Es considerado el cabecilla de una mafia de criptomonedas que, presuntamente, estafó hasta 3.000 millones de euros, según las víctimas –al menos, 460, según la investigación– en una treintena de países. Un fraude mundial; tal vez, el mayor que se haya investigado. Y al frente, según la investigación de la UCO y la Audiencia Nacional, un grancanario: David Merino, que desde hace tres años –y hasta hace dos días– era un fantasma –según dice– por motivos de seguridad. La Justicia lo ubica en Dubái.
Merino reaparece y lo hace en un canal de Telegram con el nombre de FX News, en referencia a FX Winning, la plataforma que él fundó en 2020 desde un coworking del barrio de Triana, en Las Palmas de Gran Canaria. Su marca se convirtió, a ojos de la Justicia, en la mayor estafa piramidal de criptomonedas.
Merino en el vídeo se dirige a sus antiguos clientes y culpa a sus exsocios de la estafa. «Yo no me he quedado con el dinero de nadie», dice. En el foco sitúa a José Lucas Cruz Barrera, presuntamente testaferro –según la UCO– de la organización. «Una parte muy importante de los fondos quedó bloqueada dentro de una estructura operativa desarrollada por mi asesor externo Cruz Barrera», afirma ahora el grancanario. «Esa estructura incluía una pasarela de pago internacional que debía funcionar de forma segura; sin embargo, no se ejecutó como se esperaba», añade. También subraya que una «parte significativa del capital de clientes se encuentra vinculada a una cuenta asociada» a Cruz Barrera en Emiratos Árabes.
Cruz Barrera –quien en 2019 quiso adquirir el Club Baloncesto Gran Canaria– es, según la UCO, la «persona interpuesta por Merino» en mercantiles estonias a las que presuntamente desviaban fondos. Esas mercantiles están tituladas por otro miembro de la red: Martin Napa. Solo en una de ellas habría recibido 83 transferencias desde España por 771.261,01 euros.
Andrés Izquierdo es otro de los señalados, tras una inversión «con capital que no ha sido retornado».
El último de los nombres que menciona Merino es Patrick Schilling Fuentes, su «socio principal con un 51% y que tenía acceso directo a la operativa, cuentas y relación con clientes». Él era –explica– el que gestionaba los activos. «Con el tiempo han surgido inconsistencias en la gestión», especifica. No aporta más detalles.
La versión que desde su escondite da Merino no concuerda con la investigación, que habla de una trama internacional y acusa a los investigados de presuntos delitos de estafa, apropiación indebida, blanqueo de capitales y organización criminal.
La Justicia sitúa al supuesto cabecilla en Dubái, paraíso al que habría huido tras embolsarse 370 millones de euros a través de su plataforma, que abandonó en 2021 tras idear «complejas estructuras societarias internacionales para diluir su presencia». A través de FX Winning captaban a inversores con falsas promesas de gran rentabilidad. Con el dinero de los clientes, Merino habría adquirido inmuebles y joyas de lujo en Estados Unidos por valor de 10 millones, señala la investigación.
Cuando el sistema colapsó, se esfumó. No solo España le sigue la pista, también Estados Unidos. Tras tres años sin dejar rastro, ahora se justifica y exculpa en las redes donde promete dar más explicaciones.













