- El sector turístico se mantiene fuerte pese a la moderación del gasto
- El conflicto en Irán cambia los destinos de los españoles
- Digitalización del viajero español
- Las agencias online ganan terreno
- Perfil del comprador
- El móvil lidera pero el ordenador resiste
- Más competencia y presión sobre los márgenes
En concreto, el desembolso medio online se situará en 450 euros, frente a los 502 euros de 2025, una caída que refleja cómo la incertidumbre geopolítica y la inflación están condicionando las decisiones de consumo, incluso en uno de los periodos vacacionales más relevantes del calendario.
Así se desprende del “Informe Semana Santa 2026”, elaborado por la empresa de marketing digital Webloyalty, al que ha tenido acceso Confidencial Digital.
El sector turístico se mantiene fuerte pese a la moderación del gasto
Este ajuste en el bolsillo del viajero no empaña, sin embargo, el buen momento del turismo.
El sector encara 2026 con unas bases sólidas y un papel clave en la economía española.
Las previsiones de CaixaBank Research y Exceltur apuntan que el PIB turístico crecerá entre un 2,4% y un 2,5%, por encima del 2,2% estimado para el conjunto de la economía por el Banco de España.
De cumplirse estas cifras, el turismo rozará el 12,8% del PIB nacional, superando incluso los niveles previos a la pandemia.
Este contexto evidencia una paradoja: mientras el sector sigue expandiéndose, el consumidor ajusta su gasto y prioriza mejor cada euro invertido en sus escapadas.
El conflicto en Irán cambia los destinos de los españoles
Tal y como adelantó Confidencial Digital, la escalada del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel ya está teniendo consecuencias directas en el turismo internacional.
Las agencias de viajes españolas han registrado una avalancha de cancelaciones hacia destinos de Oriente Próximo, especialmente en países como Omán, Jordania y Dubái, así como en rutas que utilizan los grandes aeropuertos de la región como escala.
El impacto no se limita a los países del Golfo. Numerosos itinerarios hacia Asia y Oceanía dependen de hubs aéreos como Doha, Dubái y Abu Dabi, lo que está provocando que vuelos con conexión en estos aeropuertos se vean alterados o incluso suspendidos, generando incertidumbre entre los viajeros.
Ante ese escenario, muchos turistas están replanteando sus planes y evitando destinos en Asia y Oriente Medio. En su lugar, optan por alternativas consideradas más seguras, como grandes ciudades culturales en Europa y América.
Entre los destinos más demandados figuran Nueva York, Marrakech y Buenos Aires, según un análisis de la plataforma Freetour.com, basado en miles de búsquedas y reservas de usuarios españoles al que ha tenido acceso Confidencial Digital.
Digitalización del viajero español
La forma de organizar los viajes también consolida tendencias. Internet se mantiene como el canal preferente para contratar servicios turísticos, hasta el punto de que el sector lidera el comercio electrónico en España.
Según datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, agencias, turoperadores, transporte aéreo y hoteles concentran casi una cuarta parte del negocio online, lo que confirma la digitalización del viajero español.
“Los consumidores siguen confiando en el canal online para organizar sus escapadas, pero son más selectivos y buscan optimizar su presupuesto”, explica Paula Rodríguez, Directora de Desarrollo de Negocio en Webloyalty.
La directiva subraya que este contexto afecta especialmente a los viajes al extranjero, donde el impacto de la incertidumbre es mayor.
Las agencias online ganan terreno
El reparto del gasto refleja también cambios en las preferencias. El 72% del presupuesto se destina a agencias de viaje online y empresas de servicios turísticos, consolidando su posición como opción dominante.
Las reservas hoteleras absorben el 16% del gasto, mientras que los vuelos quedan en un 8%, una distribución que evidencia cómo los viajeros valoran cada vez más la comodidad de gestionar todo el viaje en una única plataforma.
Este modelo centralizado permite comparar precios, ajustar itinerarios y acceder a promociones, algo especialmente relevante en un contexto de presión sobre el poder adquisitivo.
Perfil del comprador
El perfil del comprador online de viajes se mantiene estable en términos de género, con una ligera mayoría masculina (52%) frente al 48% de mujeres. Sin embargo, donde sí se perciben cambios es en la edad.
El grupo de 45 a 54 años concentra una de cada tres compras, seguido por el segmento de 55 a 64 años, que representa el 26%. Pero el dato más significativo es el avance de los mayores de 65 años, que ya suponen el 16% de las transacciones online.
En conjunto, los mayores de 55 años concentran el 42% de los compradores digitales de viajes. Se trata de un público con mayor disponibilidad de tiempo y, en muchos casos, más capacidad económica para viajar.
El móvil lidera pero el ordenador resiste
El dispositivo desde el que se realizan las compras también deja pistas sobre el comportamiento del consumidor. El móvil domina, con el 59% de las reservas, aunque el ordenador gana terreno y alcanza el 40%, mientras que la tableta se mantiene en un residual 1%.
Este ligero repunte del ordenador responde, según el informe, a que los usuarios prefieren pantallas más grandes cuando comparan múltiples opciones o realizan reservas complejas, lo que introduce matices en el proceso de compra digital.
Más competencia y presión sobre los márgenes
La Semana Santa sigue siendo un periodo de altísima competencia entre empresas turísticas. La abundancia de ofertas beneficia al consumidor, pero complica la rentabilidad de las compañías, que deben hacer frente a costes crecientes.
Las previsiones del centro de estudios Funcas sitúan la inflación en torno al 2,4% en 2026, pero el turismo soporta presiones adicionales derivadas del encarecimiento del transporte, la vivienda, la energía y los salarios.
En este contexto, las empresas buscan nuevas vías de ingresos. Una de ellas es la publicidad en las tiendas digitales, que se consolida como herramienta estratégica para monetizar el tráfico digital sin deteriorar la experiencia del cliente.














