algo más delicado que la catalana.
La situación de Estée Lauder
En su último año fiscal, el que terminó en junio de 2025, Estée Lauder registró una caída de sus ventas de un 8% y más de 1.000 millones de dólares de pérdidas. El retroceso se registraba en todas las geografías, muy influenciado por las dificultades que atraviesa el llamado ‘travel retail’ (las ventas en aeropuertos o estaciones de tren o barcos), el mercado del lujo en general y, en concreto, por la debilidad del mercado chino.
También acusaron el impacto de los aranceles o el plan de reestructuración puesto en marcha para paliar toda esta serie de contratiempos. A comienzos de 2025, anunciaron la intención de despedir a hasta 7.000 personas, el 11% de su plantilla.
De hecho, su consejero delegado, Stéphane de La Faverie, admitía en una entrevista reciente con ‘Bloomberg’ que valoraba posibles fusiones, adquisiciones y la venta de empresas menos rentables, todo con la intención de mejorar su situación.
El panorama en Puig
En cambio, Puig acaba de presentar unos resultados anuales que destacan por lo contrario: cifras mejores a lo esperado (tras algunos meses de dudas), en plena tormenta geopolítica y la misma situación de mercado con la que lidia su potencial nueva socia. La empresa con sede en l’Hospitalet de Llobregat (Barcelona) aumentó un 7,8% su facturación comparable (‘like-for-like’, sin tener en cuenta el impacto del cambio de divisas, por ejemplo) en el último año. Es un crecimiento del 5,3% en términos reales, hasta rebasar los 5.000 millones de euros de volumen de negocio anual.
Su problema más acuciante es no conseguir levantar significativamente el vuelo en bolsa. La compañía empezó a cotizar con sus acciones a casi 25 euros y hoy apenas superan los 15. Están, eso sí, de remontada, tras anunciarse estos resultados, lanzar un mensaje de optimismo Marc Puig en la presentación de los mismos y saberse, la semana pasada, que este ejecutivo daba un paso al lado para ceder la silla de consejero delegado a José Manuel Albesa, primera vez que alguien ajeno a la familia fundadora llevará las riendas. Habrá que ver como reaccionan los mercados mañana a la potencial fusión con Estée Lauder.
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