El sacerdote Manel Sales fue misionero escolapio en África entre 1980 y 2005. Un intervalo de 25 años durante el cual Sales abusó sexualmente de una cifra aún desconocida de menores africanos a los que educaba, alimentaba y también vestía con ropa que recogía en Cataluña. El documental ‘La Fugida. Veritats ocultes’, una producción de 3Cat, Ottokar y El Periódico, basada en una investigación de este diario, revela las sombras de la misión escolapia en Senegal y descubre que esta orden, al contrario de lo que había dicho oficialmente en 2024, seguía amparando a un depredador que ha eludido a la justicia española, senegalesa e incluso a la vaticana.
«La primera vez que vi a Manel Sales estaba de pie sobre la parte trasera de un todoterreno y todos lo aclamaban», explica Enric, un informático catalán que coincidió con el misionero en Casamance, el sur de Senegal, un lugar en el que la compañía Escola Pia de Cataluña arrancó diversos proyectos humanitarios –sobre todo educativos– y de evangelización en la década de los 60.
Babacar, una de las víctimas del sacerdote escolapio Manel Sales, habla por primera vez sobre los abusos en el documental ‘La Fugida. Veritats Ocultes’. / El Periódico
Sales era el escolapio más famoso en Casamance, divertido, sociable, inteligente: «Era uno de ellos»
Sales era el escolapio más famoso de todos ellos. Divertido, sociable, inteligente, incluso había aprendido a hablar diola, la lengua propia del territorio. «Era uno de ellos», lo describe Jordi Tomàs, un antropólogo que ha estudiado a esta etnia durante años.
El secreto
En 2005 un grupo de catalanes que residía en Senegal –entre los cuales se encontraban Jordi y Enric– se enteraron de que Sales estaba violando a los menores de la escuela Joseph Faye de Oussouye. A pesar de que resultaba incompatible que una figura tan venerada como la de Sales fuera en realidad un depredador, quisieron comprobarlo.
En 2005, cooperantes alertaron a las escolapios de que Sales estaba violando a menores en Senegal
«Bastaron unas cuantas preguntas a personas de confianza para confirmarlo», recuerda Laura –otra catalana que estaba en Casamance como cooperante–. Laura fue también quien avisó a los escolapios de lo que estaba ocurriendo. La reacción de la orden fue la siguiente: le prometieron que se harían cargo del problema –que no cuestionaron– pero también le advirtieron de que debía guardar silencio e incluso la intimidaron para asegurarse de que lo hiciera.
La huida de Sales
Poco después del aviso de Laura, los escolapios sacaron a Manel Sales de Senegal y lo devolvieron a Cataluña. A él y también a Josep Maria Canet, director del colegio Joseph Faye de Oussouye, en el que ambos trabajaban. En Casamance nadie comprendió entonces por qué la orden había tomado la decisión de ‘extraditarlos’ a ambos. Canet, a diferencia de Sales, era un religioso más discreto, que mandaba sin alardes y que guardaba más distancia con la comunidad diola.
La orden forzó el regreso a Cataluña de Sales y Josep Maria Canet, al que dos víctimas también acusan de pederastia
De vuelta a Cataluña, Sales se integró en la estructura de la compañía Escola Pia de Cataluña, desempeñando tareas de gestión y manteniendo un perfil bajo. Canet, por su parte, siguió oficiando y aconsejando a sus fieles. Continuó hablando con orgullo de la misión en Senegal, también por televisión, omitiendo siempre el pasado de abusos sexuales de Sales del que ambos habían escapado y que, en 2023, les atraparía. A Sales, y también a él: a los dos.
La indignación
En 2023, varios de los cooperantes catalanes que años antes habían descubierto los abusos de Sales –como Enric, Jordi o Laura–, y que también habían tenido tiempo de comprobar que para los escolapios ‘resolver’ el problema había significado simplemente llevarse a Sales de Senegal y olvidarse de sus víctimas, decidieron reagruparse y contactar de nuevo con la Escola Pia de Cataluña. Les atendió el provincial Jordi Vilà, que acababa de ser elegido como máximo responsable de la organización.
‘La Fugida’ ha localizado a Sales y ha descubierto que los escolapios continúan tratándolo como uno de los suyos: en 2024 le compraron un piso, lo mantienen económicamente y le pagan las vacaciones
Vilà les explicó que habían recibido de forma reciente otra queja formal de una mujer francesa sobre Sales y que, tras escucharla, habían decidido expulsar al misionero pederasta de la orden. Los cooperantes insistieron en que eso no bastaba, había que reparar a las víctimas. Vilà estuvo de acuerdo y la compañía impulsó a raíz de su petición una comisión de reparación externa que durante dos años ha escuchado a los exalumnos de Sales dispuestos a admitir en Senegal –un país que acaba de subir a 10 años de cárcel la pena por mantener relaciones homosexuales– y que ya ha comenzado a indemnizarlos.
Es la primera orden catalana que repara a víctimas de agresores catalanes en misiones en el extranjero. Durante los encuentros de las víctimas, dos exalumnos de la Joseph Faye, verificados por la comisión, denunciaron que Canet también era un pederasta.
El amparo
En junio de 2024 el provincial Vilà atendió a El Periódico y a TV3 para informar sobre el caso Sales. También en esa entrevista, Vilà explicó que Sales ya no era ni sacerdote ni un miembro de la comunidad escolapia por los hechos de Senegal, de los que no quiso detallar su envergadura.
Sales ha quedado impune: no ha sido juzgado por la justicia penal y, al dejar el sacerdocio voluntariamente, ha eludido la justicia religiosa
Tras esa entrevista, este diario arrancó una investigación que ha cristalizado en otro documental: ‘La Fugida. Veritats ocultes’ y que se emitirá este martes a las 22.00 horas en TV3. Este trabajo periodístico ha localizado a Sales y ha descubierto que los escolapios continúan tratando a Sales como uno de los suyos. En enero de 2024 compraron un piso para él y la orden sigue amparándolo: lo mantienen económicamente y le abren las puertas de la residencia de Barcelona cada vez que lo requiere. También le pagan las vacaciones.

El periodista de EL PERIÓDICO Guillem Sánchez, durante el rodaje de ‘La Fugida. Veritats ocultes’ en Senegal / El Periódico
Hablan las primeras víctimas
En el documental participan por primera vez alumnos senegaleses de Sales dispuestos a contar lo que pasaba en ese colegio. Víctimas que, por primera vez, han revelado ante la cámara que Sales, que recogía ropa y material escolar en Cataluña, convenciendo a ciudadanos catalanes solidarios de que así mejorarían la calidad de vida de los niños senegaleses, usaba ese botín de manera perversa.
«Se dio cuenta de que no tenía más ropa que la llevaba cada día al colegio y me dijo que pasara por su despacho», cuenta uno de ellos, Babacar. Lo que sucedió cuando entró en el departamento de Sales fue que el sacerdote, un semidios para los diolas –profesor religioso, hombre blanco y occidental–, se abalanzó sobre él para agredirlo sexualmente. Después, le entregó unos pantalones y una camisa que tuvo que ponerse durante meses, consciente del precio que había pagado por esas prendas, porque no podía elegir.
La impunidad
‘La Fugida. Veritats Ocultes’ también ha localizado y entrevistado a Sales, un depredador que nunca ha sido juzgado por sus delitos. Consultado por este diario acerca de estos hechos, Sales admite que son ciertos, asegura haber tomado conciencia del daño que ha hecho y reconoce que las víctimas son más de 20. En realidad, son muchísimas más. Pero el hecho de que haya reconocido ante la cámara de este documental que son más de 20 ya supone incrementar la cifra oficial que los escolapios han trasladado al Dicasterio para la Doctrina de la Fe.
La Escola Pia de Cataluña es la primera orden que repara a víctimas de agresores catalanes en misiones en el extranjero
Según las fuentes consultadas por El Periódico, que también viajó a Roma para comprobar qué consta en el Vaticano sobre los abusos de Sales, en la Santa Sede constan 17 agresiones del exmisionero a menores africanos. Menos de las que Sales reconoce ahora en el documental. Y las mismas fuentes también aclaran un detalle importante: Sales no ha sido juzgado por el derecho canónico y, en consecuencia, no ha sido expulsado. Lo que sucedió en realidad es que Sales dejó de ser sacerdote voluntariamente, una decisión que desde Roma se interpreta como una estrategia para hacer descarrilar la causa canónica que tenía abierta.
El resultado es que Sales nunca ha sido juzgado por la justicia penal española –no hay denuncias en España– ni tampoco senegalesa y que, al dejar de ser sacerdote, también ha eludido la justicia religiosa. Es decir: ha quedado impune.
La Escola Pia de Cataluña ha pedido que se recuerde en esta noticia el compromiso actual de la organización en el esclarecimiento de estos hechos y también que existen buzones en su web para denunciar de forma anónima cualquier abuso cometido por alguno de sus miembros.
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