La omnipresencia de las pantallas en la vida de los menores se ha convertido en una de las grandes preocupaciones para padres y educadores. El debate sobre a qué edad deben tener su primer móvil o cuánto tiempo deben pasar conectados es constante. Para abordar esta cuestión, el pediatra Raimon Pèlach, miembro de la Asociación Navarra de Pediatría (ANP) ha explicado las claves para una gestión saludable de la tecnología en la infancia y la adolescencia.
La clave: el ‘menor maduro’
Frente a la pregunta de cuál es la edad ideal para tener un primer móvil, Pèlach descarta una cifra concreta y apela al concepto del «menor maduro«. Según el experto, la decisión dependerá «del grado de madurez del menor, de la estructura familiar y de cómo va en la escuela«. No obstante, sí advierte que un niño de comunión, por ejemplo, es demasiado pequeño, ya que «la corteza frontal no está formada del todo hasta los 21 años«.
El pediatra subraya que la tecnología ya forma parte de la vida, por lo que el objetivo no es prohibir, sino «comprender el mundo digital para conseguir la competencia digital«. Este concepto, que los pediatras engloban en lo que llaman «salud digital infantojuvenil«, consiste en dotar a los menores de las herramientas para «aprovechar los beneficios» de la tecnología y «evitar o reducir los riesgos» para su salud física y mental.
Pèlach alerta de que muchas aplicaciones están diseñadas para ser adictivas. «Los que generan las tecnologías lo que quieren es hacer que tú te hagas adicto«, afirma. Como ejemplo, menciona un dato revelador sobre los directivos de las grandes tecnológicas: «Estas gentes de Silicon Valley que están haciendo esta cosa, sus hijos, y nos lo contaron, no tienen ni móviles, ni tablet, ni nada».
Sus hijos no tienen ni móviles, ni tablet, ni nada»
Pediatra
Adolescente con un teléfono
El papel de la escuela
El pediatra pone como ejemplo a Suecia, un país pionero en la digitalización de las aulas que ahora está revirtiendo el proceso. El país nórdico ha comenzado a recomendar a sus centros que compren libros de texto en papel y construyan bibliotecas. «Escuelas, por favor, compren libros de papel«, destaca Pèlach sobre esta tendencia.
Escuelas, por favor, compren libros de papel»
Pediatra
Sobre la propuesta de prohibir los móviles en los colegios, Pèlach se muestra partidario, pero con matices. Considera que la medida es necesaria porque, si un alumno mira el móvil en clase, «pierdes la atención y recuperarla lleva un tiempo«. Propone una solución práctica: que los alumnos dejen el dispositivo en una taquilla a la entrada. «Hay que escuchar a los chicos y a las chicas y a los adolescentes, y ellos son claros, saben si se pasan«, asegura, convencido de que entenderían la norma.
Disciplina frente a sobreprotección
Raimon Pèlach insiste en la importancia de establecer «límites y normas», ya que, en su opinión, «ayudan, no limitan». Para el experto, no se debe confundir la disciplina con la sobreprotección. «Sobreproteger no ayuda«, sentencia, y lo compara con enseñar a un niño a cruzar la calle, un proceso que requiere guía y establecimiento de reglas claras.
Ante el argumento de muchos padres de que el móvil es necesario para tener localizados a sus hijos, Pèlach se muestra escéptico. Recuerda que antes de la era de los smartphones existían métodos, como fijar una hora de vuelta a casa, que además fomentaban la responsabilidad. «Tampoco nos estamos moviendo en una comunidad» tan grande como para no poder encontrar a un menor, añade.
Finalmente, Pèlach recuerda que los adultos deben «ser un buen modelo«. No se puede exigir a un niño que no use el móvil en la mesa mientras los padres lo hacen. La coherencia, concluye, es fundamental para educar en un uso responsable y saludable de la tecnología, una innovación que, como cualquier otra en el ámbito de la salud o la educación, «necesita de su estudio» antes de aplicarse de forma masiva.








