Blanca jamás pensó que terminaría en su baño ‘pariendo’ un guante quirúrgico lleno de gasas. Todo ocurrió tras someterse a una operación para quitarse el útero en la que el médico se dejó dentro el guante.
Tras extirpar el útero, que tenía una lesión precancerosa, Blanca volvió a casa y sufrió muchos dolores y contracciones. Algo que los médicos asociaron a posibles gases. «En todo momento dije que tenía contracciones y que sentía ganas de expulsar», afirma Blanca.
Sin embargo, dos días después, Blanca tuvo contracciones aún más fuertes en el baño de su casa. Unas contracciones ante las que terminó expulsando el guante lleno de gases que el cirujano se olvidó dentro de ella.
«A nivel psicológico esto deja huella«, afirma, «quiero que se depuren responsabilidades y que esto no vuelva a suceder, que se revise el protocolo».
Al ver que ni siquiera recibía una disculpa tras lo que considera una negligencia médica, Blanca ha decidido poner una reclamación ante la Conselleria de Sanidad. ¿Logrará hacer justicia y evitar que le pase a más pacientes?











